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Terremotos, organización y voluntad política

14 Mayo 2014

Por Juan Carlos Santa Cruz Clavijo*

Desde hacía varios meses que las estructuras organizativas del Sinapred venían preparando las condiciones para enfrentar desastres, especialmente eventos sísmicos. Unos se la tomaban en serio, otros a desgano sin prestarle importancia. En tanto que en ciertos medios de comunicación se llegó a insinuar que formaba parte de la vagancia de los empleados del Gobierno. Hasta que hace un mes se dio con intensidad un terremoto.

Felizmente no hubo muertos, pero si, grandes pérdidas materiales, especialmente de viviendas, en Nagarote, La Paz Centro, Mateare, Ciudad Sandino y la ciudad de Managua.

De inmediato la articulación del poder entró en acción. En un primer plano la presencia firme y flexible de Rosario Murillo en su rol de coordinación de los equipos de trabajo, y que sin duda, es un excelente ejemplo a reconocer como una guía realista, sin aspavientos, pero esgrimiendo todos los elementos informativos proporcionados por INETER.

Ahí ha estado frente al Gabinete de emergencia, prácticamente sesionando frente ante los medios de comunicación. Para los funcionarios involucrados esto constituyó un reto porque estaban conscientes que todo lo que estaban diciendo debía ser corroborado por la población organizada. Hasta salieron unos con baja calificación como el Director de Telcor al tratar de explicar las coordinaciones con Claro y Movistar y las razones por la que los celulares desaparecen de escena en el momento del sismo.

Este es un perfil de la respuesta, informando con seriedad y madurez acerca de los acontecimientos del sismo.

Lo segundo, las respuestas institucionales y de los gabinetes del poder ciudadano. La emergencia roja permitió pasar del "estamos trabajando sobre el asunto" a "estamos haciendo tales y tales cosas, y vamos a hacer esto y esto, y tenemos tanta gente involucrada en tales y tales lugares". Es decir, cosas concretas y nada de promesas.

Lo tercero, el desplazamiento de "todos al territorio". Cuando decimos todos al territorio estamos hablando de la asistencia integral.

En los lugares afectados por el sismo confluyen los paquetes de alimentos trasladados por los promotores sociales con la juventud sandinista a la cabeza. La gente encargada de los diagnósticos de las afectaciones. Las brigadas médicas y sicológicas. Los ministros/as en persona, hablando con las familias, tomando nota y girando instrucciones. Los socorristas con frazadas y colchonetas. Así como el trabajo disciplinado del ejército, que en tiempo record armaron los espectaculares hospitales de campaña donados por la Federación Rusa. Mención especial para bomberos y policías siempre resguardándonos de los derrumbes y de la inseguridad propia de los eventos sísmicos.

Al siguiente dìa confluyen otras brigadas con materiales de construcción, incluyendo el emergente plástico negro.

Por supuesto, que no han faltado aquellos que dicen que lo hecho por el gobierno del Comandante Ortega, no tiene mérito alguno, porque al fin y al cabo cuenta con todo el poder para hacerlo. Esos mismos profetas del pasado han guardado silencio cuando se les ha refrescado la memoria de que Somoza en el 72 también tenía gran poder, pero a diferencia de Daniel, se robó toda la ayuda y abandonó a los damnificados a su propia suerte.

El poder es importante, pero insuficiente, porque la voluntad política cuenta y mucho. Y esa voluntad política no se hizo esperar, con Daniel tomando las decisiones apoyado por Rosario. Es precisamente ella quien asume la cara pública y lo hace frente a los medios de comunicación acuerpada por todo el gabinete de emergencia.

Aquí ha jugado un rol trascendente el Sinapred con el Dr.Guillermo González y la Lic.Angélica Muñoz en Ineter, con toda la información científica, sin discursos de sabios, pero respaldados por modernos instrumentos de medición, y un grupo de científicos del más alto nivel internacional.

En la esfera institucional, es decir, Gobierno central y Alcaldías articulándose en el territorio con los gabinetes del poder ciudadano. Esta articulación es integral de manera que la asistencia a las familias en sus viviendas va unida a la atención en centros de damnificados.

La envergadura de Estadista primer orden de Daniel Ortega, logró responder a la emergencia sin paralizar las actividades del resto del país. El segundo elemento a destacar del Estadista Ortega es que por medio de Rosario Murillo ha llamado al pan, pan y al vino , vino. Ha evitado el alarmismo, pero nos ha puesto a todos alerta, es decir, ha logrado que las familias tengan su propio plan para enfrentar el sismo, sin dramatismos, pero durmiendo en el patio o con puertas abiertas.

Finalmente, el manejo de la emergencia, con transparencia, sin recortar información, y con controles en el manejo de los recursos dirigidos a los damnificados.

Las emergencias han servido para identificar puntos débiles que deberán corregirse. También para confirmar que no hay nada más moralizante que observar el ejemplo de los dirigentes, sin dormir, demacrados por el gigantesco esfuerzo, dando siempre la cara, sin histerismos, pero con la firmeza que la situación siempre amerita.

Su actitud ha sido siempre una constante invitación a no bajar la guardia, de no dejar la organización para mañana, de hacer saber al pueblo, a las familias, que no se encuentran solos y que primero está la seguridad y la vida de las familias.

* Sociólogo

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