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Nicaragua mía, el mejor café del mundo

22 Agosto 2014

Por Edwin Sánchez.

Agosto 2014

Apreciada Rosario Murillo
Compañera, hermana
Cuando lea este escrito, me gustaría que lo hiciera con una tacita de café.

El 7 de Junio de 2013, el comandante Daniel Ortega, propuso una política enfocada a sacar del atolladero la producción cafetalera de nuestro país. Esto a propósito de la afectación por la plaga de la roya.

Sin embargo, el Presidente de la República fue más allá: no solo se trata de renovar la caficultura, sino también, y sobre todo, modernizar, actualizar, introducir la infraestructura cafetalera al Siglo XXI.

Se trata de mantener una política permanente, constante, de modernización de la producción cafetalera para que podamos ir despegando de ese estancamiento que hemos estado en la producción cafetalera”, dijo entonces el Comandante.

Leyendo el libro de E.G. Squier, “Nicaragua sus gentes y paisajes”, una joya para conocernos también, y de cómo nos miró este diplomático, editor, ingeniero y arqueólogo, a mediados del siglo XIX, se puede extraer información para referenciar algunos de nuestros productos. Un ejemplo es el café.

Los colombianos han hecho todo un trabajo de publicidad, de años, para posesionarse en el mercado mundial. Lo mismo que Brasil y los guatemaltecos no se quedan atrás. La firma Starbucks, publicita en sus establecimientos el café de El Salvador, entre otros.

Hace algunos años, en un viaje a Japón, me contaban allá que el café nica, como en Taiwán, es muy apreciado por su aroma, sabor, acidez…, pero, salvo algunos empresarios importadores, su presencia como producto era escaso, en comparación con los otros cafés.

Algo que me quedó en la memoria es que el café de Vietnam parecía dominar el mercado, pero me explicaban que el país indochino importaba el café de Nicaragua, con el cual se hacían mezclas, de tal manera que así elevaban la calidad de “su” bebida. Sin embargo, nadie que consumiera una taza sabía que estaba tomando café de Nicaragua, sino de Vietnam. Quizás, ahora habrá cambiado esta situación.

Por supuesto, la llave para ocupar el espacio que Nicaragua merece por la calidad de su grano de oro, depende de una marca nacional, mejor dicho, la Marca Nacional, independientemente de quienes lo produzcan. Es como el sello de garantía para fomentar la calidad.

Ephraim George Squier dice de la bebida:

Café. En esta república puede producirse café de excelente calidad, Y TAL VEZ IGUAL AL MEJOR DEL MUNDO, y en CANTIDAD ILIMITADA también”.

Luego, da este dato económico: “Pero debido a que hasta hoy (1849) se ha hecho sumamente difícil llevarlo al mercado exterior, no se cultiva en gran escala. Las haciendas que vi allá prosperan a maravilla, y sus propietarios dice que rinden tanto como cualquier otra”.

Algunos han asegurado que el café comenzó a cultivarse en 1848, que es la fecha apuntada por Paul Levy, pero es improbable, porque Squier ya habla en 1849 con mucha propiedad del aromático, y de su excelencia, al punto de animar su siembra extensiva:

No hay razón para que en Nicaragua no se produzca tan buen café como en Costa Rica…”.

Donde no se equivoca Levy es que fue en la hacienda “La Ceiba”, de don Manuel Matus, originario de Jinotepe. El organismo de Carazo para el desarrollo, Adeca, ubica en ese mismo lugar, los primeros cafetos para el consumo general, pero en “1845 – 1846, fecha en que históricamente se registra el establecimiento del cultivo del cafeto a nivel comercial en Nicaragua…”.

Squier está seguro de la solvencia de los nicaragüenses cuando deciden ejecutar algo: “Si los nicaragüenses pusieran interés en el cultivo del café, obtendrían grandes utilidades”. (“Nicaragua, sus gentes y paisajes”, Editorial Nueva Nicaragua, 1989, p. 35)

Recientemente, el presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Kanayo Nwanze, expresó una enorme verdad que confirma lo de Squier y los grandes catadores de café. Es posible que como llegó en la víspera de la jornada del 19 de Julio, y los acontecimientos posteriores, se hayan olvidado sus palabras:

"Nicaragua tiene que buscar cómo mejorar su imagen, todavía padece de la imagen de la guerra de los 80, por ejemplo, yo no sabía que Nicaragua tiene uno de los mejores cafés del mundo, está junto con Colombia y otros países que son famosos, entonces es una cuestión de mercadeo". (Radio Caracol, Colombia, 16 de julio, 2014)

Seguramente en los encuentros con usted, el Presidente Daniel y el Vicepresidente Omar Halleslevens, le hayan servido unas tazas del aromático. Y el distinguido visitante quedó evidentemente impresionado, como hace 165 años le pasó a E.G. Squier. Ambos dejaron constancia pública.

Nicaragua toda, debe volver por la Historia del Café, con independencia de la promoción de otros rubros de exportación. Hay un gran pasado que también debe ser explotado. Y sería formidable tanto para el reforzamiento de nuestra identidad como para lo que el señor Nwanze recomienda, la creación de un Instituto Nacional del Café, y vincularlo con las escuelas y la universidad de Agricultura, como una especialidad.

En marzo pasado, la Alianza Estratégica Nacional de Adaptación de la Caficultura al Cambio Climático, propuso el Instituto, pero para atención de “las investigaciones y a los productores, a fin de utilizar las mejores variedades, las más resistentes a la roya y otras plagas, así como las acciones convenientes ante el cambio climático que afecta al planeta” (La Voz del Sandinismo).

En los años 60 del siglo XX existió EL INSTITUTO NICARAGUENSE DEL CAFÉ, por Decreto Ejecutivo N0.5, publicado en La Gaceta No.174 del 1 de Agosto de 1964.

El Ejecutivo nombraba en Consejo de Ministro, su Consejo Consultivo, entre representantes de ministerios relacionados a la actividad, bancos y entes autónomos, del gremio productor, y un representante del partido de la minoría.

Fue sancionado el 31 de Julio de 1964 por RENE SCHICK, Presidente de la República. Pero no se refiere al desarrollo de la marca país, ni a posesionarse en el mercado mundial, sino como un producto más de la canasta exportadora, y las relaciones de los productores, los comerciantes y los dueños de beneficios. Y castigar al caficultor que no estuviera inscrito en el INC.

Entre algunas funciones, destaca: “Propiciar un régimen equitativo de relaciones entre los distintos sectores que formen la actividad cafetalera con las otras Instituciones del Estado. 
“Defender los intereses de la industria cafetalera a través de la participación del Instituto en el Convenio Mundial del Café; Desarrollar publicidad adecuada a sus fines; Fomentar el consumo interno del café para el cumplimiento a lo estatuido en el Convenio Mundial del Café. 

Estará obligado a estudiar a fondo la situación mundial del café relativa a datos de producción, estado de las plantaciones de los países competidores, precios, pronósticos de cosecha futura e investigación general del mercado del café;  Organizador la Oficina de Catación y Clasificación Nacional del Café…”.

La Campaña Nicaragua Mía, que debería ser permanente, es propicia para causar el encuentro, o reencuentro, de la nicaraguanitud, con lo que somos. Y ya se ha hecho con la recuperación de las Estaciones del F del P de N, y ahora con la promoción del herbolario nacional.

El Café es parte valiosa de nuestra identidad. Ya no levantamos un fusil ni ruge el cañón, y el único “humo” que emana, es la de una Taza.

El Café es un antioxidante anticancerígeno formidable y ayuda a prevenir muchas enfermedades desgastantes como el Alzheimer y Parkinson, incluso, protege el hígado de la cirrosis. Es fuente de flavonoides, que también ayudan a reducir las probabilidades de sufrir enfermedades del corazón. Claro, todo abuso es perjudicial.

Un experto internacional del café valoraba el alto grado de organización de los productores del rojito en Nicaragua, a través de sus tres componentes: Cooperativas, fincas privadas y pequeños productores.

Debería aprovechar los elogios de E.G. Squier para ganar los Estados Unidos y Canadá, etiquetándolo en el producto, con la efigie del diplomático, arqueólogo, periodista y escritor, para darle historia, identidad y conexión, porque no es un café más, sino que fue degustado en plena Fiebre del Oro.

Sugerencias:

Café de Nicaragua

Del mejor del Mundo”. Ephraim G. Squier, 1849.

También para el mercado mundial:

Nicaragua Café:

Agregue una taza de salud a su vida”

El Clásico del Mundo

Es probable que haya requerido otra taza para llegar hasta aquí. Su llamado a apreciar lo nuestro, me motivó, con el favor de Dios, escribir estas palabras.

Que el Poderoso de Israel, en el nombre de Jesús la bendiga en todos los órdenes, y al comandante Daniel.

Edwin Sánchez

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