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La historia absolvió a Fidel: cae último muro de la Guerra Fría

19 Diciembre 2014

Por Edwin Sánchez.

Menos de 24 horas antes del día que conmovió al mundo, el jefe de Estado Daniel Ortega exaltó las calidades de los Estados Unidos y de su homólogo estadounidense Barack Obama: “una gran nación con un gran presidente”.

El planeta y sus líderes sensatos celebraron el inicio de una nueva página no solo de la apertura de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, sino del necesario nuevo enfoque hacia América Latina y el Caribe.

Tiempo de cabezas pensantes y no de odios de vieja data. Tiempo de manos a la obra y no de las rodillas indignas. Tiempo de diálogo y no de intolerancia. Tiempo de dos grandes naciones y no de Potencias con Patios Traseros, como les encanta a los líderes de la nostalgia.

Una noble muestra de lo que puede hacer lo mejor de la humanidad para hallar la solución adecuada, donde el bien común de la ciudadanía y no los intereses particulares de los extremistas de una era anacrónica y visceral, prevalezca.

Sin dudas, el Dios de las Naciones, cuando conmemoramos la primera venida de su Hijo a Belén, alentó este nuevo nacimiento de relaciones entre dos países que nunca debieron romperse.

Ahí estaba América con las respuestas propias de esta centuria a sus viejos desencuentros. Larga lucha de Cuba, heroica además, conducida por el comandante Fidel Castro, quien probó que un corazón rebelde es un verdadero manifiesto cuando palpita la causa de su patria.

Sí, la historia absolvió a Fidel y a todos los que llegaron en el Granma y los que participaron en el combate en los llanos, las sierras y las ciudades para amanecer el 1 de enero de 1959 con la buena nueva de la entrada triunfante a La Habana de los barbudos, entre ellos Raúl, Juan Almeida, Camilo, el Che, y mujeres como Celia, Vilma, Haydée, Aleida…

También la historia absuelve al comandante Daniel Ortega, a la escritora Rosario Murillo, y a todo el sandinismo y demás hombres y mujeres de buena voluntad de Nicaragua. Ni en los años más duro del neoliberalismo, en los 90, tras el derrumbe de la versión europea del socialismo, le dijeron a Fidel y la Revolución “¡Adiós muchachos!”. Todo lo contrario. Fue una lección nacional: ser agradecidos, en las buenas o en las malas.

El FSLN siempre tuvo presente aquella revolución tan cubanísima como las palmeras, en el poder o fuera de él. En cada foro, en cada reunión, nacional o internacional, el actual Presidente de la República condenó el bloqueo económico y abogó por el restablecimiento de las relaciones entre los Estados Unidos y la mayor de las Antillas. ¡Nunca se avergonzó!

Hoy puede decirse fácil, incluso apoyar la valiente decisión del doctor en jurisprudencia, Barack Obama, pero hacerlo cuando no era “políticamente correcto”, y nadie veía la luz al final del túnel, mientras la derecha conservadora se ampliaba con “revolucionarios” de temporada que retrocedían su discurso al peor estilo de la Guerra Fría, en buen nicaragüense no era chiche.

Fue durante la graduación de 51 nuevos oficiales del Centro Superior de Estudios Militares “General de División José Dolores Estrada Vado” del Ejército de Nicaragua,  ante la Cadena de Mandos del Estado Mayor y las tropas, cuando el Presidente de Nicaragua, con mucha visión, ratificó la vocación de paz de nuestro país y sus Fuerzas Armadas, y destacó las virtudes del pueblo de los Estados Unidos.

“¡Qué doloroso ver allí en una Gran Nación, ¡porque es una Gran Nación los Estados Unidos de Norteamérica! Es una Gran Nación indiscutiblemente, un Gran Pueblo, con un Gran Presidente, el Presidente Barack Obama, pero atrapado por las fuerzas más conservadoras, por las Fuerzas racistas que existen todavía en los Estados Unidos”, dijo el mandatario, un día antes de producirse la noticia más impactante de la segunda década del siglo XXI.

Nicaragua también ha solicitado como otros países, que Estados Unidos no incluya a la República del Caribe en su lista de naciones que fomenta a grupos extremistas. El secretario de Estado, John Kerry, de acuerdo a las agencias, ya ordenó a su equipo que inicie el proceso de revisión de la designación de Cuba como un “Estado patrocinador del terrorismo”, en la que fue incluida en 1982.

Valientes decisiones de Obama

En la primera reacción oficial, el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional, saludó “el firme Mensaje del Presidente y General de Ejército Raúl Castro Ruz y las valientes decisiones del Presidente Barack Obama”.

Atrás quedaron enterrados 53 años de Guerra Fría con sus vetustos profetas. El último muro que faltaba caer, al fin, gracias a Dios, fue derrumbado al alimón por el presidente Raúl Castro, en consonancia con los próceres cubanos, muy conocedor de su pueblo-símbolo, y por el presidente Obama al asumir su responsabilidad ante la historia bajo el espíritu de los Padres Fundadores de la Unión. ¡Una elegante manera de demostrar por qué fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz!

Pierden los que el presidente Ortega llamó “fuerzas conservadoras”, pero no solo los Rubio, los Menéndez, los Cruz y las Ros-Lehtinen, sino también sus obsesionados admiradores de la derecha nicaragüense.

Solo los pequeños espíritus disfrutan de sus grandes rencores. Por eso la historia los condenó. Aunque sean las últimas reliquias de la era McCarthy.


 

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