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2014: año de la falacia derechista y sus historietas «ambientalistas»

30 Diciembre 2014

Por Edwin Sánchez.

Se fue 2014, pero no hay nada seguro que se haya ido con la sarta de patrañas y el oportunismo de la derecha conservadora para manipular a una parte del campesinado en la ruta canalera.

Al final de año, esta derecha exhibió “la joya de la corona” de su hueca “defensa” del medioambiente con el objetivo de evitar la construcción del Canal Interoceánico: la amenaza de hacer volar, sin importarle las vidas de las comunidades vecinas, nada menos que un camión cisterna cargado de combustible.

Se rasgan sus capas verdes de “ecologistas” en los hoteles y auditorios donde ofrecen sus conferencias y fueron incapaces de recomendar que no se utilizara esta forma de “protesta pacífica” que, al final, daña a la Tierra misma.

¿Estos son los “superhéroes defensores” del Lago Cocibolca, de los humedales, de los ecosistemas y de los que apoyan el Protocolo de Kioto? Por favor.

Usurpando la representación de un pueblo que no tienen, recurrieron a las falsedades para agitar los miedos naturales a los cambios y convertirse al fin en “líderes”, aunque fueran postizos.

“El diputado Tinoco les recordó a los campesinos que si se construye el Canal se echará a perder el lago Cocibolca”. (Lp 23-12-14).

Un hombre sincero no puede rebajarse a la arenga de los artificios, y echar leña al fuego atizado por ellos. Tinoco mejor les hubiera ilustrado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los tóxicos desprendidos de las llantas quemadas son de grave para arriba.

Un informe señala que si los gases como el metano acentúan excesivamente el calentamiento global, “los que liberan las llantas quemadas son 21 veces más dañinos” (Sol de Bolivia-Lapatriaenlínea).

Ni Nejapa les dolió

La fábrica de megafalacias pretende obstaculizar, al costo que sea, el Canal Interoceánico, por lo menos mientras sea el Pensamiento del General Augusto César Sandino la brújula del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, liderado por el FSLN histórico, el comandante Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo.

Una de las banderas de la derecha de patio trasero es su “amor” al Cocibolca. La letra menuda de esa “pasión” por la pureza del Gran Lago es el sabotaje del desarrollo de Nicaragua, una forma expedita de arruinar su espejo para siempre y seguir siendo el reflejo empañado de una Independencia que no trasciende con firmeza del Acta de la Historia al acto económico que la Geografía nos traza.

Es difícil rastrear en la hoja de vida de estos “ambientalistas” de última hora, haber colocado alguna vez una manta en la costa del Xolotlán para sensibilizar a la población sobre la importancia del segundo lago del país. Ni siquiera ensayaron, para empezar, una sola línea de sus biografías con Nejapa y Tiscapa, y ahora “lloran” tinta por el Lago de Nicaragua.

En honor a la verdad, porque me consta, uno de los pocos que pueden presentar esas honrosas credenciales, cuando la defensa del medioambiente le valía un cerillo --- a propósito de pipas con gasolina-- a los partidos de derecha y sus oenegés,  se llama Kamilo Lara.

Y en esa dirección, desde sus respectivas ciencias, estaban y están el doctor en geología estructural William Martínez y el ingeniero en hidráulica Carlos Láinez. Allí hay historia ecológica, no historietas de papel como la de los “superhéroes” ambientaleros, madurados apuradamente con carburo mediático.   

“La venta de la soberanía”

Algunos empujados por sus odios, otros por rencores mal curados, y todos utilizando la desinformación y el engaño, enderezaron contra el presidente Daniel Ortega la infame acusación de “vender la soberanía”.

Nicaragua, como en otras partes del mundo, ha otorgado áreas de explotación a un sinnúmero de empresas. El consorcio estadounidense Noble Energy tiene concesiones en el Caribe,  y si fuera cierto lo que dice la derecha en torno al Canal Interoceánico, “no ajustó el año y el mar recuperado, gracias al fallo de La Haya, ahora está en manos de Estados Unidos”.

En las faldas del Momotombo se encuentra la geotérmica “Patricio Argüello Ryan”. Siguiendo la diatriba derechista, sería parte de Israel solo porque es administrada por la empresa israelí ORMAT.

Ni hablar del gigante Brasil, que “se nos anexó” nada menos que 11 mil manzanas de tierra (7.748,7 hectáreas) para que empiece a construir en 2015 la hidroeléctrica Tumarín, con una represa de 41 kilómetros cuadrados, “tomando” el Río Grande de Matagalpa “como si no tuvieran suficiente estos brasileros con el Amazonas”.

¿Y dónde quedan las 174 empresas usuarias del régimen fiscal de zona franca, distribuidas en 45 parques industriales? ¿Perdió Nicaragua su soberanía en 2 mil kilómetros cuadrados de techo industrial “ocupados” por coreanos, chinos, estadounidenses, canadienses, mexicanos, etc.?

El dirigente sandinista, comandante Bayardo Arce, expuso la evidente maniobra de la extrema derecha para, literalmente, sacar partido de la sencillez del campesino: “Parte de la protesta que se ha levantado en Rivas, es donde hay más mercado de tierras. La lógica de que ´no me muevo de mi tierra porque es de mis abuelos´,  no existe; es donde han venido a comprar canadiense, norteamericanos y así se ha visto el desarrollo turístico en San Juan del Sur, Tola…”.

En el Caribe, impulsado por el café robusta y la palma africana, la gente ha vendido tranquilamente, sostuvo. Y el que vende sale a comprar en la vecindad. En Apawás, con Tumarín, la gente realizó sus propiedades, “le reconstruyen el poblado y con el dinero compran tierras allí mismo. Es lo que va a pasar (con el Canal) en términos reales”.

El Asesor Presidencial con un dato retrató la confianza y seguridad jurídica a mediano y largo plazo en Nicaragua: se trabaja en 80 mil manzanas, quedando 120 mil para sembrar en el Caribe.

Si fuera cierto lo que gritan los derechistas furiosamente extremistas, otrora los izquierdistas más radicales del Oeste, ni Ignacio González ni  Ramiro Ortiz, dos de los principales inversionistas en el Este de Nicaragua, sembrarían un palo de jocote por temor a que Wang Jing se le ocurriera darle un toque poético al Canal, pasando en medio de palmeras y cafetales.

 

 

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