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Poema Pax

03 Febrero 2015
 
Mañana se cumplen CIEN AÑOS de la última conferencia que diera Rubén Darío en la Universidad de Columbia, en New York, Estados Unidos, el 4 de Febrero de 1915. En esa conferencia declamó el extraordinario Poema PAX,(PAZ). En ese tiempo el Mundo se preparaba para lo que sería la Primera Guerra Mundial del año 1918 y en ese Poema Darío clama por la Paz.
 
Les adjunto el referido Poema para que lo lean y admiremos el Pensamiento prodigioso de Darío.
 
Abrazos
ALLAN MARTINEZ
SECRETARIO DEPARTAMENTAL COMUNICACION
FSLN - MATAGALPA
 

PAX


 

Io vo gridando pace, pace, pace,

Así clamaba el Italiano,

Así voy gritando yo ahora:

“ alma en el alma, mano en la mano ”

A los países de la aurora…

En sangre y en llanto está la tierra antigua.

La muerte, cautelosa, o abrasante, o ambigua,

Pasa sobre las huellas

Del Cristo de pies sonrosados

Que regó lágrimas y estrellas.

La humanidad, inquieta,

Ve la muerte de un Papa y el nacer de un cometa:

Como en el año mil.

Y ve una nueva torre de Babel

Desmoronarse en hoguera cruel,

Al estampido del cañón y del fusil.

“ Matribus detestata ”. Madre negra

A quien el ronco ruido legara

De los leones; Palas,

Odiosa a las dulces mejillas,

Puesto que das las flechas y las balas,

Abominada seas

Por los corrientes siglos y fugaces edades,

Porque, a pesar de todo, tus fuertes potestades

Sucumbirán al trueno de oro de las ideas.


 

Amontonad las bibliotecas,

Poblad las pinacotecas,

Con los prodigios del pincel

Y del buril y del cincel.

Haced la evocación de Homero, Vinci, Dante,

Para que vean el

Espectáculo cruel

Desde el principio hasta el fin:

La quijada del rumiante

En la mano de Caín

Sobre la frente de Abel.


 

Pero el misterio vendrá,

Vencedor y envuelto en fuego,

Más formidable que lo que dirá

La épica india y el drama griego.

Y nuestro siglo eléctrico y ensimismado,

Entre fulgurantes destellos,

Verá surgir a aquel que fue anunciado

Por Juan el de suaves cabellos.


 

Todo lo que está anunciado

En el Gran Libro han de ver las naciones,

Ciegas a Dios, que a Dios invocan en preñado

Tiempo de odios y angustias y de ambiciones.

Y lo que Malaquías el vidente

Vió en la Edad Media, “ enorme y delicada ”

  • Según dice Verlaine - verá la gente,

hoy en sangre deshecha y desastrada.


 

Se grita: ¡ Guerra Santa !

Acercando el puñal a la garganta

O sacando la espada de la vaina:

Y en el nombre de Dios,

Casas de Dios de Reims y de Lovaina,

Las derrumba el obús 42…

No, Reyes…Que la guerra es infernal, es cierto:

Cierto que duerme un lobo

En el alma fatal del Adanida;

Más también Jesucristo no está muerto,

Y contra el homicidio, el odio, el robo,

Él es la Luz, el Camino y la Vida.


 

Hohenzollern: está sobre tu frente

Un águila de oro.

Yo recuerdo el poema del Vidente

De Francia, el vivo cántico sonoro

En donde la Justicia al bronce intima…

Dios está sobre todo; y en la cima

De las montañas de la gloria humana,

De pronto un ángel formidable anima

La testa loca del divino trueno,

Y de las urnas de las sombras mana

Lluvia de llama y lluvia de veneno;

Y Abbadón, Appollion, Exterminana –que es el mismo-

Surge de entre las páginas del Libro del Abismo.

Emperadores, Reyes, Presidentes: La hora

Llegará de la Aurora.

Pasarán las visiones de Durero,

Pasarán de Callot los lansquenetes

Los horrores de Goya el visionario;

En la memoria amarga de la tierra,

Pasará de la guerra el tigre fiero.

Se olvidarán obuses y mosquetes,

Y ante la sacra sangre del Calvario

Se acabarán las sangres de la guerra.


 

Púrguese por el fuego

Y por el terremoto

Y por la tempestad

Este planeta ciego,

Por los astros ignoto

Como su pasajera humanidad.

Y puesto que es preciso,

Vengan a purgar este

Planeta de maldad,

Con la guerra, la peste

Y el hambre, mensajeras de Verdad.

De la verdad que hace secar las fuentes,

Y en la gehenna rechinar los dientes.


 

Si la Paz no es posible, que como en Isaías

Las ciudades revienten;

Que sean de tinieblas las noches y los días;

Que las almas que sienten

Soplos de Dios, duerman sueño profundo

Mientras que se desangra y se deshace el mundo…

Y que cuando del apocalíptico enigma

Surja el caballo blanco, con resplandor y estigma,

Los únicos que se hundan en la santa verdad

Sean los puros hombres de buena voluntad,

Que entre las zarzas ásperas de este vivir han visto

Las huellas de los pasos de Nuestro Padre Cristo.


 

¡ Ah, cuán feliz el demonio perverso ¡

Odio imperante en todo el universo,

Odio en el mar y debajo del mar;

Odio en la tierra firme y en el viento,

Y sangre y sangre que pueda llegar

A salpicar el mismo firmamento.


 

Se animaron de fuego y de electricidad

Los Behemothes y Leviatanes.

En la bíblica inmensidad

No vieron más los Isaías y los Juanes.


 

Cual Baltasar o Darío, Guillermo

Mira con ojo enfermo

De visiones de siglos

Un gran tropel de espantables vestiglos.

Y el casco que lo cubre,

La capa que le viste,

Bajo el blancor de la nieve insalubre,

Y el bigote erizado,

Y el aspecto cesáreo y el aire de soldado,

Y toda esa potencia, tienen algo de triste.

Y al llegar las ternuras de Noel,

Santa Claus, el que viene a la cuna del niño,

Tuvo que recoger su túnica de armiño

Por no mancharse en tanta sangre y tanta hiel.


 

Era en 1870.

Francia ardía en su guerra cruenta.

Hugo en versos soberbios lo cuenta.


 

Y París, la divina, en su pena,

A las fiestas usuales ajena,

Sólo sombra ve en su Nochebuena.


 

Y era el sitio y el hambre, y la furia,

Y el espanto, y el odio y la injuria.

Todo muerte, o incendio, o lujuria.


 

En un lado del Sena está lista

La tremenda alemana conquista:

Y en el otro, la Francia imprevista.


 

Dan las doce – la mágica hora,

Que presagia una mística aurora-

Las campanas de Nuestra Señora.


 

Y en la orilla izquierda del Sena,

En la sombra nocturna resuena

Un Noel de ritual Nochebuena.


 

Un silencio. Y después, noble, austero,

Contestó aquel ejército fiero

Con un grave coral de Lutero.


 

Y en la noche profunda de guerra,

Jesucristo, que el odio destierra,

Por el canto echó el mal de la tierra.


 

¿ No habrá alguno de raza más joven

Que, rompiendo a la guerra su yugo,

Pueda unir el poder de Beethoven

Con el canto que dió Victor Hugo ?


 

¡ Vivat Gallia Regina ¡ ¡ Vivat Germania Mater ¡

Esta salutación, que al gran lírico plugo

¿ hace arder esa selva y rugir ese cráter,

Y al ángel de la Paz lo convierte en verdugo ?


 

Si la princesa austríaca destroza su abanico,

Guillermo en sus palacios entroniza a Watteau,

Y sabe que la flauta del Grande Federico

Aún ignoraba el triste réquiem de Waterloo.


 

Más hay que juzgar siempre, que si es dura la lucha

Del tigre, de león, del águila en su vuelo;

Si los hombres guerrean, es porque nadie escucha

Los clarines de paz que suenan en el cielo.


 

Krupp hace el crudo espanto que a Thanatos alegra

Pero el de Asís fue pasmo que el Bajísimo enoja;

Húsares de la muerte deben llevar cruz negra,

Mientras las dulces gentes de amor llevan cruz roja.


 

¡Oh, pueblos nuestros ¡ ¡ Oh pueblos nuestros ¡ Juntaos

En la esperanza y en el trabajo y la paz.

No busquéis las tinieblas, no persigáis el caos,

Y no reguéis con sangre nuestra tierra feraz.


 

Ya lucharon bastante los antiguos abuelos

Por Patria y Libertad, y un glorioso clarín

Clama a través del tiempo, debajo de los cielos,

Washington y Bolivar, Hidalgo y San Martín.


 

Ved el ejemplo amargo de la Europa deshecha,

Ved las trincheras fúnebres las tierras sanguinosas;

Y la piedad y el duelo sollozando los dos.

No; no dejéis al odio que dispare su flecha,

Llevad a los altares de la paz miel y rosas.

Paz a la inmensa América. Paz en nombre de Dios.

Y pues aquí está el foco de una cultura nueva,

Que sus principios lleve desde el Norte hasta el Sur,

Hagamos la Unión viva que el nuevo triunfo lleva,

The Star Splanged Banner, con el blanco y azur…


 

Fin

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