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Ni estamos en 1990, ni Cerrato es Violeta Chamorro

27 Febrero 2015

Por Carlos Escorcia Polanco.

Pretendiendo emular la victoria electoral de la UNO el 25 de Febrero de 1990, el pastor Saturnino Cerrato Hodgson lanzó su candidatura presidencial el mismo día que los antisandinistas celebraban la única victoria que se han adjudicado en los últimos 50 años, la victoria de doña Violeta.  Pero los tiempos han cambiado y el contexto es totalmente distinto, además que Cerrato no es doña Violeta.

A los obispos católicos de la Conferencia Episcopal les preocupa el vertiginoso crecimiento de la Iglesia Evangélica Nicaragüense y nada les  daría mayor satisfacción que ver truncado tal crecimiento con la candidatura presidencial del pastor evangélico Saturnino Cerrato Hogson.

La política divide a los seres humanos, así ha sido desde la prehistoria y así será hasta la segunda venida de Jesucristo. La candidatura política partidista de Cerrato inevitablemente provocará divisiones al interior de las Asambleas de Dios al menos por dos razones:

Una, porque los simpatizantes sandinistas en las Asambleas de Dios son cada día más numerosos en razón de ser beneficiarios directos de los programas sociales del gobierno sandinista como las tejas de zinc, los micro préstamos, el chancho, la gallina, la vaca y los subsidios al transporte, la electricidad y la gratuidad de la salud y educación.

Dos, el estilo típico de Cerrato, fanático, intolerante y patológicamente anti sandinista solo servirá para exacerbar los ánimos de uno y otro bando.  La poco conciliatoria y anti pastoral actitud de Cerrato, que le ha llevado al extremo de recetarle cárcel a varios pastores que no comulgan con él es fórmula segura para la persecución que con toda seguridad desatará contra la feligresía sandinista al mejor estilo de Saulo de Tarso, el perseguido de los cristianos.

Tanto bíblica como constitucionalmente, Cerrato está en todo su derecho a aspirar a la máxima magistratura de la nación. Lo que Cerrato parece  hacer es anteponer sus ambiciones personales de poderes temporales de este mundo al supremo llamamiento de Jesucristo.

Cerrato dice que se necesita un cambio y que Nicaragua está lista para un cambio. ¿Es que el verdadero cambio no comienzan en el corazón? ¿Acaso no es esa la esencial del mensaje evangélico? ¿Habrá predicado en vano el Reverendo Cerrato por los últimos 45 años?  ¿Espera lograr desde la tribuna presidencial lo que no pudo lograr desde el púlpito pastoral? ¿O es que el discurso político cambia el corazón mas que el sermón del Monte?

Cerrato no ha dicho todavía nada nuevo que no hayan dicho antes Los políticos tradicionales. ¿Donde está lo novedoso del discurso de Cerrato si se ha limitado a repetir el disco rayado que no hay que regalar el pescado al ciudadano sino enseñarle a pescar?

Si Cerrato pretende enseñarle al pueblo a pescar, esto presupone la existencia de un mar o río pero Cerrato no nos ha mostrado todavía ni el río ni el mar, mucho menos la cuerda y el anzuelo, mientras Ortega construye un canal interoceánico.

Es obvio que  la embajada de Estados Unidos en Managua está profundamente desilusionada ante ineptitud de la oposición Timbuco-Calandraca de las paralelas históricas libero-conservadoras quienes por 200 años se han turnado para piñatearse en el país. Cerrato repite sin el menor empacho el mismo discurso imperialista como si ha descubierto la fórmula para hacer agua tibia.

Auto-alabándose como el Iluminado que si tiene la solución a los grandes problemas estructurales que tienen causa históricas y externas fuera de nuestro control, Cerrato se presenta como la última coca cola en el desierto pero no nos dice cuál es esa fórmula mágica que supuestamente tiene para "redimir" a Nicaragua.

Como dirigente religioso de la iglesia evangélica la cuál aglutina a los sectores mas humildes y marginados de la sociedad nicaragüense, va Cerrato a arrebatarles a sus paupérrimas ovejas las gallinitas y los chanchos por ser el "pescado" que les ha entregado la Revolución? Y que van a comer sus propios ex-feligreses mientras Cerrato les enseña a pescar?

Como cristiano evangélico de cuarta generación que sufrió en carne propia durante mi niñez la feroz persecución del populacho romano, veo con profunda preocupación la debacle que para la obra del Señor traerá una candidatura de antemano condenada al fracaso.

En razón de la dinámica electoral, la campaña traerá mucha disensión al interior de las Iglesias. Los tropiezos son inevitables dijo Jesucristo, pero "Ay de aquél por quien vienen. Mejor le sería si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar que hacer tropezar a uno de estos pequeños." Lucas 17:1-2

 

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