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¿El INSS al servicio de quién está? ¿de la gente o del neoliberalismo?

05 Diciembre 2008
¡Cuánto dolor, pena, vergüenza, sentimos cada vez que alguno de nuestros líderes, dirigentes, de quienes ahora conducen el Frente Sandinista de Liberación Nacional, el gobierno revolucionario, de los pobres, cuando con sus dichos y acciones revelan el contagio y total sumisión a la política neoliberal, y no tienen nada de sandinistas, menos de revolucionarios! La mañana de este viernes observaba la comparecencia en el Canal 8 del doctor Roberto López, presidente del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, y –por qué no decirlo– me sentía identificado y orgulloso de su gestión, de las transformaciones emprendidas para revertir 18 años de políticas "neo–liberales", hasta que con una frase, una simple frase, destapó que en el fondo el gobierno del FSLN es tan neoliberal como los de esos "18 años" atrás. Don Roberto, aparte de alguna comparecencia en el Canal 4, se ha mostrado no sólo parco, malcriado, con sus "adversarios" políticos, quizá por provenir de una institución como el digno Ejército de Nicaragua, donde era oficial, sino que su hostilidad la llevaba hasta los periodistas –independientemente del color político que les asignen– y se perfilaba como "político y tecnócrata". Sucede que el doctor López este viernes nos dice en el Canal 8 que para garantizar los recursos necesarios para los pensionados, entre otras cosas se debe "analizar" la posibilidad "de extender la edad de jubilación", que hasta el momento la Ley de la Seguridad Social establece que son 60 años, y alega que "ahora las expectativas de vida son mayores". ¡Qué decepción, pena, vergüenza! ¡Un funcionario de mi gobierno que se define "de los pobres", "revolucionario", "sandinista", enarbolando los argumentos que esgrimían los diputados del neoliberalismo para intentar extender a más de 60 años la edad mínima de jubilación cuando se discutía el Código del Trabajo y la Ley de Seguridad Social vigente! Recuerdo la lucha de esos años, cuando como periodista presenciábamos en la Asamblea Nacional esas luchas, con un Gustavo Porras y otros diputados del FSLN, entonces "gobernando desde abajo" y reivindicando los logros de la revolución de los años 80, hasta conseguir derrotar la imposición neoliberal de extender la edad mínima de jubilación a los 65 años, para hombres y mujeres. No sé si el doctor López es médico, doctor en leyes (como los hay) o simple capa–chanchos, pero parece no saber o trata de ocultar los avances sociales en otras partes del mundo, como en Europa donde la jornada semanal es de sólo 40 horas y en algunos países de menos, y los trabajadores tienen unos beneficios sociales que no imaginamos. También el doctor López no sabe o intenta desconocer una realidad palpable y presente en los países que no tienen el desarrollo de los de Europa, ya que los tomé de ejemplo, y es que a los trabajadores de las naciones subdesarrolladas no se les puede medir su "expectativa de vida" con el mismo rasero, ya que somos mal nutridos y bien explotados por el sistema... neoliberal. Profunda, sinceramente, he creído que la facción sandinista en el poder guarda aún respeto por los viejos principios fundamentales del FSLN, revolucionarios, pese a los sesgos neoliberales que continuamente revelan, y que no sólo es un eslogan de una campaña publicitaria permanente, para darnos atol con el dedo, especialmente a quienes nos decimos "sandinistas". Obviamente, respeto el derecho de cada quien a cambiar por dialéctica, es más incluso respeto su derecho a "involucionar", pero creo que el presidente Ortega como máximo líder del FSLN debe "definir" con claridad si la tendencia de su gobierno y obviamente del partido, es hacia el neoliberalismo como muestran esas políticas, o si realmente hay algún vestigio de rescatar la revolución. Es preocupante el giro de algunos funcionarios del gobierno hacia el neoliberalismo, los mismos que cada vez que a los dirigentes del Consejo Superior de la Empresa Privada, COSEP, no le gusta ésta o aquella medida, obligan al Estado a cambiarla a su gusto, utilizando a "su amigo" Bayardo Arce, y ministras como la del Trabajo, Jeannette Chávez, hacen el ridículo con tres o más decretos, uno cambiando al otro. Si tanto le gusta o ha cambiado don Bayardo, porque tiene derecho a ser ahora empresario burgués y amigo de los del COSEP y AMCHAM, y codearse con los miembros de la plutocracia, que se vaya de una vez a ese sector y deje de nadar en las dos aguas y siga de "gestor" de lo que quieren los empresarios en las políticas del gobierno, jodiendo la gestión de Ortega, del que se dice "asesor", supuestamente sin salario. Lógicamente, don Bayardo no tiene necesidad de salario. Como asesor del la Presidencia tiene acceso a información vital, invalorable, para hacer negocios "desde la empresa privada", ya no digamos para proteger, como protege, a sus amigotes empresarios, que jamás en su vida han sabido que es desempleo, y menos que sus hijos le digan: "papa teno hame (tengo hambre)". El comandante Ortega tiene que escoger si se vuelve un neoliberal, de lo que reniega hasta en ser puntual, o sigue realmente en la esencia real del FSLN, los pobres, los desposeídos, y comienza a descontaminarse de políticas neoliberales, como la que pretende reivindicar el presidente el INSS. Así comienzan... después no hay quien los pare. Sólo el pueblo, como lo sabe perfectamente el presidente Daniel.
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