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Las drogas ponen al futuro en riesgo

06 Diciembre 2008
Por Yalí López Guido [email protected]
Droga: sustancia química natural o sintética con efectos sobre el sistema nervioso central, que se consume para obtener una alteración del estado de ánimo que resulta placentera y que puede producir fenómenos de tolerancia y adicción.
Lo anterior es una definición del concepto droga, pero lo que no dice la definición anterior es el sufrimiento que causa o causan estas sustancias a los seres humanos, a la sociedad. Las drogas están acabando con la juventud, con la madurez, con la vejez de hombres y mujeres alrededor del planeta. En Nicaragua el problema se acrecienta cada día más, la crisis espiritual (de la ternura y humanidad del ser humano) de nuestra sociedad es cada vez mayor, el deterioro progresivo de la voluntad positiva de los jóvenes a superarse está en riesgo, cada vez que un joven consume drogas va deteriorando paulatinamente su habilidad para dar a los demás sin recibir nada a cambio, cada vez que una joven, que un adulto, que un adolescente se vea sumergido en el problema del consumo de drogas estamos generando una sociedad o unos jóvenes incapaces de la bondad plena, incapaces de expresar amor más allá de sí mismos (siempre y cuando no se recuperen). Y si el camino sigue así, nuestro pueblo, nuestra sociedad, si el rumbo frenético continúa con el uso y abuso de sustancias se acabará lentamente la fraternidad, la bondad y el amor entre nosotros. Ante un panorama tan sombrío como el que actualmente tenemos en nuestras calles, en nuestros barrios, en nuestros residenciales, en nuestros centros de óseo, y hasta inclusive en nuestras instituciones ¿qué hacer? Lo primero es preguntarnos ¿qué estamos haciendo mal? ¿Quién está fallando? ¿Es esto en realidad una prioridad para la nación? ¿Es necesario que el estado y la población trabajen de la mano para resolver este problema? Estas preguntas y otra más son de primera importancia cuando ponemos en perspectiva la solución de estos asuntos ya que estamos hablando de salvar vidas, y que esas vidas que vamos a salvar en realidad son parte del futuro de nuestra patria. Es necesario que surjan iniciativas con el fin de fomentar en los centros académicos del país conocimientos de prevención sobre el manejo, el uso y las consecuencias de las distintas drogas que azotan de manera descomunal Nicaragua y el resto del mundo. Considero que este proceso debe desarrollarse en todos los niveles sociales y desde luego creo que debe incluir los centros escolares (por ser uno de los sitios de pertenencia y referencia de los ciudadanos en los períodos vitales de su formación) donde se comiencen a impartir charlas educativas. Es necesario también de que en el nivel universitario se creen cátedras de prevención para temas de drogodependencia donde se logre un espacio de debate e intercambio. Es necesario llenar ese vacío de desconocimiento de nuestro pueblo sobre estas sustancias que ajenas o cercanas a nosotros, matan, destruyen familias hasta pueblos y porqué no, países. El trabajo es inmenso, la cosa no sólo queda en la parte educativa formal, sino que tiene que trascender en medidas profilácticas desde el estado en manera de campañas de publicidad de promoción y prevención de estas calamidades. No puede ser posible que sigamos tolerando que las grandes empresas productoras y distribuidoras de alcohol y cigarrillos acaparen los medios de difusión masivos dando la imagen que el alcohol y el cigarro es lo que hace que un joven se convierta en hombre y una joven se convierta en popular. Ustedes mismos hagan la valoración entre cuantos anuncios publicitarios hay en contra del uso de drogas y cuantos anuncios publicitarios hay a favor de su uso. Hasta cuando las políticas publicitarias seguirán indolentes ante la muerte del futuro. Ahora bien, es cierto que se está haciendo en las instituciones castrenses una lucha contra el tráfico de estupefacientes, eso es bueno que surja, es aplaudible; pero no estamos haciendo nada o casi nada con lo que se encuentra dentro de nuestras fronteras, con la cantidad de expendios que hay en el país. Algunos dirán, ¡pero si la policía les cae encima y los quiebra!, sí, a algunos, pero al día siguiente siguen funcionando como si nada ha pasado. Por otra parte hay que también diferenciar entre un delincuente común y un acto delincuencial producto de estar bajo los efectos de drogas y de igual manera diferenciar entre un enfermo y un lumpen (sin intención de menospreciar). No se puede tratar de la misma forma a estas dos clases de individuos, porque lo que estás creando es que este individuo enfermo producto de las drogas que circulan diariamente en el en el país, se contamine con las características sociológicas del delincuente común. El estado nicaragüense tiene la obligación de crear centros de rehabilitación gratuitos para enviar a esos lugares a todo aquel que cumpla los parámetros mundialmente establecidos que definen que es un enfermo por el uso y abuso de sustancias tóxicas. ¡Los centros de rehabilitación no son tan caros para un estado! Ahora vamos al plano legal, tenemos que tener una corte judicial transparente, justa, que represente los intereses morales objetivos de nuestra sociedad, unos juzgados capaces de discernir entre lo justo y lo barbárico. Hay que crear leyes que sean de cero tolerancia para la venta, distribución y resguardo de sustancias psicotrópicas. Pretendamos ponernos a la vanguardia en estos asuntos de salud pública y para eso no podemos ser blandengues cuando se trata del futuro de nuestros niños y niñas; hay que ser innovadores, hay que ser estratégicos. Tenemos que fomentar una discusión entre todos los actores de la sociedad para definir hasta donde llega la ley en estos asuntos porque está muy claro que las legislaciones para estas tragedias son insuficientes, son incapaces de frenar este avance destructivo, hay que discutir y la discusión será dura porque hay que ponerle un límite a este problema de que el que vende por ejemplo es el padre, lo echan preso pero vende el hijo lo detienen también pero sigue la venta la nuera, es toda una cadena que hay que ponerle final y sólo se pondrá final cuando estemos dispuestos a llevar contra la pared por la vía legal a esos actores de esta dramática tragedia.. Para concluir, es esencial para este planteamiento que la sociedad asuma el papel que le corresponde, el papel de defender los intereses de los suyos y de los demás que comience con la organización social de padres o de madres en los barrios, en las cuadras, en los residenciales, en distintos lugares, en distintas zonas para defender su hogar, su familia, y así organizados servirían de barrera de contención que le harían más difícil a los expendios y los traficantes su libre desarrollo en el país. La unión organizada de la población como medio de información para las agencias de seguridad del país serían una gran fuente de inteligencia y además la misma presión social genera en una conciencia social que podría desarrollar por ella misma la disminución radical de todo ese flagelo que invade la felicidad de los hogares de nuestra pobre nación. Si desean algún consejo sobre estos temas, no duden es escribir a [email protected]
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