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¿Por qué maldecir a Nicaragua con “las 7 plagas”?

21 Mayo 2015

Por Edwin Sánchez.
Los propietarios del partido impreso ya no pudieron contenerse. A pesar de todo lo que se les ha antojado mal decir, las estrellas del cine, del deporte y del canto; turistas e inversionistas de diversas latitudes, siguen ingresando a nuestra nación, seducidos por sus atractivos, el clima de negocios y la seguridad en todos los órdenes.
El odio que sienten por el Frente Sandinista llegó a tanto qPor Edwin Sánchez.
Los propietarios del partido impreso ya no pudieron contenerse. A pesar de todo lo que se les ha antojado mal decir, las estrellas del cine, del deporte y del canto; turistas e inversionistas de diversas latitudes, siguen ingresando a nuestra nación, seducidos por sus atractivos, el clima de negocios y la seguridad en todos los órdenes.
El odio que sienten por el Frente Sandinista llegó a tanto que para aterrorizar a los visitantes, declararon irresponsablemente a Nicaragua “El país de las 7 plagas”.
El mundo tiene 194 naciones.  De acuerdo a las maldiciones proferidas, de esa totalidad, “solo aquí” hay huracanes, terremotos, volcanes…
Por si fueran pocas las falacias, de la noche a la mañana la familia Chamorro nos pone a la par del sur asiático con el único y extrañísimo tsunami registrado en la historia: En Nicaragua “han ocurrido en el pasado…maremotos”.
Según el relato de la derecha conservadora, el Apocalipsis es ahora; raro, porque no se ha registrado un solo muerto por erupción volcánica. Raro, pues en la hora de los desarreglos atmosféricos, el sandinismo es el que mejor respuesta ha ofrecido.
Las pérdidas humanas, como en 1988, durante el huracán Juana, han sido relativamente bajas (50) en comparación a otros países.
Si en octubre de 1998 se hubiesen atendidos los llamados de la recordada edil sandinista, Felícita Zeledón, la historia del Mitch y del Casita fuera otra. Pero el FSLN no estaba en el poder.
Citan como palabra de Dios a un vulcanólogo extranjero  sin que haya la verdadera contraparte de científicos nicaragüenses que refutaran la tremendista sentencia: “Es el país más explosivo del mundo”. Solo faltaría ponerle de pegoste otro mandamiento a las Tablas de Moisés: “No visitarás Nicaragua si quieres seguir viviendo”.
Cualquier estudiante de geología sabe que la Tierra es geodinámica y si no existieran movimientos en su corteza, sería imposible contar con los enormes depósitos subterráneos de agua potable que nos permiten vivir. ¿Y las fuentes geotérmicas?
Un buen estudio geológico sustituye con eficiencia la “bola de cristal” que reclaman “expertos” que no logran descifrar las escrituras de nuestras principales páginas telúricas. Y si bien no prevendrá un terremoto, al menos podrá indicarles a las autoridades dónde están los terrenos inestables y las fallas; y dónde no se deben construir edificios para que no colapsen.
¿Cuarentena perpetua?
Pero el deseo es tratar de condenar a  Nicaragua a una “Cuarentena Perpetua”. Es inexplicable que con toda la preparación que gozan los consultados por el partido impreso, desconozcan la Geografía Nacional, desaparezcan la Costa y el Mar Caribe y degraden a Nicaragua a la soledad, entre el “Océano Atlántico y el Océano Pacífico”, “justo en el centro de la ruta de los huracanes”, como dijo Dionisio Rodríguez.
A ello se agrega lo que dice el doctor Jaime Íncer: Estas corrientes “producen desde ligeras brisas refrescantes hasta violentos huracanes destructivos”. ¡Válgame!
¿Por qué no hablan que la vilipendiada cadena volcánica, las cordilleras, los macizos montañosos, son poderosas bendiciones del Señor que protegen el territorio nacional donde precisamente se encuentra la mayor densidad poblacional? ¡Si no, aquí fueran mortandades!
La verdad: Partes importante de los Estados Unidos, el Golfo de México, Cuba, Haití, Puerto Rico, Jamaica y las Antillas Menores conforman el itinerario ciclónico. ¿A cuenta de qué ponerle un asterisco a Nicaragua como el país de las desgracias solitarias?
Flora, 1963
“Azotó las islas caribeñas con vientos de unos 225 kilómetros por hora; fue uno de los más dañinos de toda la historia. Los países que más sufrieron su impacto fueron Cuba, Haití y la República Dominicana. Mató hasta 8 mil personas y el daño material causado alcanzó los 525 millones de dólares”, recuerda RT.
Katrina, 2005
Produjo grandes destrozos en Florida, Luisiana y Misisipi, así como en las islas Bahamas. Una gran devastación asoló la ciudad de Nueva Orleans. Causó la muerte a poco menos de 2 mil personas. Fue el huracán más mortífero de Estados Unidos desde el Okeechobee de 1928.
Tornados, 2015
Univisión reportó el domingo 17 de mayo: “No hay alivio a la vista hoy domingo para 9 estados del país entre ellos Texas, Oklahoma, Nebraska, Kansas, Wyoming, Minnesota, golpeados por poderosas tormentas que dejaron inundaciones… Una cadena de arrasadores tornados dejó barrios destruidos, autos boca abajo y líneas eléctricas en el piso…”.
Por Dios, ¿quién ha visto así alguna vez a Campo Bruce, Los Robles, Altamira, San Judas y Ciudad Jardín? Ni en el terremoto de 1972.
Ah, pero en Nicaragua, dice la familia Chamorro: “el riesgo de que se repitan estas ‘siete plagas’ (huracanes, terremotos…) es tan incierto como posible. ‘El problema de todo esto es que son fenómenos que no podemos predecir con exactitud’, todavía se atreve a “lamentar” Íncer Barquero”.
¡Rayos!
Según la historia contada por “La Prensa”, solo en Nicaragua caen rayos. De seguro Benjamín Franklin nos visitó en 1752 para inspirarse en el pararrayos. No había forma de inventarlo en Estados Unidos: ahí hay rascacielos, pero ninguna nube.
La humanidad se liberó de la “plaga” de los deslaves, no así Nicaragua, según el catálogo infernal.
EFE informó el 19 de mayo: “Colombia.- Un deslizamiento arrasó con el poblado La Margarita, uno de los cuatro del municipio que prácticamente ‘quedó borrado del mapa’”, dijo la alcaldesa de Salgar.
“Los deslaves y aludes por fuertes lluvias son usuales en Colombia, vulnerable por su ubicación y geografía a numerosos desastres naturales”.
El diario intenta meter en miedo al decir prácticamente que en la Tierra, “Centroamérica y particularmente Nicaragua se encuentran en riesgo por un proceso de subducción” que es el “hundimiento de la placa Cocos por debajo de la Placa Caribe”.
La corteza está construida por placas, estas interactúan, transforman y desplazan con el tiempo masas de tierras. No es algo propio de Nicaragua. Ahí está la Placa Norteamericana y la Placa del Pacífico, que inciden en la Mega Falla San Andrés, California de 1,286 km, donde se espera el “Big One”. ¡Esto significan tres costas y media del Pacífico de Nicaragua!
RT informó que “El Servicio Geológico de Estados Unidos advierte de un gran terremoto a lo largo de la falla geológica Puente Hills. Sería el más destructivo de la historia de California”.
Apenas se descubrió en 1999, extendiéndose desde el norte del estado de California, bajo el centro de Los Ángeles, hacia Hollywood. Podría matar  entre 3.000 y 18.000 personas.
Normalidad
Estas hermanas repúblicas como Nicaragua, van hacia adelante. Cruceros atestados de turistas recorren el Caribe, las películas no se han detenido en Hollywood, los Estados federados en EEUU continúan con sus actividades económicas; Chile, con su violento volcán Calbuco de ¡2 mil 15 metros de altura!, ante el cual los truncados conos de Nicaragua alcanzan la categoría Peso Pluma, mantiene un clima de normalidad.
Hay libertad para maldecir, pero son más consistentes las bendiciones de Dios que cualquier mal que se pretenda lanzar al terruño.
Por algo el Altísimo inspiró a Tino López Guerra: “Con un pedazo de Cielo, Nicaragua se formó”.ue para aterrorizar a los visitantes, declararon irresponsablemente a Nicaragua “El país de las 7 plagas”.
El mundo tiene 194 naciones.  De acuerdo a las maldiciones proferidas, de esa totalidad, “solo aquí” hay huracanes, terremotos, volcanes…
Por si fueran pocas las falacias, de la noche a la mañana la familia Chamorro nos pone a la par del sur asiático con el único y extrañísimo tsunami registrado en la historia: En Nicaragua “han ocurrido en el pasado…maremotos”.
Según el relato de la derecha conservadora, el Apocalipsis es ahora; raro, porque no se ha registrado un solo muerto por erupción volcánica. Raro, pues en la hora de los desarreglos atmosféricos, el sandinismo es el que mejor respuesta ha ofrecido.
Las pérdidas humanas, como en 1988, durante el huracán Juana, han sido relativamente bajas (50) en comparación a otros países.
Si en octubre de 1998 se hubiesen atendidos los llamados de la recordada edil sandinista, Felícita Zeledón, la historia del Mitch y del Casita fuera otra. Pero el FSLN no estaba en el poder.
Citan como palabra de Dios a un vulcanólogo extranjero  sin que haya la verdadera contraparte de científicos nicaragüenses que refutaran la tremendista sentencia: “Es el país más explosivo del mundo”. Solo faltaría ponerle de pegoste otro mandamiento a las Tablas de Moisés: “No visitarás Nicaragua si quieres seguir viviendo”.
Cualquier estudiante de geología sabe que la Tierra es geodinámica y si no existieran movimientos en su corteza, sería imposible contar con los enormes depósitos subterráneos de agua potable que nos permiten vivir. ¿Y las fuentes geotérmicas?
Un buen estudio geológico sustituye con eficiencia la “bola de cristal” que reclaman “expertos” que no logran descifrar las escrituras de nuestras principales páginas telúricas. Y si bien no prevendrá un terremoto, al menos podrá indicarles a las autoridades dónde están los terrenos inestables y las fallas; y dónde no se deben construir edificios para que no colapsen.
¿Cuarentena perpetua?
Pero el deseo es tratar de condenar a  Nicaragua a una “Cuarentena Perpetua”. Es inexplicable que con toda la preparación que gozan los consultados por el partido impreso, desconozcan la Geografía Nacional, desaparezcan la Costa y el Mar Caribe y degraden a Nicaragua a la soledad, entre el “Océano Atlántico y el Océano Pacífico”, “justo en el centro de la ruta de los huracanes”, como dijo Dionisio Rodríguez.
A ello se agrega lo que dice el doctor Jaime Íncer: Estas corrientes “producen desde ligeras brisas refrescantes hasta violentos huracanes destructivos”. ¡Válgame!
¿Por qué no hablan que la vilipendiada cadena volcánica, las cordilleras, los macizos montañosos, son poderosas bendiciones del Señor que protegen el territorio nacional donde precisamente se encuentra la mayor densidad poblacional? ¡Si no, aquí fueran mortandades!
La verdad: Partes importante de los Estados Unidos, el Golfo de México, Cuba, Haití, Puerto Rico, Jamaica y las Antillas Menores conforman el itinerario ciclónico. ¿A cuenta de qué ponerle un asterisco a Nicaragua como el país de las desgracias solitarias?
Flora, 1963
“Azotó las islas caribeñas con vientos de unos 225 kilómetros por hora; fue uno de los más dañinos de toda la historia. Los países que más sufrieron su impacto fueron Cuba, Haití y la República Dominicana. Mató hasta 8 mil personas y el daño material causado alcanzó los 525 millones de dólares”, recuerda RT.
Katrina, 2005
Produjo grandes destrozos en Florida, Luisiana y Misisipi, así como en las islas Bahamas. Una gran devastación asoló la ciudad de Nueva Orleans. Causó la muerte a poco menos de 2 mil personas. Fue el huracán más mortífero de Estados Unidos desde el Okeechobee de 1928.
Tornados, 2015
Univisión reportó el domingo 17 de mayo: “No hay alivio a la vista hoy domingo para 9 estados del país entre ellos Texas, Oklahoma, Nebraska, Kansas, Wyoming, Minnesota, golpeados por poderosas tormentas que dejaron inundaciones… Una cadena de arrasadores tornados dejó barrios destruidos, autos boca abajo y líneas eléctricas en el piso…”.
Por Dios, ¿quién ha visto así alguna vez a Campo Bruce, Los Robles, Altamira, San Judas y Ciudad Jardín? Ni en el terremoto de 1972.
Ah, pero en Nicaragua, dice la familia Chamorro: “el riesgo de que se repitan estas ‘siete plagas’ (huracanes, terremotos…) es tan incierto como posible. ‘El problema de todo esto es que son fenómenos que no podemos predecir con exactitud’, todavía se atreve a “lamentar” Íncer Barquero”.
¡Rayos!
Según la historia contada por “La Prensa”, solo en Nicaragua caen rayos. De seguro Benjamín Franklin nos visitó en 1752 para inspirarse en el pararrayos. No había forma de inventarlo en Estados Unidos: ahí hay rascacielos, pero ninguna nube.
La humanidad se liberó de la “plaga” de los deslaves, no así Nicaragua, según el catálogo infernal.
EFE informó el 19 de mayo: “Colombia.- Un deslizamiento arrasó con el poblado La Margarita, uno de los cuatro del municipio que prácticamente ‘quedó borrado del mapa’”, dijo la alcaldesa de Salgar.
“Los deslaves y aludes por fuertes lluvias son usuales en Colombia, vulnerable por su ubicación y geografía a numerosos desastres naturales”.
El diario intenta meter en miedo al decir prácticamente que en la Tierra, “Centroamérica y particularmente Nicaragua se encuentran en riesgo por un proceso de subducción” que es el “hundimiento de la placa Cocos por debajo de la Placa Caribe”.
La corteza está construida por placas, estas interactúan, transforman y desplazan con el tiempo masas de tierras. No es algo propio de Nicaragua. Ahí está la Placa Norteamericana y la Placa del Pacífico, que inciden en la Mega Falla San Andrés, California de 1,286 km, donde se espera el “Big One”. ¡Esto significan tres costas y media del Pacífico de Nicaragua!
RT informó que “El Servicio Geológico de Estados Unidos advierte de un gran terremoto a lo largo de la falla geológica Puente Hills. Sería el más destructivo de la historia de California”.
Apenas se descubrió en 1999, extendiéndose desde el norte del estado de California, bajo el centro de Los Ángeles, hacia Hollywood. Podría matar  entre 3.000 y 18.000 personas.
Normalidad
Estas hermanas repúblicas como Nicaragua, van hacia adelante. Cruceros atestados de turistas recorren el Caribe, las películas no se han detenido en Hollywood, los Estados federados en EEUU continúan con sus actividades económicas; Chile, con su violento volcán Calbuco de ¡2 mil 15 metros de altura!, ante el cual los truncados conos de Nicaragua alcanzan la categoría Peso Pluma, mantiene un clima de normalidad.
Hay libertad para maldecir, pero son más consistentes las bendiciones de Dios que cualquier mal que se pretenda lanzar al terruño.
Por algo el Altísimo inspiró a Tino López Guerra: “Con un pedazo de Cielo, Nicaragua se formó”.

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