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Golpe de Estado en la FIFA

28 Mayo 2015

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici) Sorpresiva e inesperadamente, la prensa “seria” e “independiente” occidental descubrió irregularidades y corrupción en la FIFA. Lo mismo que reiteradamente gritaba a los cuatro vientos por años, Diego Maradona, mientras esos mismos medios lo tomaban como un ‘capricho’ o una acusación sin sentido.
 Sus declaraciones se publicaban más para presentar al 10 como un aislado, equivocado y descontrolado, que por sus certezas. Era una forma de des-informar; porque es el mismo Maradona que apoya la Revolución Cubana, a Nicolás Maduro y a Cristina Fernández.
 Pero al final, parecía que Diego tenía razón... Y para ello nada mejor que la actuación de la justicia estadounidense. La verdad... todo muy llamativo, muy sospechoso, muy armado, muy ideológico.
 Pero vayamos por partes. La primera acción imperial en este tema no ocurrió en mayo, sino en abril. Fue cuando 13 senadores estadounidenses enviaron una carta a la FIFA reclamando que le quiten a Rusia la organización del Mundial 2018. Argumentaban que: “Permitir que Rusia celebre la Copa del Mundo de la FIFA aumenta de forma inapropiada el prestigio del régimen del presidente ruso, Vladimir Putin”, sostenían en la carta dirigida a Joseph Blatter.
 Agregando: “también le aporta un alivio económico cuando la mayoría de la comunidad internacional le está imponiendo sanciones económicas por la violación de la integridad territorial de Ucrania”. Y avanzando un poco más allá, se manifestaron en contra de la realización del Mundial Qatar 2022, por supuestos actos de corrupción a la hora de adjudicarse la sede y las vejaciones laborales a los obreros que construyen los estadios.
 Es bueno recordar que sobre este tema de la situación de Ucrania, la misma Cámara de Representantes de EEUU aprobó en diciembre de 2014 una resolución contra Rusia. Fue por 411 votos a favor y 10 en contra. La resolución condena la "continua agresión política, económica y militar" de Rusia contra Ucrania, Georgia y Moldova y la "continua violación de su soberanía, independencia e integridad territorial". El impulsor de la iniciativa, el republicano Adam Kinzinger aclaró: "EEUU, Europa y nuestros aliados deben mantener agresivamente la presión sobre Putin para hacerle cambiar su comportamiento".
 Pero como todo tiene que ver con todo y por si fuera poco, desde el propio centro del poder mundial –EEUU- se lanzó al mundo un capítulo de la serie Los Simpson, donde se mostró (capítulo 16 del año 2014) donde es arrestado el presidente de la FIFA por... corrupción. El capítulo se difundió días antes que comenzara el Mundial en Brasil...
 Las acusaciones suenan cuasi-cómicas, proviniendo desde EEUU. Pues tras el escándalo de espionaje del caso Watergate, que se llevó la cabeza del mismísimo presidente Richard Nixon (por espionaje ilegal!), se hizo una encuesta en el Congreso (organizada dentro de investigaciones colaterales), y ello reveló que casi 400 compañías estadounidenses, habían pagado sobornos a funcionarios públicos del exterior, para lograr algún contrato (¡!). Estamos hablando de mediados de la década del ’70...
 A partir de allí, se comenzó una tarea para frenar la corrupción. Claro... no resultó fácil. Tanto que ese esfuerzo llevó... 20 años, hasta que se firmó la Convención Interamericana contra la Corrupción (en 1996). Era un acuerdo para penalizar el soborno transnacional. Al año siguiente -1997-, se formalizó la Convención para Prevenir el Soborno de Funcionarios Públicos Extranjeros en las Transacciones Comerciales Internacionales (firmada por numerosos países de todo el mundo). En territorio estadounidense, y ante las repercusiones que provocaban los hechos de corrupción, en 1977 se introdujeron dos actas en el Código de los Estados Unidos (conocidas como FCPA: Ley para Combatir las Prácticas de Corrupción en el Exterior); una de las cuales penaliza a las compañías de ese país y sus empleados y otra a los emisores de acciones en la bolsa de ese país.
 Claro que existen ciertas “excepciones” a lo que los estadounidenses consideran como ‘corrupto’ o no. Así –por ejemplo- el pagar viajes y gastos a terceros para que conozcan “las bondades” de un producto o servicio por el que se busca un contrato, no entra en dicha calificación... Tampoco es corrupción el pagar para “acelerar” un trámite administrativo... Tampoco si se paga para obtener beneficios en correo, servicios, varios, electricidad...  En una recorrida hipercomprimida, donde aparece en el medio EEUU, se pueden citar los casos: Metcalf & Eddy (en Egipto), Mattson (en Indonesia), Kay (en Haití), Alcatel-Lucent (Costa Rica), PetroTiger Ltd (en Colombia), Siemens AG-Siemens Argentina-Siemens Venezuela, Skanska (Argentina), Wal-Mart (en México)...
 Con estos pocos pero significativos antecedentes, podemos comprender que desde hace un tiempo, desde EEUU le enviaron un clarísimo mensaje (o chantaje ?) a Blatter. Que –al parecer-, este hombre no supo leer o comprender, o directamente, enfrascado en la soberbia de quien se cree intocable, decidió ignorar tales ‘avisos’.
 Fue así que a escasas horas que se debía elegir a las nuevas autoridades de la FIFA, donde Blatter caminaba sobre un piso de pétalos de rosas para su nueva re-elección, todo se le cayó como un castillo de naipes.
 Porque el imperio le había bajado el pulgar, sin que él se percatara. Una maniobra rápida, quirúrgica, iniciada en la justicia (de un juzgado de Brooklyn) y sustentada con un golpe mediático internacional de máxima repercusión. De un día para el otro los mismos medios que fueron alegres en sus tratamientos con el titular de la FIFA por años y años, le dieron la espalda.
 Ello no ha sido casual ni existió una simple coincidencia. Respondió a una estrategia a nivel mundial enviada desde el imperio. Estados Unidos quiso “la cabeza” de Blatter y meterse como un jugador de máximo nivel dentro del máximo organismo (y multinacional) del fútbol.
 Porque la FIFA no es solo fútbol. La pelota es –en realidad- el elemento vital para avanzar, penetrar y difundir... El fútbol ? En cierta manera si; pero lo fundamental es difundir un estilo de vida. No resulta casual que los principales sponsors de dicha entidad en el último Mundial fueran: Coca Cola, Continental, Johnson & Johnson, Adidas, Emirates, Visa, Castrol, McDonalds, Hyundai, Sony... Donde la FIFA facturó en televisión en dicha competencia... 3 billones de euros!.
 En este sentido, desde hacía muchos años, EEUU deseaba penetrar y tener incidencia dentro de la FIFA, pero de manera real, concreta, efectiva. No participar a través de ‘terceros’ (convencidos, sobornados, extorsionados...), sino, comprometerla aún más ideológicamente, participar de la torta y decidir sobre su distribución.
 Bueno, este “descubrimiento” y “escrache” mundial sobre Blatter y la FIFA forma parte de ello. Un avance imperial. EEUU en su geopolítica, considera que debe llevar adelante una confrontación máxima contra la Rusia de Vladimir Putin. En tal sentido, la FIFA no cumplió, en “castigar” a Moscú y quietarle el Mundial del 2018; Blatter no supo ‘escuchar’.
 En ese no darse por enterado de lo que exigía Washington, se fue organizando una megamaniobra internacional. Porque no es sorpresivo que con una rapidez propia de un super-panqueque, el titular de la UEFA, el francés Michel Platini, salió a decirle al mundo que le retiraba el apoyo a la reelección de Blatter. Lo hizo... 24 horas antes de votar (¡!); le retiró los 53 votos del organismo futbolístico europeo. Avisando que votaban al otro postulante, y que si aún así ganaba Blatter, la UEFA abandonaría la FIFA!.
 El nepotismo de Blatter no le hizo comprender lo que le pasó tiempo atrás al mismísimo titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn. Un ex Ministro de Economía, Industria y Finanzas francés, que estaba a un paso de ser el candidato socialista a la presidencia. Una denuncia de abuso sexual lo terminó llevando tras las rejas y a anticipar su jubilación política, empresarial, social y hasta familiar...
 Lo concreto es que se ha asistido a un golpe de Estado nunca visto en el ambiente futbolístico mundial. Lo que se está discutiendo a ese máximo nivel de poder no es corrupción si, o corrupción no. La pelea es por quién se encarga de conducir esa corrupción...

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