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«El Imperialismo y el Diablo»

23 Julio 2015

Por José Gabriel Moya

En muchas ocasiones que hemos tenido la oportunidad de leer sobre el diablo, un punto en concreto nos ha quedado como hecho cierto y, es que el diablo, no conoce la verdad, pues ella y el diablo son incompatible por naturaleza. El sistema de pensamiento referencial del diablo es la mentira, y por tanto, escucharemos de él únicamente falsedades aplicadas con una consciente y premeditada maestría, en tanto, que el sistema de pensamiento de Dios es la verdad y el amor. A nuestro juicio, este es el enfoque que le diera en vida el Comandante Hugo Chávez Frías, es decir, nada personal, pero todo referido al sistema de pensamiento centrado y fundamentado en la mentira y en el engaño que realizan los operadores políticos del imperialismo. Recuerdan la frase: "Ayer el diablo estuvo aquí. Huele a azufre todavía"

Este artículo se denomina el Imperialismo y el diablo, y aunque por ignorancia y no de mala fe, podamos equivocarnos, la equivocación equivale a un error, aclaramos lo anterior, no para curarnos en salud, sino porque es un deber hablar con la verdad y, no estamos exento de errores. Dicho lo anterior, afirmamos, que es del dominio público que los gobernantes de los diversos imperios hegemónicos del capitalismo mundial tienen un poder muy limitado. Ese poder, es un poco más amplio en lo referente a la economía doméstica, pero en materia de política exterior, los gobernantes son meros operadores de las élites imperiales. De manera que este artículo debería denominarse “De las Élites del Imperialismo y el Diablo”, no obstante, las sentencias, resoluciones, decretos, entre otros, se materializan a través de instrumentos fácticos de poder del imperialismo, y los ciudadanos, se reparten entre creyentes del “imperio” y los que rechazan las injusticias. La supremacía radica en las élites, pero los gobiernos son sus operadores, es decir, son la misma cosa. En pleno siglo XXI, hablar de Las Élites es referirse al Imperialismo del Siglo XXI, que posteriormente definiremos.

Las diabólicas y tenebrosas mentes de las élites del imperialismo, están como siempre en la oscuridad, en sus escondites, entre muros, y no hay luz natural que atraviese muros, pero éstos pueden caer, y la luz, disolver la oscuridad. La luz no ataca a la oscuridad, la disuelve. No es concebible que Dios ataque, eso lo hacemos nosotros, los seres humanos, honrando el libre albedrio o libertad de pensamientos. Esto no lleva a concluir que el Poder, que es Dios, no ataca, pues no necesita hacerlo, porque el da lo que tiene, y lo que tiene es Amor.

¿Cómo podemos derribar esos muros? Para que luz disuelva la oscuridad, según nuestro leal saber y entender,  escrito está un método infalible, Jesucristo, dijo ―“Conoced la Verdad y ella os hará libres” [Evangelio de San Juan: 8, 32]. A inicio del 2015, circulaba por ahí, una nota de OXFAM, que de conformidad a su cuantificación, para el año 2016, el 1% de la población mundial, será el dueño del 51% del Patrimonio Mundial. Tenemos que preguntarnos ¿Qué tan conocida es esta información? Pero lo más relevante ¿Qué significa que el 51% de la riqueza mundial esté en manos del 1% de los habitantes del planeta tierra? ¿Qué hay detrás de estas cifras? Si escudriñamos, nos daremos cuenta que el poder mundial está en manos de una centena, de dos centenas, pero no más de tres centenas. Ellos son los que diseñan la estrategia mundial, la política mundial, y sus intereses, los cuales son radical y diametralmente opuestos a los naturales intereses del resto de la población mundial.  ¿No es acaso esto una demencia, una locura? Claro que es una demencia y una locura, y se necesitaría, estar loco y demente para apoyar una locura de este tamaño.

Las élites necesitan el Poder, controlan el Poder, y desarrollan una política que nosotros denominamos “Juego de Control y Poder”. Todo lo que hacen es a su medida, a sus necesidades y prioridades. Crean, dejan crecer, manipulan, ajustan, liquidan y aplastan, si es menester a sus intereses, pero todo absolutamente, lo hacen desde la perspectiva de la Mentira, las falsedades, y el engaño, y desde luego, para proteger sus mentiras y falsedades las hacen aparecer como verdades, como indubitables verdades, y ahí están los creyentes y los no creyentes. Las élites juegan con esto, y se divierten. Si a ti te parece indignante a ellos no, ellos lo disfrutan, lo celebran. Sus esquemas están a la orden del día, son las Grandes Corporaciones financieras, petroleras, militares, mediáticas, farmacéuticas, alimentarias, entre otras, que se han adueñado y apropiado del patrimonio mundial de la humanidad. Se han adueñado y apropiado del Capital Acumulado -desde la antigüedad a nuestros días-, en térmicos de conocimientos, tecnologías, destrezas y habilidades. ¿Quién les ha dado ese derecho? ¿Quién les ha dado esa patente de corso? Ellos mismos se ha otorgados las patentes, la exclusividad, el dominio, uso y usufructo. ¿No te parece todo esto una locura? ¿Tenemos conciencia de que todo esto es una locura? ¿Una legalidad basada en mentiras, falsedades y engaños? Si esta legalidad excluye, margina, provoca el hambre, la desnutrición, la ceguera, el analfabetismo, la ignorancia, la muerte, la ruina y la destrucción del planeta tierra, es porque no el Legal, no es legítima, no es lo justo. Nada, nada que sea contrario a la vida puede ser considerado justo, recto y deseado. Pero la doctrina y los conceptos de los que ardorosamente defienden la propiedad privada sobre los medios de producción consideran todas estas funestas consecuencias como males necesarios. Hipócritas.

Este sistema de pensamiento no es fácil de derribar, aunque este centrado en las mentiras. Tiene defensores, y los hay de todo tipo, por ingenuidad, por ignorancia, por convencimiento y por intereses. Y en virtud de que hay quienes están dispuesto a venderle el alma al diablo –entiéndase su nivel de consciencia-, así tienen un ejército de serviles, mercenarios, sicarios, idólatras y fariseos a sus servicio. Y pretenden domesticarnos con las herramientas y acciones más simple y que suelen parecernos ingenuas –de las grandes empresas y corporaciones internacionales-, hasta las más sofisticadas en virtud de las tecnologías de puntas, pero todas ellas a apuntan hacia el centro de nuestras mentes, porque la mente es fundamental. No es absolutamente cierto que la Ciencia, el conocimiento y  la tecnología que las élites dominan y manejan estén al servicio de la humanidad, pues están al servicio de ellas  y del capitalismo mundial. 

Ciertamente, las amarras del capitalismo, de sus valores, de su ética y moral, son implacables contra la vida de la humanidad. Carlos Marx y Federico Engels, dejaron dicho, que sus contradicciones como sistema capitalista no se resuelven dentro del capitalismo, sino fuera del capitalismo. Es decir, por mucho que le busquemos como mediatizar, remediar o ajustar, nada dará una solución al problema fundamental del capitalismo que es la  “propiedad privada sobre los medios de producción”. La acumulación de capital es producto de la Plusvalía generada por el trabajo socialmente necesario de los obreros. Por mucha automatización e innovaciones que haya, todo es producto del ingenio humano y de la participación de los obreros –calificados o no-, en los procesos productivos. La lógica es que existe una apropiación de productos o valores producidos por los obreros y no pagado por el capitalista. Vladímir Ilich Uliánov  (1870/04/22 - 1924/01/21), en su histórico libro “El Imperialismo Fase Superior de Capitalismo”, plantea como un sistema capitalista que pretende la libre competencia pasa a la fase de concentración y centralización del capital y, al reparto territorial del mundo, por las Grandes Potencias; es la fase en la que se consolida la formación de Monopolios (entre ellos la de los Bancos), Carteles y/o Trust. Esta Fase Superior llamada Imperialismo, representa -según él-, la total decadencia del capitalismo. Entre otras reflexiones, conceptualiza que esta fase marca ineluctablemente la tendencia o tránsito hacia el socialismo, el cual desde luego, no llegará sin la toma de conciencia de los trabajadores en sí, en trabajadores para sí.

El imperialismo ha cambiado. Del “Imperialismo Fase Superior del Capitalismo” a un Imperialismo Fascista, y por lo tanto, representa un mayor grado de descomposición de Las Élites que pretenden un Gobierno Mundial sometido a la Supremacía y designios de las élites y, en ellas, los instrumentos y aparatos fácticos de poder están a su servicio. De ahí que este artículo se denomine “El Imperialismo y el Diablo”, en esencia todo es lo mismo, todo sirven al mismo propósito, a la misma locura. La concentración de la riqueza y la centralización del poder representan uno de los mayores desafíos de la humanidad. El nudo gordiano es la propiedad privada sobre los medios de producción. Y Aunque no pretendemos erigirnos en Juez de los que tienen y de los que no tienen, es obvio, que tal balance económico social está muy mal, desequilibrado, desbalanceado. Y la doctrina nos dices que los extremos son malos; los extremismos perturban la paz, y que esa paz está en el Centro.

Para ser libres lo primero es el conocimiento de la verdad, pero hay mecanismos que pasan invisibles ante los ojos de los ciudadanos del mundo y no se dan cuenta de la tragedia que nos amenaza; en segundo lugar, está el Poder Consciente. Se le puede llamar de diferentes formas, Carlos Marx, hablaba del tránsito de un obrero en sí a un obrero para sí (de una clase en sí a una clase para sí), con lo cual hacía mención a la conciencia o grado de consciencia del obrero para defender sus propios intereses, no obstante, cuando nosotros nos referimos al poder consciente es porque estamos en el entendimiento de que “nadie es capaz de ir más allá de su visión”.  En tercer lugar, está la Unidad. Lo que no está en unidad está dividido. La división, por lo tanto, es un mecanismo de reproducción ampliada de la esclavitud y la pobreza. Las grandes corporaciones o transnacionales nos dicen que tenemos que ver, comer, y cómo pensar. Si estamos en el entendimiento y unidad nada de eso tiene sentido, es cuestión de unidad y voluntad, y por lo tanto, del Poder Consciente en Acción. Nadie puede hacernos daños. Nadie puede someternos. Nadie puede quitarnos la libertad. Y sobre todo, el Planeta Tierra, estará a salvo y con ella la humanidad, si y solamente sí, hacemos uso del Poder Consciente en Unidad plena y total. Levantemos y sonemos las trompetas de la libertad -consigna mundial contra bienes y servicios que dañan a la humanidad-, y veremos muros que se derriban con enorme facilidad.

Finalmente, veamos, el problema es sencillo o simple, mientras creamos que la mentira es la verdad, estaremos sometidos a la tiranía de la mentira, y en consecuencia, no conoceremos ni la verdad ni la libertad. Extraordinarios pensadores nos han enseñado la siguiente verdad pura e inescrutable –porque no necesita ser escudriñada para entender que es un axioma-, “En esta sociedad nada somos individualmente, de igual manera, que nuestra salvación espiritualmente hablando, sólo se logra con nuestros hermanos, con su colaboración, pues sin ella, todo es nulo”.  Gracias Padre que ya nos oíste.

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