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No es el momento de rendirse frente al hostigamiento israeli en relación al antisemitismo

23 Mayo 2016
No es el momento de rendirse frente al hostigamiento israeli en relación al antisemitismo

Por Ilan Pappe *.

Nosotros en el Occidente no debemos de ser intimidados ni ceder a las falsas acusaciones de antisemitismo.

Llega un momento en la lucha de los movimientos cuando el éxito es un momento para sentirse contento pero a la vez también un momento muy peligroso. El régimen de apartheid en Sud-África persiguió sus políticas más crueles y letales poco antes de su caída. Si tu no amenazas a un régimen o un Estado injusto o a sus partidarios, ellos te van a ignorar y no van a ver la necesidad de enfrentarse contigo. En cambio, si das en el blanco, la reacción no tarda en venir.

Esto es lo que ha pasado en el caso del Movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). Este movimiento es la extensión lógica del importante trabajo hecho antes por todos los grupos y comités de solidaridad con Palestina. Demuestra un apoyo afirmativo y sólido para el pueblo de Palestina por medio del contacto directo con los auténticos representativos de las comunidades palestinas tanto dentro como afuera de Palestina. Hasta recientemente, Israel pensaba que este acontecimiento no tenía efectividad, quedándose al margen de las cosas, incluso algunos amigos de Palestina se quejaron de la campaña BDS por el mismo motivo, alegando que era ineficaz.

Sin embargo, parece que el movimiento ha sido más eficaz de lo que hasta sus propios creadores habrían podido pensar posible. Esto no es sorprendente, porque representa un espíritu de los tiempos completamente nuevo en la política – como se ha manifestado en los jóvenes votantes que apoyan a Jeremy Corbyn en el Reino Unido o a Bernie Sanders en Estados Unidos. El deseo de una política más moral, más limpia, capaz de desafiar el arreglo neoliberal de la política y la economía en Occidente ha reunido el apoyo de las y los jóvenes paradójicamente a favor de esos dos hombres viejos que sí representan esa forma más pura de la política.

Dentro del equipaje moral de una política más pura se encuentra el firme apoyo al pueblo palestino. Hoy, la única manera de mostrar apoyo al pueblo palestino fuera de Palestina es por medio de la campaña BDS. Esta lógica la entienden en el Reino Unido la gente que votó para Jeremy Corbyn y por todas y todos los que son activos en otras partes del mundo en apoyo a las causas como la justicia social, una estrategia ecológica sostenible, los derechos humanos o la causa de los pueblos indígenas.

Miembros de las élites políticas y de la cúpula de la sociedad expresan claramente y sin reservas su apoyo a Palestina. Sin embargo ¿cuándo antes se ha escuchado ese tipo de apoyo de parte de un líder de la oposición política británica o de un candidato a Presidente en los Estados Unidos? Aun si el apoyo a Palestina de parte de Bernie Sanders es débil y condicionado, equivale a una revolución en el contexto de la política estadounidense que un candidato descarte el apoyo del poderoso Comité de Asuntos Públicos Israelí Americano sin sufrir mayores consecuencias.

Este es el contexto del actual ataque perpetrado con tanta saña contra el Partido Laborista en el Reino Unido y su líder Jeremy Corbyn. Durante los últimos cincuenta años se han hecho críticas a Israel que solamente hasta ahora los sionistas están pintando como expresiones de antisemitismo. Lo hacen ahora los grupos de presión sionistas, dirigidos por el gobierno israelí, porque la posición anti-sionista de la campaña BDS ha alcanzado las esferas más altas de la sociedad británica. Las y los sionistas están aterrorizados por este acontecimiento. ¡Felicito a la campaña BDS!

Hay que admitir que la reacción sionista es poderosa y rabiosa. Sin embargo, ceder a esta reacción no es la manera correcta de enfrentarla. Estamos en la lucha por una Palestina y un Israel libres y democráticos. Entonces tenerle miedo a la intimidación sionista no es la manera de avanzar. El futuro venidero será muy duro y vamos a necesitar mucha paciencia y tener que volver a explicar en todos los foros lo que es obvio: el sionismo no es la religión judía y tampoco es antisemita ser anti-sionista.

El sionismo no fue el antídoto al peor capítulo del antisemitismo europeo que fue el holocausto. El sionismo fue la respuesta equivocada a esa barbarie. De hecho, cuando los dirigentes europeos de la época prestaron su apoyo sin vacilar al sionismo sus motivos eran en muchos casos antisemitas. ¿De qué otra manera se puede explicar que la misma Europa que no hizo nada cuando el régimen nazi cometió el genocidio de las y los judíos luego se disculpó por medio de un nuevo plan para deshacerse de las y los judíos al enviarlos a colonizar Palestina? No sorprende que esta absurda lógica no suprimió el antisemitismo sino que le dio más vida.

Todo esto es historia. Ahora las y los colonos judíos y las y los palestinos indígenas compartan un territorio y lo harán en el futuro. La mejor manera de enfrentar el antisemitismo hoy es de hacer de ese territorio un estado libre y democrático basado lo más posible en los principios equitativos económicos, sociales y políticos. Hacer esto será una transformación dolorosa y compleja de la actual realidad en el terreno y podría costar décadas implementar. Pero es urgente empezar a hablar de esto de una manera clara y sin miedo, sin las apologías innecesarias ni las referencias falsas a un espurio realismo político.

Es posible que en el Reino Unido Jeremy Corbyn vaya a encontrar difícil el educar a su partido político  sobre la necesidad de adoptar un lenguaje honesto y moral en relación a Palestina. A pesar de algunas reacciones decepcionantes de él y su partido debemos de tener paciencia ya que él ha hecho tanto para la causa de Palestina. De hecho, el conflicto interno sobre el tema del antisemitismo se debe tanto a otro intento del ala sionista del partido de serrucharle el piso a Corbyn como a un esfuerzo desesperado de parte de Israel de frenar el desfavorable cambio de opinión público en su contra.

Sin embargo, este no es el meollo del asunto. Lo que viene es mucho más importante que el escenario político en el Reino Unido. Lo que importa verdaderamente es el reconocimiento en nuestros países que se ha iniciado una nueva etapa en la lucha por la paz, la justicia y la reconciliación en Palestina. Y esta no es una lucha que sustituye la lucha en el terreno sino una que la enriquece y la fortalece.

De hecho, en el Reino Unido se libra una serie de luchas inevitables: contra legisladores sobornados u hostigados por el gobierno israelí; contra los jueces y policías forzados a cumplir con nuevas leyes injustas y ridículas que condenarán la campaña BDS como antisemita (ya sabemos que muchos de ellos ya ven así las leyes en cuestión); contra administraciones universitarias que se rendirán frente al hostigamiento y la presión; y contra los medios de comunicación que violarán su código ético y traicionarán su compromiso profesional frente al nuevo contraataque sionista.

La lucha en el terreno en Palestina es mucho más difícil y peligrosa y requiere sacrificios pesados que en Occidente no se requieren de nadie. Lo menos que podemos hacer es no dejar que nos intimiden las acusaciones absurdas y también sentirnos seguros que en esta época la lucha contra el odio al Islam, contra los males del neoliberalismo, a favor de los derechos de los pueblos indígenas en todo el mundo y a favor de Palestina, es una sola lucha.

Esta no es solamente una campaña de la población musulmana en el Reino Unido, de las y los exiliados palestinos en Europa, de viejos izquierdistas en las Américas o anti-sionistas en Israel. Es parte de un movimiento por un cambio mucho más grande el cual ha llevado al poder a partidos políticos en Grecia, España y Portugal, ha llevado nuevos valores a la política en el Reino Unido y voces diferentes a la política en las Américas..

No debemos de estar preocupados por las nuevas leyes propuestas en el Reino Unido, por sus nuevas orientaciones policiales ni por la histeria mediática. Tampoco debemos de permitir que las acciones cobardes del Partido Laborista en el Reino Unido nos distraigan de los logros en las mentes y corazones del público en relación a Palestina.

Ahora mismo es esencial un sentido de perspectiva. Si el gobierno de Israel cree que puede sin miedo poner como su embajador en el Reino Unido a Mark Regev, la cara pública de su política criminal en Gaza y luego en Estados Unidos, donde su embajador allí combate la campaña BDS por medio de enviar productos de la Cisjordania Ocupada a cada representante y senador en el Congreso estadounidense, violando así las leyes estadounidenses, estas no son pruebas que Israel es invencible, sino de que es un sistema político imbécil incapaz de entender en qué dirección nos lleva la historia contemporánea.

Como todas las fobias, la fobia anti-Palestina puede intimidar y hasta paralizar, pero también se puede vencerlo, especialmente en esta época única en que vivimos. Nosotras y nosotros afuera de Palestina no debemos de ceder ante las falsas acusaciones de antisemitismo lanzadas por las y los sionistas, o ceder ante las y los políticos cobardes y las y los periodistas cínicos. Es la hora de contraatacar, en todos los foros públicos y los medios de comunicación.

* El Cro. Ilan Pappe es un historiador israelí presionado a abandonar su país por el hostigamiento oficial de las autoridades israelíes. Actualmente es Profesor de Historia, Director del Centro Europeo de Estudios Palestinos y co-Director del Centro de Estudios Etno-Políticos en la Universidad de Exeter en el Reino Unido.

Traducción de Tortilla con Sal
http://www.tortillaconsal.com/albared/node/7098

Fuente original
http://www.middleeasteye.net/columns/surge-palestinophobia-585899317
 

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