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La agenda golpista en Nicaragua

27 Abril 2018
La agenda golpista en Nicaragua

Caracas. Por Hernán Mena/AVN

Las guarimbas incendiarias que actualmente asolan a Nicaragua y cuyo objetivo es derrocar al presidente de esa nación, Daniel Ortega, y destruir la Revolución Sandinista están condenadas al fracaso, ya que siguen el mismo guión escrito por Estados Unidos para los apátridas que entre 2014 y 2017 desataron una espiral de violencia, destrucción y muerte en Venezuela, y fueron derrotados en su intento por derrocar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y destruir la Revolución Bolivariana.

Y es que siguen los desgastados cinco pasos del "golpe suave", creado por el filósofo yanqui Gene Sharp y aplicado por Estados Unidos para derribar gobiernos progresistas y revolucionarios en Asia, Europa y América Latina, pero falló al intentarlo en Venezuela porque su pueblo y su líder descifraron el código de sus letales fases, como lo están haciendo el pueblo de Nicaragua y su líder, por lo que igualmente sabrán derrotarlo.

Conocen paso por paso la trayectoria de la macabra marcha del "golpe suave", cuya primera etapa consiste en generar un clima de malestar social, denunciando entre otras mentiras supuestos hechos de corruptos por parte de funcionarios y entidades públicas, tal como lo hicieron los fascistas de la oposición golpista en la patria de Simón Bolívar y ahora en la patria de Sandino.

El segundo paso está dirigido a realizar ruidosas campañas desestabilizadoras, en las que se acusa al gobierno escogido como víctima de violar sistemáticamente los derechos humanos y la libertad de expresión, aprovechando esas denuncias para acusar de dictador al mandatario blanco de su conjura.

La tercera fase es la que realizan las hordas de vándalos que en calles de algunos pueblos y ciudades del país centroamericano desarrollan violentas marchas a las que la oposición golpista, medios mercenarios, lacayos europeos y latinoamericanos, gobernantes de Estados vasallos de Estados Unidos, de la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos llaman "pacíficas", como también llamaban a las protagonizadas por las bandas fascistas en Venezuela.

Utilizan mercenarios a los que pagan con dólares y atacan a las fuerzas del orden con piedras, peñascos y armas más letales -bombas molotov, explosivos y morteros artesanales-, al igual que sus secuaces venezolanos, y como puede verse en los espacios de televisión que cubren esos eventos, en los que además usan de carne de cañón a estudiantes envenenados por sus campañas de mentiras y a niños como escudos humanos.

Y fue en esa tercera fase del golpe suave que el comandante Ortega, veterano de 1.000 batallas bélicas, realizó una brillante jugada estratégica en el tablero político, que hizo caer la máscara detrás de la cual se ocultaban los criminales que por orden de su amo, el imperio yanqui, persiguen esos conspiradores de oficio.

Una acción llamada a frenar la marcha del golpe suave en su cuarta etapa en la que buscan crear un clima de desestabilización e ingobernabilidad, el que da paso a la quinta y última de sus fases, dirigida a forzar la renuncia del Presidente a través del desbordamiento de acciones callejeras, aún más violentas que las anteriores; la toma y control de las instituciones, el estallido de una guerra civil y la culminación de esta con la intervención militar.

La jugada del comandante consistió en derogar la medida oficial orientada a aplicar un insignificante aumento porcentual del aporte de la cotización que hacen los trabajadores y empleadores al Seguro Social.

La medida gubernamental estaba dirigida a optimizar los servicios que presta la institución y neutralizar la amenaza de su privatización, que pretende imponer el poderoso Consejo Superior de Empresarios de Nicaragua, que aglutina a las grandes, medianas y pequeñas empresas del país, cuyos dueños y cómplices quedaron "congelados" cuando el mandatario además reiteró -una vez más- su llamado al diálogo.

Como lo hizo centenares de veces el presidente-obrero y "conductor de victorias", Nicolás Maduro; también lo hizo tantas veces el Papa Francisco en Venezuela y como lo ha hecho ahora llamando al diálogo en Nicaragua.

¿Y cómo respondieron a los llamados del comandante Ortega y del Papa Francisco esos golpistas de oficio que odian la paz y aman la guerra?

"No queremos diálogo, queremos tu renuncia", le dijeron a Ortega, rechazando abiertamente su llamado a la confraternidad y la armonía.

Y luego de que el Sumo Pontífice, quien el pasado domingo, tras el rezo del Regina Coeli ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, dijo estar preocupado por la situación en Nicaragua y pidió el fin de la violencia en el país centroamericano, los seguidores de los golpistas llenaron las redes sociales de Internet de insultos y ofensas contra el Santo Padre.

Uno lo acusó de ser "cómplice y protector de la dictadura"; otro, de "comunista mal nacido", mientras otro, en sacrílega mención, llegó al extremo de su irrespeto calificándolo como "vicario del anticristo que quiere darle oxígeno a Ortega, el asesino".

A esa avalancha de improperios se unieron las voces del coro de la "gusanera mayamera" infiltrada en el Congreso de Estados Unidos, que una vez puesta al descubierto la conjura imperial contra Nicaragua y su presidente, el comandante Ortega, pidieron todo tipo de sanciones contra el legítimo Gobierno de Nicaragua, como lo viene haciendo EEUU desde hace tiempo contra el legítimo Gobierno de Venezuela, en flagrante violación del Derecho Internacional y principios éticos y morales que rigen la sociedad humana.

En primera fila, al frente de ese grupo de "gusanos" con sus voces destempladas, estaban los mismos de siempre: Ileana Ros-Lehtinen, Carlos Curbelo, Mario Díaz-Balart y otros cuyos nombres, como los de ellos, provocan náuseas al solo mencionarlos. Entonaron una vez más la gastada cantinela de su repertorio golpista, en una rueda de prensa, solicitando a los gobiernos del continente "apoyar al pueblo nicaragüense".

Y es que como súbditos imperiales no le perdonan a ambas naciones el ser cunas de la Revolución Sandinista y la Revolución Bolivariana, procesos políticos e ideológicos cuyo modelo libertario fue ejemplo para otros pueblos hermanos y líderes de la región, que junto con ellos cambiaron el mapa político, económico y social de la gran patria caribeña y latinoamericana, desalojando al imperio yanqui de varios de los feudos que poseía sojuzgando a sus hijos y explotando sus recursos naturales.

De allí que la agresión de que hoy son víctimas Nicaragua y Venezuela por parte de EEUU y sus lacayos tiene como razón su demencial afán de venganza contra dos pueblos y gobiernos que contribuyeron a la liberación de esos pueblos hermanos, y que lograron vencerlo cada vez que intentó devolverlos a la era de oprobio y humillación que sufrieron durante casi medio siglo, el país centroamericano en garras de una cruel dictadura y el sudamericano en manos de la Cuarta República, una pseudo democracia.

No lo lograrán, porque no están solos. Los acompañan en su lucha contra el imperio más poderoso de la historia y sus vasallos los pueblos dignos del mundo, y porque, como dijo Bolívar hace dos siglos, "por fortuna se ha visto con frecuencia un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos".

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