Escúchenos en línea

La Obsesión de Estados Unidos con Nicaragua – Parte 3: El siglo 21

31 Agosto 2018
La Obsesión de Estados Unidos con Nicaragua – Parte 3: El siglo 21

(*)Por Glenn Sambola

El injerencismo estadounidense en la última década del siglo 20 y los primeros años del siglo 21, se refleja en una constante difamación mediática del sandinismo, así como en el financiamiento y la articulación de la derecha nicaragüense.

En 1990, los Estados Unidos organiza y financia la Unión Nacional Opositora (UNO) para participar en la contienda electoral, articulando diferentes vertientes del liberalismo, el partido conservador, movimientos indígenas y remanentes de la Guardia Nacional, que se hacen llamar la resistencia nacional. Estados Unidos impone la candidatura de Violeta Barrios de Chamorro, por encima de conocidos políticos antisandinistas, tales como, Virgilio Godoy y Enrique Bolaños Geyer.

La UNO gana las elecciones nacionales y Violeta Barrios de Chamorro se convierte en la primera mujer en ocupar la presidencia de Nicaragua. En línea con sus raíces de élite conservadora, la Administración Chamorro procede de inmediato a rendir tributo a Estados Unidos, “renunciando” al pago de las reparaciones producto de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia en la Haya e iniciando un proceso irregular de privatizaciones y ajustes estructurales. La frágil alianza se desmorona ante los intereses contradictorios de cada una de las partes, abriendo el paso, sin embargo, para el resurgimiento de los liberales en la figura de Arnoldo Alemán Lacayo.

Las campañas electorales de Violeta Barrios de Chamorro, así como la de Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, son financiadas por Estados Unidos y propugnan el miedo como su mensaje central, señalando una victoria del FSLN sumergiría al país en un nuevo conflicto con Estados Unidos, traería confiscaciones de propiedades, devaluación de la moneda, cancelación de la cooperación estadounidense e incluso el restablecimiento del servicio militar obligatorio implementado durante la Guerra Contrarrevolucionaria. Este mensaje es exacerbado en reiteradas declaraciones de diferentes Embajadores de Estados Unidos en Nicaragua, con casos extremos como John Maisto, Lino Gutiérrez, Oliver Garza, Paul Trivelli y Robert Callahan.

Arnoldo Alemán gobierna durante el período de 1996 a 2001 y es recordado como uno de los gobernantes más corruptos de la historia de Nicaragua. Sus políticas y actuaciones provocan una amplia condena nacional e internacional, una severa ruptura de la alianza libero-conservadora, así como un progresivo distanciamiento de Estados Unidos.

Enrique Bolaños Geyer, siendo candidato del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), es electo Presidente de Nicaragua en 2001 y durante su administración, el Ex Presidente Arnoldo Alemán es encontrado culpable y condenado a una pena de 20 años de cárcel por lavado de dinero. Producto del rompimiento con Arnoldo Alemán y el PLC, la Administración Bolaños es inefectiva y no logra alcanzar sus metas.

En el año 2006, Nicaragua celebra elecciones nacionales en el marco de una severa crisis energética y la división de los partidos de derecha. El FSLN logra articular la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, constituida por el Partido YATAMA, Unión Demócrata Cristiana, Movimiento de Unidad Cristiana, Alianza Popular Conservadora y el Partido de la Resistencia Nicaragüense, alzándose con la victoria.

La nueva administración de Daniel Ortega se hace llamar Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) y define una visión ideológica basada en principios cristianos, socialistas y solidarios, fomentando además un acercamiento con la iglesia católica y el sector privado. Por primera vez en la historia se establece una relación de respeto, cooperación y mutuo beneficio con Estados Unidos basada en la lucha en contra del narcotráfico y el crimen organizado, la seguridad ciudadana y la apertura económica al comercio y la inversión extranjera.

El injerencismo de Estados Unidos en este periodo, se desarrolla bajo el formato de “financiamiento a la democracia.” El National Endowment for Democracy (NED) y sus institutos satélites proveen cientos de millones de dólares en financiamiento a ONG´s de derecha y medios de comunicación antigubernamentales, para el reclutamiento de “influencers” e instigadores, la constitución de plataformas sociales y el diseño de mensajes y estrategias de comunicación. Esta metodología de injerencia financia una campaña permanente de difamación de bajo nivel, desarrollada desde el año 2007 y otra con características más agresivas como la desplegada entre el 18 de abril y el 25 de Julio de 2018.

Aunado al “financiamiento a la democracia,” Estados Unidos promueve activamente la condena del Gobierno de Nicaragua en diferentes foros regionales e internacionales. Asimismo, congresistas estadounidenses demandan sanciones económicas arbitrarias en contra de funcionarios del Gobierno de Nicaragua, mediante la Ley Magnitsky.

Glenn Sambola(*)

Comentar     Arriba

Descarga la aplicación

en google play en google play