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Organizar la insurrección popular contra el gran capital

19 Octubre 2018
Organizar la insurrección popular contra el gran capital

Julio Briceño Dávila (*)

"La situación en Brasil no es grave porque el fascismo está avanzando simplemente, sino porque está siendo una victoria del golpe de estado", de la burguesía golpista con la imposición fraudulenta del candidato fascista llamado Bolsonaro.

Los seguidores de este candidato fascista matan, apuñalan, marcan con la esvástica el cuerpo de sus víctimas. En Nicaragua los golpistas asesinan, queman a las personas, marcan a las personas, incendian viviendas con niños adentro, torturan como lo hicieron con Bismark Martínez, con policías, con los hijos de nuestras compañeras de lucha Benigna Mendiola y Amada Pineda. Así lo hicieron también en Venezuela, siguen el mismo guion.

En Brasil, la burguesía golpista quiere una profunda transformación del régimen político y va a llevar adelante una política de guerra contra la población

Es lo mismo que pasaría en Nicaragua si los golpistas respaldados por el imperialismo, avanzaran en sus negros designios contra nuestro pueblo, el retorno del somocismo, nos convertiríamos en un país donde imperarían la delincuencia del crimen organizado y las drogas.

Solo que aquí hay 15 o 20 candidatos a presidentes en un pleito de perros por los dólares, por el poder, pero son un peligro, es la prostitución de la política por prostitutos y prostitutas políticos herederos del somocismo.

Ya hemos visto el drama social y político de esos países donde la casta empresarial y política dominante llego a límites extremos inusitados. Corrupción, impunidad, violencia incontenible, oleadas imparables de emigrantes, descomposición social nunca antes vista.

En El Salvador este fenómeno se acrecentó con las recetas neoliberales de ARENA. En Honduras con el golpe de Estado del "presidente" Juan Orlando Hernández títere de los EEUU.

Ni con los miles de millones de dólares aprobados por el imperialismo para combatir el narcotráfico y el crimen organizado van a parar la violencia en esos países del triángulo norte, por la elemental razón de que el negocio de las drogas es controlado por las altas esferas de poder del imperialismo. Solo Colombia produce el 80% de la cocaína del mundo y Colombia es un país ocupado por 7 bases militares norteamericanas.

En todos estos países hay una larga historia de pobreza, marginaciones, desigualdades, en Nicaragua el somocismo no término de erradicarse en los pocos años de la Revolución Popular Sandinista (1979-1990) y en los 16 años de gobiernos neoliberales se creó un caldo de cultivo para el surgimiento del golpismo, vieja canallada tramposa del imperialismo, gestada desde el retorno del FSLN al poder.

En Brasil, como en Nicaragua, el triunfo del golpismo equivaldría a un desarme total de los trabajadores y de los sectores progresistas.

Es urgente hacer un trabajo en función de una amplia movilización popular para enfrentar un golpe de estado, se necesita conformar una Amplia Unidad Popular Antiimperialista contra el golpe.

La amenaza del golpismo avanza, inspirado en los rescoldos del somocismo respaldado en forma total y con gran abundancia de recursos del imperialismo gravita cada día en torno a la desorganización popular, si no entendemos esto y creemos que con marchas, consignas y ocupaciones de rotondas vamos a vencer esta maldita admonición, estamos profundamente equivocados.

Solo la organización de las masas populares centroamericanas y la verdadera unidad centroamericana podrían poner un bloque de contención de todas estas perversidades que tanto sufrimiento causa a nuestros pueblos.

Hay que organizar a las masas populares, educarlas, concientizarlas científicamente, ideológicamente, enseñándoles cuál es el enemigo de clase y como derrotarlo. Organizar la insurrección popular contra el gran capital.

(*) Médico. Presidente de la Asociación Nicaragüense de Amigos del Socialismo y la Paz.

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