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Vargas Llosa en Caracas: show mediático internacional

04 Junio 2009
Por Winston Orrillo Al volver al Perú, me pregunto el por qué del show mediático internacional de Mario Vargas Llosa, la vedette de los conciliábulos ultraconservadores más esclarecidos, en momentos en que la derecha ecuménica no sabe dónde meter la cara, pues su engendro non plus ultra, el neoliberalismo, ha desatado una crisis económica mundial, más siniestra, aún, que la de 1929. Me quitó, pues, el sueño el asco de ver el reinado de la mentira, típica arma mediático-fascista, en torno a este asunto que, al final -como veremos- tenía su razón oculta. Y todo, respecto a lo sucedido en Caracas, con la provocadora presencia de aquél y de una troupe de seudo-intelectuales, una claque, destinada, al parecer, solo a cumplir "la misión" que les había dado -por interpósita vía- el State Department, paranoico por el crecimiento indetenible de los procesos de ruptura del neocolonialismo, en nuestras patrias, otrora su seráfico patio trasero. Ví los diarios, emporcados por la mentira (menos "La primera") y una infame portada de la revista, Caretas, especializada (¿cuánto hay?) en insultar grosera, cuanto estultamente, al presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, comandante Hugo Chávez Frías. Aquella carátula pretende una "ingeniosa" paráfrasis de la novela de Vargas Llosa, La guerra del fin del mundo, que transforma en La guerra del fin del mono, con su reconocida proclividad racista. Pero la madre del cordero es la falacia, que los seguidores fieles del lema nazifascista ( miente, miente, que algo queda), crearon, para esta ocasión, al fabricar aquello de que "Chávez convocó a una polémica de la que luego se corrió". ¡Absoluta mentira! Y lo escribe alguien que participó en el totalmente silenciado (por ellos,"liberales y objetivos") foro caraqueño, Encuentro Internacional de Intelectuales frente a la crisis del Capitalismo, que contó con la participación de varios premios internacionales de literatura, el Ministro de Cultura de Cuba, escritor Abel Prieto, una vice ministra de Bolivia, y por supuesto el Ministro del Poder Popular para la Cultura de Venezuela, H. Soto, organizador del evento, junto con la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. A su lado, pues, hubo personalidades de reconocido prestigio, como Fernando Buen Abad, Héctor Díaz Polanco, Gilberto López y Rivas, y Ana Esther Ceceña, de México; Luis Britto , Iraida Vargas, Mario Sanoja e Iradia Vargas, de Venezuela; Hernando Calvo Ospina, de Colombia; Hugo Moldiz de Bolivia, así como Tania Temoche y James Earley, del Perú y USA, respectivamente. De aquí surgió la iniciativa de polemizar con los intelectuales del neoliberalismo, que habían sido convocados, en non sancto aquelarre, por el CEDICE (Centro de Divulgación del Conocimiento Económico), que gerencia la contrarrevolucionaria venezolana, Rocío Guijarra, presente en el abortado golpe de Estado de abril de 2002, organizado para detener el curso ya victorioso de la Revolución Bolivariana. Lo que planteamos era coherente: desafiamos a una polémica a la troupe de tarifados difamadores del proceso venezolano (al que V. Llosa llamó, entre otros despropósitos, de "izquierda troglodita"). Así lo entendió el Presidente Chávez, quien ofreció su Programa semanal de TV, "Alo, Presidente", para que este diálogo se viabilice. Todo parecía natural, pero emergió el sinsentido: "polémica, sí, pero entre nuestro Marito, y el dictador "tropical". Esto fue, de suyo, rechazado por nosotros como una insolencia y una muestra de megalomanía del escribidor de marras y su cohorte. Pero nos equivocamos. La verdad era otra, y aquí la revelamos. El fallido show mediático del escribidor, tenía como propósito utilizar a Caracas como catapulta para su lanzamiento como candidato a la presidencia de la república del Perú. Para ello cuenta con los latifundios mediáticos, totalmente a su servicio, y, asimismo, con su propio fraseo, pues hace poco calificó la situación electoral ad portas del Perú como el dilema entre el cáncer y el sida, vale decir entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori, la hija del sátrapa, condenado, por el momento, a 25 años de cárcel efectiva. Al que dice amar el diálogo, al que lo exige plañideramente, le recordamos que el Comandante Humala, el candidato con mayor arrastre popular, le pidió dialogar para explicarle su programa, a lo que el de la Casa Verde, ni siquiera le contestó. Esta conclusión electorera del escribidor de marras, la sacamos por su coro de áulicos que, más o menos sotto voce, se ha pronunciado en este sentido. Véase el artículo de Mirko Lauer "MVLL: ¿otra vez en el partidor", La República, 30-05-09; y el de un turiferario de García -premiado con la dirección de la Biblioteca Nacional- y que escribiera que si salía, en el proceso electoral anterior, Ollanta Humala, el país, la patria, se hundirían. Ahora, Hugo Neira -tal su nombre- en su artículo "Caracas: la cosa es grave", en el mismo diario, hoy, 02-06-09, escribe: " Špobres de nosotros si en el 2011, votos populares creyendo salvar la nación convierten al Perú, después de Bolivia y Ecuador, en otra provincia del chavismo"- Y acaba con un cinismo melodramático: "Yo no tengo ninguna ambición personal. Lo único que quiero es no quedarme sin patria". Apocalíptico, este señor, en pleno ejercicio de lo justamente llamado terrorismo mediático. La misma estulticia política deviene grave, porque este "intelectual", formado en Francia, es de la misma camada que los que fueron a Caracas, y es un magíster del figuretismo. De aquí a proponer el lanzamiento electoral de V. Llosa, del que Neira es catecúmeno, no hay sino un paso. El paso que va a consistir en pedirle al celestino de Ucchuraccay rogarle al autor de La tía Julia, que salve al Perú de la plaga populista que advendría con Humala o del retorno de la caricatura tragicómica que fue la satrapía de Fujimori. V. Llosa, refresquemos la memoria, fue el que avaló la matanza de nuestros colegas periodistas, en las serranías de Ayacucho, con el subterfugio de que los indios ignorantes fueron los culpables, cuando es consenso que ellos fueron asesinados por orden del Gobierno de turno. Este panorama -y la idea pertenece a mi denostado e invisibilizado amigo Ricardo Badani- se aclara, mucho más, con la toma, por el Gobierno, del canal 5 , Panamericana TV, con el pretexto de las deudas -que sí que las tenía- con la SUNAT (entidad que administra los tributos). Ése es el camelo: el substrato es la necesidad del Régimen de detentar todo el espectro mediático para imponer un candidato, ya que el desprestigio de su gente es paradigmática, y el compromiso -público- del actual Presidente es impedir que salga elegido alguien que atente contra el sacrosanto Establishment, léase capitalismo salvaje. En este caso Vargas Llosa, conocido por su proclividad con el Poder, y servil impertérrito con y para el Capitalismo, al impulso del grito de guerra, que proviene de Wáshington DC, "no más gobiernos del pueblo, por el pueblo y para el pueblo"; el Premio Jerusalén, deviene la última esperanza frente al derrumbe mundial de los parámetros conservadores. ¡Basta de Cubas, Venezuelas, Bolivias, Ecuadores, Nicaraguas, Paraguayes! Respeto a la propiedad privada, no a la estatización, pero como vemos ellos -los neoliberales- no respetan a aquélla y usan de ésta (cuando les conviene: para salvar a los bancos o imponer su voluntad política, al precio que fuere, como en el caso del Perú de ahora mismo). Todos los dimes y diretes del grupúsculo de provocadores tarifados- acaecían mientras nosotros, en Caracas, asistíamos a una sesión abierta de Aló, Presidente, convocada para celebrar su X Aniversario. Durante el programa, vimos cómo, en los otrora barrios miserables de los suburbios, los venezolanos acceden a la condición humana, dueños de su futuro, mediante el goce pleno de salud, educación y cultura, gratuitos, y con el desarrollo de una nueva concepción de valores, pues no se trata solo de transformar la economía o las leyes, sino de lograr un hombre nuevo, bajo la égida del pensamiento de su presidente: "Analfabetismo, cero; pobreza, cero; hambre cero: ésa es la gran misión de la vida". Porque cuando uno ha vivido, en las Plazas Bolívar y Altamira, la alegría de ver en manos del pueblo miles de libros regalados, entonces vemos cómo se hace realidad el pensamiento de José Martí: Ser cultos, para ser libres. Y, finalmente, como una concesión y a pedido de él mismo, se le planteó al grupo ultramontano que el gran escritor bolivariano Luis Britto García, podría polemizar con el autor de La Tía Julia. Pero éste hizo mutis por el foro. Lo que él y su cáfila querían era el show mediático para que pudiera, auspiciosamente, lanzar su candidatura presidencial, avalado por su condición de exorcista de tiranos que solo su afiebrada y maniaca mente crea. Pero el castillo de cartas (marcadas) en este caso, se les derrumbó.
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