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Recuerdos de mi niñez en Matagalpa

23 Octubre 2018
Recuerdos de mi niñez en Matagalpa

Por Ericka Guevara (*)

Yo nací en Matagalpa donde la familia era el comienzo de todo. No había dramas porque las situaciones se cortaban de raíz y borrón y cuenta nueva.

Si te portabas mal, te daban un chancletazo o varios... o con la coyunda (ayer vi una) y si te ponías malcriado te reventaban la boca.... Los niños no discutían con sus padres, los padres eran la ley, los primos eran tus hermanos y los compañeros del colegio tus primos, los profesores eran modelos; y no se les faltaba el respeto.

Me enseñaron a saludar, a despedirme, a decir gracias y a pedir permiso y jugábamos a entender el lenguaje de los ojos. Nada más una mirada bastaba para saber que nos teníamos que retirar.

Salíamos a jugar con los vecinos de la cuadra (los vecinos de antes) todos juntos, era toda una aventura. Los osados se subían a los árboles a coger guayabas, jocotes y mangos; jugábamos a la tiendita, a la comidita y pastelitos de lodo; bautizábamos las muñecas, jugábamos a Que pase el Rey, los pollos de mi cazuela, el escondite, kickball, arriba, macho parado, la cebollita, la muralla china, declaro la guerra, el pegue, jos juguetes chiquitos de las casitas, Twinkie, Stop (con las letras del abecedario), saltábamos la cuerda, hacíamos agüita del detergente Fab y hacíamos bombitas con un pedazo de tallo del árbol de papaya o mangueras con embudos como trompeta... ¡Ah, tiempos aquellos!

Comíamos lo que nuestras madres cocinaban y PUNTO!: Arroz con pollo, gallo pinto, huevos con chorizo, pollo con papitas fritas, sopas a granel...los domingos era especial...pues desayunábamos nacatamal con pancito y café...mientras hacíamos planes para ir al parque Las Piedrecitas... Había un carrito de Eskimo (paletas de helado) que con su campanas llamaba a los que estaban cerca para que compraran y nos peleábamos por subir en la ruedita y ver dentro del carrito (cuándo se acercaba el primer adulto al carrito terminaba comprándole a todos los niños de la cuadra). Y ni se diga de las "Alegrías", cajetas de coco y leche, piñonate, picos y rosquillas cuando pasaban las marchantas hermosas pregonando. Y el pan dulce y los raspados...

Podíamos caminar de arriba para abajo o los que sabían manejar bicicleta se montaban en ellas y patinaban e íbamos a casa de un vecino amigo. No teníamos miedo a nada y respetábamos a nuestros ancianos. Se nos enseñó el respeto por los demás y por la propiedad ajena.

Como niño, no se hablaba si un adulto estaba hablando. Si alguien tenía una pelea, era una pelea de puños, porque los niños no teníamos armas cuando crecimos, excepto revólveres de palo o de fulminantes para jugar de vaqueros!

En las fiestas de diciembre hacíamos la cartita al Niño Dios y nos acostábamos temprano porque si no el Niño Dios no entraba a casa a preguntar a mis padres si me porté bien y así dejar las muñecas. Prendíamos triquitraques y las candelitas romanas y en las kermesse echábamos maizena, tirábamos bolsitas de agua con nuestros amigos.

Esas eran las grandes aventuras de la niñez y no había ningún problema. ¡Cómo gozamos!

Cuando se hacía de noche, sabíamos que era hora de entrar, con un chiflido de nuestro papá o un grito de mamá "ya está bueno, hora de dormir". Nos encantaba ir al colegio porque teníamos amor, cariño y respeto por los profesores y teníamos la dicha de ver a nuestros compañeros que hoy son nuestros grandes amigos.

Cuando pasaba un avión, todos los niños salíamos a verlo y le gritábamos a voz en cuello "adiósssss, adiósssss". Ni se diga de bañarse en un aguacero en los chorros que caían de los tejados de las casas. ¡Eso era diversión pura!

Nos metíamos a la casa de nuestros vecinos y la mamá nos daba comida a todos, nadie cogía nada sin permiso y no se hacía tanto desorden porque siempre nos ponían a recoger. Conocíamos a todos los de la cuadra y todos nos echaban ojo.

¡Cómo quisiera que pudiéramos volver a esos tiempos!, porque estamos perdiendo a nuestros hijos en una sociedad sin respeto a la autoridad, sin poseer compasión y sensibilidad por los demás.

(*) Tomado de su Facebook https://www.facebook.com/erika.guevara.798

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