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Porfirio García, revolucionario inclaudicable

24 Octubre 2018
Porfirio García, revolucionario inclaudicable

Por Rafael Casanova Fuertes (*)

El día 14 de octubre falleció el compañero Porfirio García Ramírez, en momentos en que dirigía a Unión Nacional del Adulto Mayor (UNAM), organización que aglutina actualmente a miles de miembros de la tercera edad, en todo el territorio nacional. Su desaparición física, deja un inmenso vacío en la misma, en tanto fue su fundador y principal impulsor.

La UNAM fue un capítulo de alguien que como Porfirio, bregó desde su juventud en búsqueda de la justicia social en medio de vicisitudes y adversidades, y dejó de hacerlo hasta que sus fuerzas físicas no se lo permitieron. Esta es una semblanza básica de su trayectoria y proyección política, como un modesto aporte al papel que jugó en las luchas contemporáneas, este auténtico hijo de las clases populares, con una trayectoria que obró al servicio de las mismas.

Nació en Chiquilistagüa el 6 de agosto de 1940 y fue el cuarto y último hijo del matrimonio, que formaron don Alcibíades García Gutiérrez y doña Rosa Ramírez, ambos de origen campesino. Una vez concluida la formación básica primaria a la que podían aspirar los sectores populares en la época, migró en su adolescencia a la capital Managua en busca de nuevos horizontes, realizando diversas ocupaciones, entre las que se estuvo la de vendedor itinerante.

Hacia fines de la década de 1950 y particularmente en 1959, su mente abierta y espíritu instintivo que había calcado las injusticias sociales en carne propia, no le permitió permanecer neutral en el auge combativo juvenil que se proyectó en organizaciones como Juventud Patriótica Nicaragüense (JPN); pronto se convirtió en un militante entusiasta de esta organización que estremeció los cimientos de la Dictadura Somocista, con sus marchas combativas a lo largo y ancho del país.

La JPN no desapareció en 1961 como lo han planteado tradicionalmente, sino que una vez cumplido su rol coyuntural combativo, sirvió de semillero para dos organizaciones revolucionarias: el Partido Socialista Nicaragüense (PSN), fundado en 1944, y el naciente Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que por aquello años en su proceso gestor ostentaba el nombre de Frente de Liberación Nacional (FLN). Porfirio García junto a Jorge Navarro, Francisco Buitrago, Álvaro Montoya, Oscar Danilo Rosales, Guillermo Baltodano y otros jóvenes optaron por la primera organización, el PSN. Porfirio pasó en 1962 a ser militante de Juventud Socialista Nicaragüense (JSN), brazo juvenil del PSN, recién fundada en 1961. En años posteriores, algunos de estos jóvenes como Navarro y Buitrago, pasaron a ser cuadros dirigentes del FSLN.

A lo largo de las décadas de 1960 y 1970, Porfirio se destacó como cuadro de la Juventud Socialista, pasando a fines de 1966 a ser su principal dirigente (Secretario General) hasta el año de 1974. Como resultado de misiones partidarias, le tocó viajar no solo por toda Nicaragua sino también por distintos países socialistas. En el caso primero, le permitió trasmitir su experiencia política a los seccionales departamentales de la JSN y en el segundo estudió y contempló los avances que en materia social enarbolaba el Campo Socialista. Dentro de estas funciones estuvo la del educador político de nuevas generaciones de jóvenes a quienes inculcó las ideas libertarias del socialismo revolucionario; algunos de estos llegaron a destacarse posteriormente como cuadros políticos primero de JSN y después del PSN y del mismo FSLN. Porfirio también fue un dirigente que se colocaba a la cabeza de las manifestaciones contra el sistema y como orientador de luchas sociales muy conocidas como la de los zapateros, los hospitalarios y las grandes huelgas de la construcción durante los años 60 y 70, porque también ocupó responsabilidades en la Secretaría Juvenil de la combativa Confederación General de Trabajadores Independientes CGT (i), fundada en 1961.

Resistió heroicamente las torturas somocistas

Pero toda esta proyección no estaba exenta de costos: como parte de una organización clandestina, fue objeto de persecución, siendo encarcelado no pocas veces. Una de estas carceleadas más duras fue la de 1968–1969, cuando se vinculó a la organización del aparato armado del PSN: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Nicaragua (FARN) fundadas por Abdul Sirker, Wilfredo López Balladares, Nicolás Arrieta y Jacinto Baca Jerez. Fue sometido a atroces torturas, en medio de violentos interrogatorios, los que soportó sin comprometer la parte política del Partido, y su propia vinculación con las FARN.

En medio de responsabilidades políticas y sacrificios que implicaba ser un funcionario de un partido proletario, fue un esposo y padre cariñoso y responsable, que contó con el apoyo moral de su esposa Isabel González, con quien contrajo matrimonio un poco antes de ser detenido en 1968. Resultado de este matrimonio fueron sus cuatro hijos Tania (1969) Porfirio y Xenia (1972) y Juanita (1979).

Al salir de la cárcel en 1969, se reincorporó a su responsabilidad en la dirigencia juvenil correspondiéndole –entre otras– la tarea de reorganizar los seccionales de JSN, afectados por la represión del año anterior y las divisiones en el ámbito estudiantil. Una tarea que cumplió de manera tan efectiva que junto a un equipo de entusiastas compañeros le permitió entregar al Partido en 1974, un tendido organizativo que abarcaba además de 12 departamentos, los seccionales universitarios de Managua, Carazo y León. Por razones de relevo en las filas juveniles, ese año pasó a trabajar en las estructuras intermedias del Partido, principalmente en la dirección sindical, espacio donde se mantuvo hasta el triunfo revolucionario de 1979 y la disolución del Partido en diciembre de 1979, para fusionarse con el FSLN.

En su peregrinaje en las luchas sociales y políticas tuvo como compañeros de lucha en la JSN, entre otros, a Oscar Turcios, Róger Cabezas, Rommel López, Federico López, Efraín González, Doris Tijerino, Natán Sevilla, Roberto y Raúl Arévalo, Denis Espinoza, Rubén Jiménez, Guillermo y Félix Baltodano; en el Partido y el movimiento sindical estuvo a la par de Federico Krauddy, Manuel Pérez Estrada, Juan Lorío, Francisco Bravo, Julio Briceño, Bernardino Díaz Ochoa, Benigna Mendiola, Amada Pineda, Bernardo Aráuz, Esmeralda Dávila, Álvaro Ramírez, Carlos Ribby Sovalbarro y Domingo Sánchez Salgado (Chagüitillo).

Porfirio dentro de su trayectoria demostró su lealtad a las posiciones revolucionarias. En el marco de las divisiones del Partido, se colocó contra las posturas reformistas, primero de los hermanos Lorío y de Pérez Estrada en 1967 y después en 1976 contra las posiciones economicistas y claudicantes de "los Sánchez" (Domingo y su hijo Luis) quienes además de ser opuestos a la lucha armada, pugnaban por llevar al PSN desde su dirección a una alianza estratégica con la burguesía antisomocista. Estuvo al lado de las posiciones que pugnaban por colocar al Partido a la altura de las circunstancias, dirigido estratégicamente a la toma del poder político por las clases populares.

En vísperas de la insurrección final lo encontramos en la alianza popular Movimiento Pueblo Unido, misma que hizo posible el triunfo revolucionario de julio de 1979 al convertirse en el apoyo logístico fundamental y en el principal semillero de las columnas y frentes guerrilleros encabezados por el FSLN. Tras el triunfo revolucionario, ya dentro de las filas del FSLN –fusionado con el PSN desde 1979– volcó su experiencia política e ideológica, como funcionario del Departamento de Orientación Revolucionaria (DOR).

Inicia la lucha por la pensión mínima

La derrota electoral del FSLN en 1990, lo tomó de sorpresa como a otros compañeros; fueron aquellos años difíciles de los gobiernos neoliberales, que se sucedieron en un proceso de desmantelamiento de todos los avances sociales y políticos que se dieron a la sombra del proyecto revolucionario. Algunas de estas reformas y reivindicaciones, fueron defendidas en las calles en medio de vastas movilizaciones populares en todo el país. No obstante el proceso de privatización de servicios públicos de las empresas estatales, y otros trastrocamientos en materia social campearon, al son de desconocer derechos como la pensión mínima del INSS para las personas de la tercera edad.

 Los estudiantes salían a las calles demandando el 6% para la educación universitaria, los trabajadores también marchaban contra la privatización de las antiguas empresas estatales, los ex militares marchaban ante la falta de cumplimiento de los compromisos que se dieron en los acuerdos de desmovilización, de igual modo lo hacían los campesinos y las minoría étnicas por sus reivindicaciones. Pero la demanda de la pensión mínima nadie las reclamaba y una importante masa de ancianos sufría las más penosas humillaciones y en casos extremos hubo hasta suicidios al otorgárseles ridículas cantidades de dinero, vistos como un favor de los gobiernos neoliberales.

Fue en estas circunstancias que emergió Porfirio junto a un grupo muy reducido de compañeros ex militantes del PSN, entre los que se encontraba el también ya fallecido Federico Krauddy, Uriel Galeano y Francisco Brenes. Comenzaron a la sombra de un árbol a esbozar un proyecto de organización de los adultos mayores a nivel territorial porque partían que solo organizados y unidos iban a estar en capacidad de reclamar el justo derecho de la pensión mínima.

En esos momentos los compañeros no contaban con ningún recurso, ni siquiera una máquina de escribir mucho menos una computadora, ni dinero para movilizarse en la misma capital. Pero además, mucho escepticismo en cuanto a materializar el proyecto por parte de algunas de las personas que fueron convocadas, en contraste con un buen grupo de compañeros y compañeros que se vinieron adhiriendo entusiasmados, entre los que se destacó la compañera Alma Mendoza.

También Porfirio convocó a un grupo de apoyo, integrado por ex cuadros y dirigentes del desaparecido PSN, en su mayoría militantes del FSLN, entre ellos Bolívar Téllez, Juan Isabel Galeano, Guillermo Baltodano, Manuel Matus, Cesar Núñez y Julio Briceño De esta manera, además de hacerse de unos recursos básicos, lograron extender la organización a la mayoría de los departamentos, un esfuerzo que culminó con la creación de la UNAM el 27 de septiembre de 2009, pero además con la obtención de algunos beneficios sustanciales durante la administración del Gobierno actual del FSLN.

Con su iniciativa se desarrollaron marchas, plantones y otros mecanismos de protesta que se prolongaron hasta 2013, las que fructificaron primero en el reconocimiento de las demandas de la UNAM y finalmente en 2015 la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad la Ley de Pensión Reducida, con la que fueron favorecidos 55 mil ancianos en todo el país. A estas alturas la UNAM era un organismo social que aglutinaba a miles de compañeros y compañeras en todo el país. También por iniciativa de Porfirio se retomó la celebración del 1º de mayo como día Internacional de los Trabajadores en el país.

Pero estos esfuerzos que él mismo multiplicaba a diario incidieron fuertemente en el deterioro de una salud, golpeada además por accidentes físicos y otras secuelas sufridas en años anteriores. Esa situación llevó al fatal desenlace en horas de la tarde del pasado 14 de octubre.

Para finalizar quisiera retomar un fragmento de las palabras que exprese durante sus funerales en el Cementerio Occidental el pasado martes 16 de octubre:

"Con su partida física se marcha el compañero de la voz clara y pausada, quien nos explicaba con maestría los contenidos de las ideas libertarias del socialismo, cuando éramos unos adolescentes en edad y experiencia, siendo él en ese entonces, un cuadro fogueado con una vasta experiencia en las filas de una organización revolucionaria.

Se marcha el compañero fraterno y sencillo de mirada diáfana, quien a veces desdoblaba su apariencia mística y seria para hacernos reír con su humor recurrente, en aquellos momentos difíciles. Tiempos en que no solo nos acosaba el enemigo, sino también las dificultades para mantener viva la llama de la utopía.

Se marcha el compañero terco, empecinado que hizo desde sus más tempranos años, hasta el fin de sus días una razón de ser, el luchar por el mejoramiento de las condiciones de vida de sus congéneres humanos, en otras palabras, la lucha contra el capitalismo explotador y por la construcción del socialismo en la humanidad.

Se marcha el padre, el abuelo, que deja un solemne vacío en el seno de sus seres queridos: de sus hijos: Tania, Xenia, Porfirio y Juanita, de sus hermanos Blanca y José Ángel y demás familiares. A ellos nuestras más sinceras muestras de pesar extensivo para Alma, miembros de la directiva nacional y demás compañeros de la UNAM.

A vos camarada Porfirio no te decimos adiós, porque para quienes pensamos y creemos –como creíste vos– en ese sueño hermoso de construir un mundo en donde los hombres y mujeres, no seamos lobos de nuestros propios hermanos y hermanas. Un sueño que va más allá de nuestras vidas. Un camino de certidumbre que no podrán impedirlo jamás, ni los discursos banales y alienantes de los líderes del imperialismo, ni sus formas coercitivas, ni sus ejércitos militares y estructuras de poder, ni sus expresiones mimetizadas. Estamos convencidos como lo estuviste vos que esa marcha indeclinable de las fuerzas revolucionarias del mundo, romperá más temprano que tarde las cadenas de la dominación imperialista y del sistema capitalista en su conjunto

 Compañero Porfirio García Ramírez. ¡Presente!

(*) Historiador y compañero de lucha de Porfirio García.

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