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Jacinto Baca, el muchacho de la metralleta

12 Noviembre 2018
Jacinto Baca, el muchacho de la metralleta

Por Rafael Casanova Fuertes

En los primeros días de noviembre de 1969, cuando aún no dejaba de ser noticia el espectacular secuestro aéreo de LANICA ejecutado por los militantes sandinistas Juan José Quezada y Pedro Aráuz Palacios, otra noticia impactó en los medios a lo inmediato de este acontecimiento: la muerte de Jacinto Baca Jerez, ocurrida el 9 de noviembre tras un violento tiroteo con la GN y unos paramilitares en el poblado de Rota, en el municipio de Malpaisillo, departamento de León.

El poeta y periodista leonés Edmundo Icaza, fallecido el 9 de abril de 2017, escribió en 1992 algunos de sus recuerdos de ese hecho: «Era un 9 de noviembre de 1969, cuando los noticieros locales con el "flash" característico de las notas noticiosas de última hora, daban la fatal noticia de la muerte en combate de la ya "leyenda", Jacinto Baca Jerez. ¡Última Hora! ¡Última Hora! Cae en combate en la Estación de Rota, Comarca de Malpaisillo, el Jefe la FARN (Fuerzas Armadas Revolucionaria de Nicaragua), Jacinto Baca Jerez, peleando contra elementos de la GN. Su cadáver fue traslado al Comando Departamental de León... Y seguía el "piripipipípípí" interminable y escalofriante: "...se conoce por fuentes extraoficiales que hay un guardia muerto, otro herido y que su compañero de lucha, está siendo perseguido con todos los recursos. Numerosas patrullas peinan la zona, avionetas a "ras" de la Cordillera de los Maribios, buscan como detectar su paradero. Paramilitares, jueces de mesta, se dedican como "jauría" a rastrearlo en los algodonales, en las fincas aledañas, pero se ha hecho imposible capturarlo... "La orden es hallarlo a como dé lugar y acabarlo inmediatamente...". Y seguía aquella noticia... que hasta le paraba los pelos a uno. "...parece que el perseguido ha roto el cerco, la guardia está encolerizada...". Y se empezó a tejer una a una, las muchas conjeturas sobre esa Hazaña. Así la calificaron periodistas de esta ciudad de León. La juventud leonesa se puso en alerta. Inmediatamente se afinaron los mecanismos de seguridad para todos los revolucionarios, porque aquí se daba una particularidad, una especie de "simbiosis", los miembros del FSLN interactuaban con los de Jacinto».

Este hecho trajo a colación otro acontecimiento relevante ocurrido en el mes de mayo de este mismo año, el secuestro de los terratenientes Aquileo Venerio Plazaola y Victoriano Argüello, sobre todo porque se dio a conocer la existencia de otra organización armada opuesta a la dictadura somocista, además del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Los plagiarios resultaron ser miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARN) y las indagaciones de la OSN concluyeron que el jefe de este comando y de la misma nueva organización era Jacinto Baca Jerez. Los órganos represivos de la Dictadura desataron una vasta represión que incluyó decenas de detenidos y torturados en varios departamentos del país, aunque se pronunció más en el Occidente, escenario del secuestro de Venerio. Muchos de los detenidos eran de conocida filiación socialista, aunque en su momento no se pudo comprobar públicamente el hecho de que esta nueva organización era un brazo armado del Partido Socialista Nicaragüense (PSN), vinculado tradicionalmente a la organización de movimientos sindicales y gremiales, lo que le valió el señalamiento de "pacifistas" por la dirigencia del FSLN.

Jacinto Baca Jerez había nacido en una familia leonesa de clase media el 1° de noviembre de 1944; es decir, que contaba al morir 25 años de edad. A escasos 16 años, ya era conocido por su participación en acciones armadas contra el régimen. Los reporteros del diario somocista "Novedades", utilizando una foto, lo popularizaron con el mote de "el muchacho de la metralleta".

Las FARN constituidas a mediados de los años de 1960, fueron producto, entre otras cosas, de la suma integrantes del ala radical del PSN y un desprendimiento de militantes del FSLN como Jacinto Baca.

Jacinto se separa del FSLN

Ex participantes de estos hechos aseguran que hasta 1967 Jacinto mantuvo una militancia orgánica con el Frente Sandinista, pero que en este mismo año en que se separó del Frente, se contactó con dirigentes del Partido Socialista Nicaragüense (PSN) interesados –y que habían dado pasos– en la creación de una nueva organización. Sin embargo hay criterios no coincidentes que contrastan los distintos informantes. Humberto Ortega Saavedra asegura que las FARN fueron creadas por el mismo Jacinto Baca Jerez quien en 1964 "junto con Lenin Cerna, Regis Mairena, René Maradiaga y con Adolfo Espinoza veterano comunista que funge como asesor, crean las FARN". En otras de sus partes dice que "cuentan con el apoyo de Faustino Aragón Pichardo".

Daniel Ortega por su parte dijo en 1984 que "Jacinto Baca es contactado en la Cárcel por "El Chele" (Adolfo) Espinosa, quien lo desalinea del Frente... salido de la cárcel hizo una alianza con los socialistas y formó las FARN". En un conversatorio en la UCA, en julio de 1967, Sergio Baldelomar llamado "China Roja" habló de una reunión que tuvieron con Jacinto para lograr que volviera al Frente "y dejara el camino desviado, pero no fue posible hacerlo recapacitar, días después cayó víctima de una traición".

La versión de Humberto no hace ninguna referencia a los vínculos con el PSN, sino que ubica a Baca como el fundador de las FARN y dice que fue en 1964, mientras que los socialistas hablan de que la decisión de tener un brazo armado fue en 1965 pero que la constitución como tal, fue en los años de 1966-1967; mientras que Daniel sí habla de una alianza con los socialistas, pero ambas tienen como referente a Adolfo Espinoza, quien por esta época ya estaba totalmente distanciado del PSN y sostenía posiciones maoístas reñidas con el prosovietismo de las socialistas. Pero además según los testimonios de los sobrevivientes, Espinosa no participó en las FARN, su vínculo con Jacinto fue personal y se inició en la cárcel. Con relación a esto en una breve conversación que sostuvo Espinoza, con el autor en agosto de 1986 y al abordarle el tema, aseguró que él fue quien convenció a Jacinto, que para dirigir la guerra revolucionaria se necesitaba de un partido revolucionario y que esa era la gran falla del Frente Sandinista que era un frente armado, que no tenía una organización partidaria detrás, que toda organización revolucionaria, con independencia de sus métodos de lucha, tenía que organizarse en un partido

Otro socialista, Jorge Galo Espinoza, afirmó en una entrevista el 12 de enero de 1996, que el contacto con Jacinto fue facilitado por su esposa Juanita Navarro, muy vinculada el partido. "A ella y a su hermana Cristina les llamábamos "las paquitas", ellas estaban vinculadas al Frente pero siguieron militando en el Partido.

Un hombre clave para entender el proceso de las FARN y la participación de Jacinto Baca, es Abdul Sirker, un dirigente juvenil del PSN que había sido preparado militarmente en Cuba e ingresado al país en 1960. Era parte de un grupo que puede considerarse el ala radical del PSN y fue uno de los principales fundadores de las FARN. Sirker afirmó en 1994 "que se tenía que aprovechar en aquel momento la experiencia de Jacinto así como la atracción de otros cuadros del FSLN hacia nuestras filas". El contacto con Jacinto a través de la Juanita, se logró estando él aún detenido en la Modelo. Cesar Cortez Téllez, miembro de las FARN fallecido en 2012, por su parte dijo en una entrevista en diciembre de 2009 que "Jacinto estaba por esa época marginado del Frente y por eso se acerca a nosotros".

Estas y otras versiones indican que en su relación con los socialistas, Baca tenía antecedentes y facilidad de comunicación, pero además, es evidente, que tuvo diferencias con la línea del Frente Sandinista. Cuánto pudo haber influido su relación con Espinosa en la cárcel, para separarse del FSLN y pasar a ser uno de los fundadores de las FARN con el ala radical del PSN, es difícil de precisarlo en este momento. Valga agregar que Jacinto no se va solo, se lleva a algunos de sus compañeros del Frente como los mencionados. Algunos como Lenin Cerna permanecen por un tiempo y posteriormente retornaron al Frente, cuando Cerna es capturado por la OSN ya estaba de nuevo en las estructuras del Frente.

Las acciones armadas de Jacinto Baca

Jacinto se escapó a la redada que realizó la Oficina de Seguridad después del primer asalto que hizo el FSLN a una sucursal bancaria, la ubicada en el reparto El Carmen, de Managua, pero meses después fue capturado en las inmediaciones de El Caracol, en la misma capital, pasando a jurado igual que el resto de sus compañeros. En esa oportunidad fue absuelto y obtuvo su libertad. Baca Jerez, se separó poco después de la dirigencia del Frente Sandinista y realizó acciones armadas con su propio grupo, asaltando la sucursal oriental del Banco Nacional y el Supermercado La Criolla, trasladando luego sus operaciones a occidente, sobre todo Chinandega, departamento que conocía muy bien.

En 1968 fue capturado en Chinandega junto con Regis Mairena. Este último, había sido dado por muerto por la Guardia Nacional, en la parte oficial de las guerrillas de Pancasán. Trasladado a Managua, Jacinto Baca fue internado en la cárcel Modelo, logrando su libertad por error, cuando se le confundió con otro. La Guardia no dio explicación sobre lo sucedido, pero extraoficialmente en los mismos círculos militares, corrieron dos versiones. Una, que su orden de libertad, había sido confundida por la de otro recluso político Carlos Baca Sirias. Otra es que había engañado a la Oficina de Seguridad, prometiéndoles a cambio de su libertad, entregarles a Carlos Fonseca Amador. Lo cierto, es que teniendo bajo sus espaldas dos asaltos bancarios, salió con sus pasos contados de la cárcel Modelo.

A raíz de un comunicado clandestino en el que se anunciaba la creación de las FARN, se produjo el secuestro de don Aquileo Venerio Plazaola y los detenidos con relación a este caso, fueron unánimes en señalarlo como jefe del grupo y director intelectual y material del secuestro.

Ex participantes de estos hechos, aseguran que hasta 1967 Jacinto mantuvo una militancia orgánica con el Frente Sandinista, pero que en ese mismo año se separó del Frente, y se contactó con dirigentes del Partido Socialista Nicaragüense (PSN) interesados –y ya habían dado pasos– en la creación de una nueva organización. "Desde 1966 –nos relató Jorge Galo Espinoza– dirigentes como Nicolás Arrieta y Abdul Sirker, sobre la base de que la única forma de acabar con la dictadura era la lucha armada, y con la autorización de la dirección, empezaron a estructurar las FARN".

En su narración sobre estos hechos, Galo afirmó que el contacto con Jacinto fue facilitado por su esposa Juanita Navarro, vinculada al partido y hermana de Jorge Navarro, también participante del asalto a la sucursal El Carmen. Jorge Navarro, uno de los fundadores del FSLN, había muerto en combate el 27 de octubre de 1964, en la primera experiencia guerrillera de los sandinistas, en Raití Bocay, junto a Francisco Buitrago, Modesto Duarte, Fausto Ruíz, Mauricio Córdoba, Boanerges Santamaría e Iván Sánchez.

Abdul Sirker, por su parte, afirmó "que se tenía que aprovechar en aquel momento la experiencia de Jacinto, así como la atracción de otros cuadros del FSLN hacia nuestras filas". La creación del brazo armado, según estas concepciones, estaba orientada a preparar al partido en las distintas formas de lucha, sin convertirla en la única.

La lucha interna con las tendencias conservadoras de la dirección del PSN, encabezada por los hermanos Juan y Augusto Lorío, y Manuel Pérez Estrada, quienes violaban los acuerdos tomados en los últimos Plenos de implementar una fuerza armada, tuvo entre otros resultados la ruptura definitiva y la expulsión del PSN de los mencionados en abril de 1967.

La fundación de las FARN

El modelo organizativo de las FARN se hizo siguiendo el modelo de la guatemalteca FAR y la colombiana FARC de la época; es decir, aprovechando el tendido organizativo partidario para crear un brazo armado autónomo del partido. Se pasó a constituir células en los departamentos donde existía el PSN, sin menoscabo del trabajo político–organizativo paralelo y al entrenamiento militar de cuadros y militantes.

En los inicios de 1969, la dirección de las FARN, entre la cual se encontraba Jacinto, decidió recurrir a una acción que les permitiera lograr dos objetivos: dar a conocer la existencia de la organización y hacerse de recursos económicos. De esta reunión surgió la idea del secuestro de un terrateniente, que resultó ser Venerio, hecho que se realizó en Chinandega, el 9 de mayo de este mismo año. Con Venerio fue retenido brevemente su acompañante, Victoriano Argüello.

La acción –aunque criticada posteriormente, por la condición opositora de Venerio– logró ambos objetivos, pero a su vez propició situaciones que no estaban en los cálculos de los gestores. Primero: una masiva cacería sobre los militantes y las redes de esta organización; al poco tiempo, decenas de detenidos en Chinandega, León, Managua, Carazo, Rivas, Matagalpa y Jinotega. Segundo: porque los golpes a las estructuras del PSN permitieron que reencarnaran con nuevos actores las tendencias conservadoras en la dirección del mismo, y empezaran a ver como inconsistentes este tipo de acciones, en tanto "estaban afectando el proceso organizativo de las masas".

Estas posturas se dieron en un momento crítico e inestable para la dirección progresista del PSN, las sucesivas renuncias de los secretarios generales Álvaro Ramírez González en 1968, y de Onofre Guevara en julio de 1969, en medio de la represión, y de situaciones internas controversiales. Esto propició el ascenso a la dirección del partido de uno de las tendencias conservadoras: Luis Sánchez Sancho. A éste fue a quien correspondería, en su momento (un congreso del PSN en 1972), justificar la necesidad de "postergar la lucha armada para mejores circunstancias".

Los datos obtenidos de entrevistas y conversaciones con ex participantes, su comprobación en los diarios de la época y otros documentos, demuestran que aun cuando fue muy efímera la proyección de las FARN, tuvo existencia en una coyuntura muy compleja en la historia política del país. Por lo que es un hecho digno de ser conocido por las nuevas generaciones. Esto se puede acometer cuando aún existen sobrevivientes que ocuparon responsabilidades en esta organización, además de documentos y otras fuentes. Pero sobre todas las cosas, ha pasado suficiente tiempo para que se superen los prejuicios sectarios que incidieron para que se hicieran estas omisiones. Es oportuno en este tiempo, cuando ha repuntado el testimonio como género narrativo, se debería retomar las vivencias de las FARN como una experiencia colectiva, así como los aportes de Jacinto Baca Jerez, al movimiento revolucionario; es el mejor homenaje que se le podría hacer a un revolucionario de su calidad, a 49 años de su heroica caída en combate.

El combate de Rota

Según el diario "La Prensa" del martes 11 de noviembre de ese año, la alarma cundía en el pueblito de Rota, ante la acción temeraria de dos jóvenes, uno de ellos más tarde identificado como Jacinto Baca Jerez, que en lugar de aceptar la conminatoria del raso GN, abrió fuego con una pistola automática 45. Agrega el relato que la reacción de los auxiliares de la GN no se hizo esperar y mientras unos atacaban a los extraños, otros hablaban por teléfono al Comando de León. En la refriega, una bala calibre 38 hirió gravemente a Jacinto Baca Jerez en los costados, falleciendo poco tiempo después, mientras su compañero lograba evadir la brutal cacería que desató la GN por la zona, para lograr su captura.

Jacinto acababa de cumplir 25 años. Había sido miembro del FSLN desde 1963, año en que participó en el primer asalto bancario a la sucursal El Carmen, junto a Jorge Navarro, con quien entabló una gran amistad, y se separó en 1967. Baca Jerez, dejó al morir un niño de tres años, fruto de su matrimonio con Juanita Navarro, hermana de Jorge. El niño se llama Jorge Jacinto y quedó en poder de su abuela, la madre de Jacinto, doña Mercedes Jerez de Baca.

No pasó mucho tiempo para que se dieran diversas versiones. Los medios, más interesados en producir noticia que en aclarar los hechos, plantearon distintas hipótesis sobre la muerte de Baca, en un lugar tan remoto. Hubo deducciones, provenientes de distintas fuentes, sobre su posible acompañante y hasta asegurarse de que había sido víctima de una traición. Estas fueron avivadas principalmente en medio del entorno político de la lucha contra la dictadura, que protagonizaban las dos principales organizaciones de la izquierda local en la época: el PSN y el FSLN, que en medio de los golpes sufridos, se hacían mutuas recriminaciones sobre cuál era la estrategia correcta a seguir para la toma del poder político.

Es más, aunque nunca fue una versión oficial, se llegó a plantear que Jacinto había sido víctima de una delación por parte de su acompañante o de la ineptitud de un cuadro del partido, quien lo envió a Rota. Estas versiones, sin fundamento, fueron comunes, en una época donde campeaba la desconfianza y la misma inteligencia del sistema somocista difundía rumores sobre "traidores" en las propias filas revolucionarias.

La consulta a las distintas fuentes, nos permite arribar a algunas conclusiones:

1) El acompañante de Jacinto no fue a quien se señaló (un conocido periodista), sino Reinaldo Puertas, un leonés integrante de las FARN de probada militancia revolucionaria.

2) Tanto el informe oficial de la GN como el punto de vista de los sobrevivientes no indican que hubo una denuncia o traición, sino que todos los datos apuntan a un encuentro casual con el aparato represivo. La lógica nos dice que cuando hay delación, el enemigo, preparado previamente en el terreno, dispara primero, no sufre bajas y liquida al objetivo. En este caso, el único GN en Rota no sospechó que eran guerrilleros, porque si hubiera sospechado, nunca se hubiera atrevido él solo a requerirlos. Ellos, quizás una vez liquidado el GN, no calcularon la rápida reacción de los militares del lugar. El quehacer del revolucionario en una época de riesgos podía conducir a la muerte en el lugar menos esperado.

3) Jacinto no fue enviado por nadie, como mando militar, ya que pudo consensuar y decidir con otros compañeros esta y otras misiones. Su presencia en Rota estuvo ligada a los preparativos de una acción de envergadura para proyectar a nivel nacional a las FARN, afectadas por la represión sufrida meses atrás. Esto era un ataque contra el comando GN de El Sauce y la constitución de un frente guerrillero en la cordillera de los Maribios. Su muerte significó el principio del fin de las FARN.

Sin embargo, la actividad organizativa de Jacinto Baca Jerez fue fructífera para el surgimiento de estructuras logísticas, que servirían en el desarrollo posterior del FSLN en Occidente y, por tanto, fueron un sustancial aporte al triunfo revolucionario de 1979.

Los golpes que sufría el FSLN, la caída de Jacinto Baca, los asesinatos de Bernardino Díaz Ochoa y otros cuadros del PSN, en 1971, sirvieron de argumento para demostrarle a Sánchez y su grupo que "la acción armada no tenía sentido". Con esta posición, logró neutralizar las posiciones de quienes dentro del PSN sostenían que los asesinatos de los líderes sindicales demostraba la necesidad de fortalecer las FARN y responder a la dictadura con acciones armadas.

Entre los sucesos de mayo de 1969 y abril de 1970 se puede asegurar que hubo actividades de las FARN que, aunque de menores dimensiones que las del FSLN, han sido omitidas por las narraciones históricas. En esta dirección, se pueden señalar como ejemplos: el ataque a tiros de una patrulla GN desde un vehículo en León el 4 de agosto de 1969; 6 de agosto, se informa que "extremistas de las FARN" buscaban contacto con Noel Pereira Majano; noviembre de 1969, en las cercanías de Rota, miembros de las FARN disparan desde una motocicleta en marcha a una patrulla GN; abril de 1970, encuentro casual de una patrulla GN en la zona de Yaoska con un agrupación rural de las FARN que realizaba una caminata, la GN es sorprendida y sufre algunas bajas.

Uno de los protagonistas de esta parte de la historia de la revolución nicaragüense, el comandante Róger Cabezas, quien fue parte del Ministerio del Interior, publicó en 2010 un artículo en El Nuevo Diario que concluye así:

"Las FARN, como dijo el historiador Casanova, no tuvo las dimensiones del FSLN, pero uno de sus principales aportes fue haber dejado formada una estructura que sirvió para fortalecer al FSLN en años posteriores, porque el trabajo organizativo y logístico del FARN en los territorios lo asimiló el Frente. Los compañeros entrenados militarmente en la época, fueron útiles entre los años de 1978-1979 para la creación de la nueva organización que formó el Partido: la Organización Militar del Pueblo, OMP, cuyas columnas en todo el país, en estrecha coordinación con el FSLN, desempeñaron un papel muy importante en la derrota de la dictadura militar.

Esto, hay que investigarlo bien, sin que los prejuicios sectarios afecten la aclaración de los hechos. Sobre el Partido, sólo se tiende a exponer lo negativo; hubo hechos que no se han mencionado, tales como que la red de colaboradores rurales y urbanos del Frente, provinieron del Partido. En mi caso particular, me tocó tener en mi casa a varios compañeros clandestinos del Frente, entre ellos, el mismo compañero Carlos Fonseca Amador. Es cierto que hubo diferencia de líneas políticas, pero esto no impidió niveles de relación y de colaboración entre ambas organizaciones. Creo que es tiempo de ir aclarando estas partes de la historia".

(*) Elaborado sobre la base de distintas fuentes, especialmente extractos de la obra del historiador Rafael Casanova Fuertes "Bordes Ocultos", capítulo 7, "Los actores invisibles de la Revolución (1936–1979). El caso de las FARN (1966–1969)".

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