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La dirección principal del golpe fallido

16 Noviembre 2018

Por Ramón Edelberto Matus

En los grandes conflictos militares, los estrategas de las partes enfrentadas utilizan todo su genio, conocimiento y experiencia en la tarea de enmascarar la dirección principal del golpe, de la jugada que deberá destruir las fuerzas principales del enemigo e inclinar definitivamente la balanza a favor de su ejército y con ello, conseguir la victoria definitiva. Con este objetivo los mandos se valen de estratagemas o grandes distracciones, que simulan ser la batalla principal, siempre para engañar a su enemigo y llevarlo a la rendición o aniquilamiento.

Con este símil, guardando lo que se deba de guardar, trato de ilustrar lo que un amigo bien informado me advertía a dónde apunta verdaderamente el golpe, mediante el cual nuestros enemigos pretenden derrocar al gobierno y destruir ("de una vez y para siempre") al sandinismo en Nicaragua. "Los gringos han engañado a Daniel haciéndolo pensar que el cachimbazo es político" (con movilización de masas, línea comunicacional bien dirigida, coordinación y articulación de todos los actores adversos, manipulación mediática, monopolio de uso de redes sociales, financiamiento amplio, profuso y centralizado, escalamiento de violencia callejera, enfrentamiento y descredito a las autoridades y si se pudiera, toma de ciudades por la población "auto convocada" para provocar a las fuerzas de seguridad, crear víctimas y atraer, finalmente, la atención y solidaridad internacional. En tres palabras, golpe sin jayanadas, pero que en realidad (seguía advirtiéndome mi amigo) la estrategia, largamente planificada, pasa por destruir a la frágil economía nacional en un lapso de cien días: insolvencia fiscal, agotamiento del presupuesto del estado, incapacidad recaudatoria, cerco financiero internacional, estampida de ahorros, quiebras bancarias, disparo de la inflación, caída del valor adquisitivo del córdoba casi a cero... no necesariamente en ese orden, pero "¡Muerta la lora!" Mi estimado amigo, luego de esta revelación, apuró de un trago el contenido de su gaseosa, me dio un fuerte abrazo y nos despedimos, con la precaución de que "cae la tarde y todavía hay paramilitares encapuchados rondando por ahí".

Como todos sabemos desde la primaria, nuestro país posee una economía frágil y pequeña, con su minúsculo rol, dentro de la división del Capitalismo mundial, de productor agropecuario y exportador de materias primas, principalmente a los mercados internacionales del vecindario y del "Big Brother", Estados Unidos, que nos hace el "volado" de comprarnos casi toda nuestra carnita, café y azúcar y a su vez, ellos nos prestan lo que nos falte para que nosotros podamos comprarle (a ellos mismos) todos los insumos, máquinas, gerber, avena quaquer y las camionetonas y perfumes de nuestros ricos.

Este estado de cosas ha cambiado poco (salvo en la convulsa década de la Revolución Popular Sandinista) en más de siglo y medio de intercambio comercial con nuestro principal cliente, protector autonombrado y (por si fuera necesario) interventor militar de oficio.

Pero hay una línea de tiempo luminosa que rompe con los tonos grises seculares de nuestra economía del subdesarrollo: los últimos once años, que coinciden con los tres mandatos de Gobierno Sandinista. Los indicadores económicos demuestran con cifras irrefutables que la economía se desenvolvió con efectividad (una tasa de crecimiento del PIB de 4.9 % en 2017, segundo lugar de América Latina, solamente detrás de Panamá, coronando ocho años de crecimiento sostenido con un promedio del 5.2% anual). Algo inédito.

En este periodo y gracias a un manejo macroeconómico sano y responsable, sin descuidar la inversión social y la "pequeña economía", la lucha contra la pobreza extrema y el bienestar de todos los trabajadores y no asalariados, el gobierno del Comandante Ortega hizo de tripas corazón impulsando programas de ampliación de la infraestructura productiva y de los servicios sociales del país, que coadyuvó al aumento de la producción de productos tradicionales y no tradicionales, que en círculo virtuoso impulsaron las exportaciones, trajo inversión extranjera, aumentó la industria turística, que a su vez disparó el ramo de la construcción, aumentó la demanda de mano de obra especializada, hizo crecer los salarios, posibilitó el ahorro, mejorando la calidad de vida de los trabajadores y aumentando la riqueza nacional. ¡Cuántas cosas, ¿verdad?! Parece cuento. La paz social y el progreso sostenido fue el corolario de tan febril actividad colectiva... hasta el 18 de abril.

Los "laboratorios de pensamiento" (el eufemismo con que se autonombran algunos ONG, financiados por y desde los EEUU, dedicados al análisis situacional socioeconómico del país) de la derecha golpista, decenas de "especialistas" con títulos de economistas, sociólogos, historiadores, periodistas, ex cancilleres y ex diplomáticos (¿esos también son títulos?), desde los estudios de televisión o desde las redes sociales, dicen en tono festivo que "con la caída de los ingresos tributarios, la reducción de los préstamos y donaciones, el gobierno no tiene otra opción más que reformar el Presupuesto General de la Republica, pues de otra forma entraría el sistema en crisis y bancarrota", pero –siguen vaticinando estos videntes del pasado- que al final "los problemas económicos acumulados, más la falta de recursos líquidos y el cierre del flujo crediticio desde el exterior, condenarán al país y posibilitarán la salida obligada del Dictador". Fácil, aséptico e incruento y… ¡todos (ellos) a celebrar!

¿Es cierto todo esto? Por supuesto que no. Veamos.

Dice Manuel Espinoza (nuestro mayor especialista criollo en golpes suaves), que Manuel Coronel Novoa (asesor del FMI) desde la capital del Imperio, dijo que "la calidad de la gestión económica del gobierno (sandinista, pues) no me preocupa, (porque) si lo ha hecho bien por once años, ¿Por qué no lo va a hacer ahora?". Ningún funcionario del BID hasta hoy ha especulado siquiera en la ruptura de la exitosa relación de ese banco regional con Nicaragua, y China Taiwán, Rusia, Japón y Corea del Sur (donantes y socios comerciales importantísimos), ven problemas en su gestión financiera con nuestro país. Mantenemos relaciones respetuosas y de mutuo beneficio con México, Venezuela y muchos otros países de la región y el mundo. En México, a partir del primero de diciembre, asume la Presidencia del país un gran amigo de Nicaragua.

Los empresarios de zonas francas en Nicaragua declararon sentirse a gusto de seguir haciendo plata acá. Los Pellas (verdaderos pesos pesados de la empresa privada) no se llevarán sobre su lomo a ninguna parte los cañaverales y sus barricas de roble llenas de guaro; y miles y miles de medianos y pequeños productores, empresarios, artesanos, productores campesinos y millones de trabajadores formales e informales no tienen intención alguna de andar rodando en albergues hediondos de Costa Rica. La infraestructura hotelera, de servicios, los repartos, residenciales y edificios están donde fueron construidos y las fincas, plantíos, queseras, lecherías, mercados, minas, los mares con sus peces, el transporte, no se los pueden llevar para ningún lado por decreto. La fuerza laboral, los empleados públicos y privados, los por cuenta propia, los maestros, choferes, policías, soldados, no están haciendo maletas.

 Resulta además paradójico, que nuestro viejo rol de exportadores de materias primas nos dé un gran chance en los mercados internacionales independientes, pues la comida tiene poca competencia, buenos precios y siempre tiene compradores.

El Estado, siempre responsable, ya está tomando previsiones en el ámbito económico, financiero, productivo, administrativo, inclusivo de defensa. Si los enemigos externos con el beneplácito de los golpistas, resentidos y vende-patrias criollos, nos tratan de acorralar, asfixiar económicamente, nos presionan, es seguro (aunque nadie patriótico y responsable lo desea) que lo único que lograran es dificultar la vida de los ciudadanos, tensar y radicalizar al país. Pero no conseguirán destruirlo ni echar del Poder al Frente Sandinista.

Debemos transitar por la senda de la paz, la fraternidad y el amor a la patria. Reencontrarnos, buscar los caminos de la convivencia sin injerencia extranjera, sin imposiciones. De dónde viene y para dónde va dirigido el golpe principal, sea político o sea económico, al final no es medular. Lo importante es que ya están derrotados.

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