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Oposición fracasada, gobierno acertado.

08 Junio 2009
El primer semestre del escenario político de 2009 en Nicaragua ha sido dominado por el fracaso de la campaña de la oposición al gobierno del FSLN, en que alegaron un fraude electoral para justificar su derrota en los comicios municipales de noviembre 2008. El gobierno ha ignorado los falsos reclamos de la oposición para enfocar sobre la ejecución exitosa de su programa. Ese programa implica manejar un complejo equilibrio entre muchos factores externos e internos que afectan tanto las relaciones externas como las políticas domésticas. Un punto de partida conveniente para valorar el cambio en el escenario político en Nicaragua que ha sucedido desde enero de este año es el discurso de Presidente Ortega en Puerto España durante la Quinta Cumbre de las Américas. Allí Daniel Ortega hizo muy clara la relación entre el avance económico de los países de América Latina y la toma de decisiones soberanas para poder salir del dominio neo-colonial de parte de los países ricos. En el caso de Nicaragua, hay tantas cosas que merecen atención que es difícil saber en qué se debe enfocar. Están los constantes esfuerzos del equipo económico de facilitar suficiente liquidez para poder ejecutar sus planes. En parte lo han garantizado por medio de la maquinaria financiero del sistema neoliberal internacional existente - el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Centroamericano de Integración Económico. A la vez está el desarrollo sólido y coherente de mecanismos alternativas de financiamiento y comercio por medio de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). La combinación de estos dos esfuerzos explica en gran medida el éxito del gobierno del FSLN en el campo económico y financiero. Y vale la pena mencionar el impacto del ALBA, como una fuerza económica alternativa en la región, sobre la práctica del sistema neoliberal. El éxito económico y financiero ha permitido las dramáticas mejoras en el sistema de salud y el sistema de educación - entre estos el enorme reto de reducir el analfabetismo a menos del cinco por ciento a nivel nacional. También están los avances hacía la transformación completa del sistema de generación de energía eléctrica y el mejoramiento sistemático de las carreteras. Está el mantenimiento del acceso al transporte urbano en Managua y el mejoramiento de ese transporte por medio de unidades nuevas y acceso a créditos favorables para los repuestos. Está la creación de mecanismos de crédito para facilitar préstamos accesibles a decenas de miles de personas por primera vez para la producción. No es por nada que los líderes de la oposición en Nicaragua evitan hablar sobre esos logros. No tienen otro remedio que inventar pretextos falsos y excusas patéticas para justificar su existencia. Los partidos de oposición no tienen un programa político y económico alternativa viable. Sus apoyadores extranjeros ofrecen sólo el fracasado modelo de socialdemocracia y libre comercio que se ha sostenido por medio de relaciones económicas completamente injustas de desigualdad - relaciones heredadas de la época colonial de conquista y esclavitud. Representantes de aquel fracasado orden mundial como Hillary Clinton de Estados Unidos o Benita Ferrero-Waldner de la Unión Europea y sus colegas abusan de la cooperación para el desarrollo. Lo ocupan como un arma de intimidación contra el gobierno del FSLN en abierto apoyo a sus ineptos aliados políticos en la oposición nacional como Eduardo Montealegre o Edmundo Jarquín. El éxito decisivo del programa de gobierno del FSLN es enormemente embarazoso para Clinton, Ferrero-Waldner y sus colegas, tal como es para sus fracasados apoderados locales en la oposición nicaragüense. El gobierno de Daniel Ortega ha fortalecido su status internacional como resultado de sus posiciones consistentes y consecuentes en foros como la Cumbre de las Américas y la Organización de Estados Americanos (OEA). Su prestigio se ha fortalecido también por la iniciativa y creatividad que ha aportado a su presidencia del Sistema de Integración de Centro América. La victoria en la OEA con respecto a Cuba es uno de los frutos de la política externa de Nicaragua en los últimos dos años, aliada con países como Venezuela, Bolivia y Ecuador. En lo que se refiere al desarrollo económico de Nicaragua, recientes datos independientes justifican ampliamente las políticas ejecutadas por el gobierno. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) acaba de reconocer que las políticas de seguridad alimentaria del gobierno de Nicaragua constituyen un modelo para los demás países del mundo. En Nicaragua ha caído en 30% el número de personas que padecen de desnutrición - de 52% a 22%. Otra organización independiente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha desmentido definitivamente la falsa aseveración de la oposición en Nicaragua y sus medios de comunicación que el gobierno del FSLN iba a ahuyentar la inversión extranjera. La realidad es completamente lo contrario. Cuando se hace una comparación con los demás países de América Central se ve que para el período 2007 a 2008, Nicaragua ha sido el país más exitoso en términos de la relación de Inversión Extranjera Directa (IED) a su Producto Interno Bruto (PIB) tanto global como per cápita. En términos de IED como un porcentaje de PIB sólo Panamá - una excepción a la norma regional por la presencia del Canal y su estatus como paraíso fiscal - superó a Nicaragua. Ha estado claro desde muy temprano en el desarrollo del programa de gobierno del FSLN que la oposición política en el país no tiene un programa con que convencer al electorado para que votara por ellos. Ese es el motivo tras las falsas denuncias de fraude en las elecciones municipales del 2008. También es el motivo detrás de las medidas desesperadas y cínicas de los gobiernos extranjeros que siguen chantajeando al FSLN con la suspensión de ayuda presupuestaria. El extraordinario éxito de la administración de Daniel Ortega y sus colegas en un contexto internacional económico muy desfavorable demuestra definitivamente que la oposición en Nicaragua y sus apoyadores extranjeros han fracasado contra las políticas acertadas del gobierno. A nivel nacional, la oposición ha perdido todos los argumentos más importantes. Es una pregunta abierta si van a poder diseñar una estrategia coherente para poder enfrentar al FSLN en las elecciones de 2011.
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