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La deshonra de un traidor

16 Noviembre 2018

Por Luz Zamora

El otrora comandante guerrillero y General de Brigada en retiro, y miembro de la cúpula del MRS, vive tras los pasos de su jefa la Dora María Téllez. Sin menoscabo de su participación en los dos asaltos históricos del FSLN, como son a la casa de Chema Castillo Quant y al Palacio Nacional, Hugo Torres Jiménez es uno de los principales críticos del Gobierno del Presidente Daniel Ortega, olvidándose de las obras revolucionarias del FSLN y de los propios beneficios recibidos en los ochentas.

Cuando muchos andaban a pie, Hugo guardaba discretamente un Jepp Laredo último modelo en el garaje de su casa, una exótica pieza de lujo exclusiva de ciertos jefes en esos momentos, una mansión con piscina en el exclusivo reparto las Colinas, finca y quien sabe cuántos más beneficios. En los años ochenta, siendo jefe de la Dirección Política del Ejército Popular Sandinista, viajó por todo el mundo (Rusia, Cuba, México, España, Bulgaria, Corea del Norte, Francia, Italia, Brasil, Uruguay y Argentina, entre otros) algo que él mismo decía que le fascinaba, como también comer caviar ruso y hospedarse en los mejores hoteles, mientras muchos combatientes morían en los frentes de guerra.

Torres Jiménez nunca visitó un frente de guerra más que para brindar discursos políticos en actos de aniversario o una que otra asamblea partidaria, pero sí era experto en mandar a su comisarios con material de propaganda. El "experimentado general", jamás pasó un curso militar de Academia ni estuvo nunca en ninguno de los frentes de guerra. Sin embargo, se llenaba su pecho de cuanta medalla militar se otorgaba, es decir reunía en él sin merecerlo todos los méritos y honores para los que se destinaban las mismas.

A Hugo le encanta salir en televisión. En aquellos dorados tiempos hasta contaba con un séquito que lo maquillaba y él se permitía hacer uso personal de los medios audiovisuales de la Dirección Política del Ejército. Siempre salía en los programas de televisión del Ejército y en las publicaciones de la Revista Segovia para proyectar su imagen personal. Quedó resentido cuando no pudo llegar a la jefatura del Ejército y en cambio, lo enviaron de jefe de la Inteligencia Militar (DID) como un premio de consuelo. Su paso por la DID no dejó huella alguna, pues no se conoce que haya destacado en el arte del contraespionaje debido a sus propias limitaciones intelectuales. Salió sin pena ni gloria de la DID.

Huguito se creía "guapo"; usaba trajes militares a talla y medida, escarapelas de grados especiales, se teñía el pelo, se hacía regularmente manicure y pedicure para agradar a las chicas y se negaba a aceptar con humildad el paso de los años. Hoy es parte de la cúpula del MRS, siempre bajo el mando de Dora María Téllez (la uno) para seguir siendo ya no el dos sino creo que el cinco. Destila su odio visceral hacia el presidente Daniel Ortega, resentimiento acuñado por sus frustraciones de no haber llegado a la jefatura del Ejército y junto a su cónyuge Lucy Valenti, cantan a coro que no hay salida a la crisis sociopolítica si no hay adelanto de elecciones.

Hugo, siempre tras las sombras, durante el golpe fallido hizo comparsa con los ONG y se mantuvo clandestino dirigiendo, como todos los MRS, junto a Luis Carrión, saliendo a luz cuando el peligro había pasado, brindando sus "recomendaciones" en los medios como "experto" en temas de seguridad, usando también para ello a su subordinado Roberto Cajina.

Entre abril y junio pasados, ya Hugo se sentía el nuevo jefe del Ejército, luciendo su tinte nuevo. Hoy Hugo es un alumno aventajado del siniestro Gene Sharp, autor de la teoría del Golpe Suave, que no resultó en Nicaragua. Torres Jiménez es criminalmente corresponsable del Golpe de Estado Fallido y forma parte de los aliados del imperio que hoy financia a todos los ONGS golpistas, responsables de los muertos y de la crisis económica actual. Entretanto, su esposa Lucy está desesperada haciendo todos los esfuerzos para impedir que regrese el turismo a Nicaragua y golpear de esta forma al Gobierno.

Triste historia comenzar como ejemplar guerrillero y terminar en la historia de Nicaragua en la soledad, como el "general no tiene quien le escriba" en la derecha y como golpista con las manos llenas de sangre. "La vanidad es el amor propio al descubierto". Cosas veredes, Sancho amigo.

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