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Ultrajados y ofendidos por un periodismo de chismes y rumores

16 Junio 2009
Por Juan Carlos Santa Cruz Algunas de instancias de la oligarquía mediática, y sus socios de la autollamada sociedad civil acaban de quitarse la máscara, poco antes y luego de que el embajador del imperio anunciara la cancelación de la Cuenta del Reto del milenio. La primera en dar la cara fue la Coordinadora Civil, con una propuesta de bono demográfico, y debajo de la camisa con puñal envenenado, emplazando al Gobierno del Poder Ciudadano a reformar la Ley Electoral y a destituir a todos los magistrados del Consejo Superior Electoral, mismos que avalaron a don Enrique Bolaños que les encumbró en el CONPES. Ya antes, en acción sincronizada el Sr. Carmona de la CPDH (por si no recuerdan la que recibió sus 20 mil dólares del Embajador Trivelli para acción cívica), hizo formal denuncia al más alto nivel acusando al Magistrado Roberto Rivas de violar la Ley de acceso a la información. Paralelamente se realizan acciones coordinadas, esta vez, un grupo de amigos encabezados por doña Violeta Granera, y don Eduardo Montealegre, llamaron a través de todos los medios a una “gran marcha” en Masaya contra el fraude. Llegaron a la misma algo más de 600 personas bien vestidas, que tuvieron que soportar lo que para ellos fue una humillación mayúscula, al divisar a unas cuadras una marcha de los de a pie, ligados al poder ciudadano que les cuadriplicaba en número y en entusiasmo. Días antes, decía el diputado José Pallais del PLC, en Trinchera de la Noticia, que él rechazaba frontalmente la propuesta de Eduardo Montealegre de crear un caos total en Nicaragua. Unos 20 ONGs, todos ellos beneficiados por las “donaciones para la acción cívica” no han perdido el tiempo en los medios de comunicación, foros, conferencias y abundantes “desayuno trabajo” sin faltar los interminables viajes al exterior. Otro grupo de activistas del caos, incluyendo políticos, recorren embajadas europeas incluyendo USA, con el cuento del fraude, para fortalecer la idea de la cancelación de la CRM. Desde Estelí, poco antes, y siempre sincronizando acciones, el Obispo Mata, afirma, al estilo de cuento de caminos, sin presentar pruebas, que tiene información fidedigna que existen varios grupos armados políticos en el área rural. El Ejército, máxima autoridad en ese ámbito, se encargó de informar al país, de manera tajante, en sentido que no hay grupos armados de naturaleza política. El fuerte de la artillería de la desestabilización al Gobierno del Poder Ciudadano por medio de la desinformación sigue siendo ejecutado por La Prensa y el Nuevo Diario. Los empresarios mediáticos no dudan en tratar de convencer que tienen todo el derecho de evaluar, fiscalizar y sentenciar a vivos y muertos, y en particular al Gobierno del Poder Ciudadano, y todo lo hacen en nombre de la libertad de expresión. Incluso, quieren convencer a incautos que la libertad de expresión es un privilegio exclusivo de sus medios, ignorando expresamente que éste es un derecho universal. En su afán de aprovechar esta confusión realizan todo tipo de comentarios maliciosos y cargados de odio hacia la gestión del Gobierno del Poder Ciudadano. Por supuesto que no les interesa saber que con estas acciones degradan y menosprecian el noble oficio del periodismo. Para ellos sus intereses empresariales, es decir su negocio mediático, es sinónimo de libertad de expresión. También es cierto que estos medios escritos están llenando el espacio que dejan los partidos de derecha que no logran articular una oposición seria por estar enfrascados por luchas intestinas por el liderazgo de la oposición. Existen muchas formas de dar respuesta a las acciones que he mencionado, pero, hay algunas que son prioritarias. Se debe hacer un esfuerzo por reglamentar el uso de los recursos de la cooperación, el que es derrochado en hoteles de lujo por personeros de unos 20 ONG de la autollamada sociedad civil. Hay que evitar hasta donde sea posible que este dinero siga siendo usado a discreción por este grupo de avispados mensajeros del oprobio. Ustedes han podido verlos en televisión con sus rostros radiantes, felices, porque lograron la cancelación de la CRM. Ellos están claros que dicha cancelación perjudica exclusivamente al pueblo de Nicaragua, pero eso ya no es asunto que preocupe a ellos, porque en lo que están interesados es que su misión como mensajeros del caos se ha cumplido. En relación al periodismo basado en rumores y chismes hay que neutralizarlo informando de manera veraz, oportuna y transparente, sobre las obras del Gobierno completando siempre la noticia con los verdaderos protagonistas de barrios y comarcas. Las respuestas a la guerra mediática siguen siendo tímidas y con poca creatividad. En primer término dejemos comprar estos periódicos como una medida de higiene mental, como lección moral, y por un acto de dignidad política porque son periódicos que nos ofenden y nos humillan. Tenemos un medio valioso, que es el canal 4, a través de Multinoticias. Creemos que este noticiero tiene que adaptar su perfil informativo frente a la guerra mediática. Estamos librando una lucha por la información frente a un enemigo con grandes recursos y cómplices. Pero ese enemigo no tiene obras, no alfabetiza, no cura gratuitamente a los pobres, no repara y construye aulas escolares, no le proporciona vaquitas, cerdos, y gallinas a nuestras mujeres del campo, en fin, no repara los caminos de la producción. Estamos a tiempo de reflexionar y revisar lo actuado particularmente en lo relativo al enfoque de la política informativa en los noticieros de televisión. Recordemos que oír las sugerencias de los compañeros de lucha nos hace crecer y nos vuelve invencibles. Es posible que la pasión nos desborde al brindar ciertas informaciones, pero recordemos que lo nuestro es informar y educar y nada mejor que una sólida información, acompañada por un buen argumento comprometido con las acciones del Gobierno del Poder Ciudadano, pero si lo hacemos a la inversa la noticia se devalúa y queda en un segundo plano. Ubiquémonos por un instante en la verdadera dimensión del mensaje del Che, que nos decía que “Lo más importante no es hacer cosas extraordinarias, sino hacer las cosas ordinarias extraordinariamente bien”. Por Juan Carlos Santa Cruz [email protected]
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