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Me mintieron tanto que ya no creo ni en su nombre

21 Diciembre 2018
Me mintieron tanto que ya no creo ni en su nombre

Por Denis Zamora Dávila

¡Me han dicho tantas cosas!

Me dijeron que era por el incendio de Indio Maíz... y me acordé de los meses sin poder controlar el fuego, en bosques de países del primer mundo.

Me dijeron que las protestas eran pacificas... y me acordé de los tranques.

Me dijeron que era por las reformas al INSS... y me acordé de su derogación.

Me dijeron que se adelantaran las elecciones... y me acordé del diálogo.

Me dijeron que se acuartelara la Policía... y me acordé de las muertes en las barricadas.

Me dijeron que luchaban por moral y ética... y me acordé de las violaciones en los tranques.

Me dijeron que eran estudiantes... y me acordé de los delincuentes en los tranques.

Me dijeron que usaban tiradoras y morteros, y me acordé de las armas en iglesias y tranques.

Me dijeron que era por los derechos humanos... y me acordé de las filas de transportistas extranjeros secuestrados esperando pasada y de las ambulancias sin poder circular y de los enfermos de cáncer y hemodiálisis que perdieron sus citas.

Me dijeron que amaban los estudios... y quemaron preescolares, colegios y universidades.

Me llamaron traidor a la patria... y me acordé de los compatriotas, que pidieron sanciones para su mismo pueblo.

Me dijeron que éramos torturadores y asesinos... y me acordé de los videos grabados por ellos mismos, torturando a jóvenes, mujeres y hombres de todas las edades.

Me dijeron que las obras se hacían con los impuestos... y me acordé de los tres gobiernos anteriores que también cobraban impuestos pero nunca hicieron nada.

Me dijeron que este gobierno era ladrón y corrupto... y me acordé de las guacas, CENIS y de las tarjetas del Banco Central usadas en compras de joyas para la primera dama.

Me llamaron sapo... y me acordé de las adulaciones y ruegos al imperio para una intervención.

Me llamaron mentiroso... y me acordé de un canal de televisión diciendo que ya estaba un portaaviones en Nicaragua.

Me dijeron que luchan por una Nicaragua mejor... y me acordé que destruyeron todo.

Me dijeron que no querían sentir el olor a pólvora... y me acordé de los pirómanos incendiando radios, hospitales, escuelas, vehículos, ambulancias e instituciones públicas.

Me dijeron "paro nacional"... y me acordé de los negocios de los pudientes abiertos.

Me dijeron "paro de consumo"... y los vi comiendo en lujosos restaurantes.

Me dijeron "paro al consumo de licor"... y descubrí que eran borrachos consuetudinarios.

Me dijeron que el pueblo padece hambre... y he visto sus cuerpos rechonchos, creciendo en volumen por la crisis.

Me han dicho "vamos ganando"... y he visto que ellos mismos han despedido a miles de sus empleados.

Me han dicho que eran paramilitares... y los he visto armados saltando y bailando sobre cadáveres de civiles y policías.

Me han dicho que respaldo a un narcoestado, y los he visto distribuyendo y vendiendo drogas en universidades secuestradas y en los tranques.

Me han sentenciado a muerte por ser sandinista... y han elevado mis principios.

Me han mentado tantas veces a mi madre por pensar diferente... pero me acordé que luchan por la democracia y la diversidad de ideas.

Me han dicho tanto, que ya se quedaron sin palabras, sin voz y sin ideas.

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