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Disciplina consciente del militante sandinista

26 Marzo 2019
Disciplina consciente del militante sandinista

Por Carlos Manuel Fonseca López

 

El día que el comandante Daniel Ortega anunció la reactivación de las negociaciones, fue el día que logré comprender con claridad la brillante estrategia política liderada por nuestro secretario general para resolver la crisis sociopolítica que afecta nuestra nación.

 

El primer paso de la estrategia fue convocar al Dialogo Nacional para tratar de contener el espiral de violencia que aumentaba con gran velocidad, identificar a todos los interlocutores de la oposición, conocer sus vulnerabilidades y a partir de eso comenzar el contra ataque político. Para fines de concretar el golpe suave, no era conveniente para los antisandinistas participar en un dialogo convocado por el gobierno, pero la vanidad terminó prevaleciendo sobre el manual.

 

En realidad, que el ofrecimiento del gobierno era algo muy difícil de resistir debido a la sed de protagonismo del adversario, y no tuvieron la suficiente sangre fría para esperar y ver si el espiral de violencia tendría la suficiente fuerza para hacer colapsar al poder sandinista democráticamente constituido. No contentándose con sabotear su propia estrategia golpista al aceptar el dialogo, cometieron la estupidez de revelarla y quedar en evidencia al proponer que esa era una plataforma de rendición.

 

Y es que en realidad los lagartos de la oposición visualizaban el Dialogo Nacional convocado por el gobierno, como un espacio por el cual podrían formalizar la salida del gobierno en base a la fuerza, por tal razón no cedieron a la desarticulación de los tranques y mediáticamente siguieron promoviendo un estado mental hostil hacia el gobierno. En esas circunstancias, el gobierno no tuvo otra alternativa que levantarse de la mesa y organizar brigadas de policías voluntarios para restablecer las vías de transito en calles y carreteras, evitando la posibilidad de convertirnos en un Estado fallido.

 

Una vez atendidas las necesidades más urgentes de movilización del pueblo, el gobierno hizo lo que le correspondía como agente político, maximizar los errores cometidos por la oposición golpista para en una eventual reactivación de la negociación, hacerlo desde una posición de fuerza. En otras palabras, la objetividad pública no era viable, pero cada militante sandinista tenía el deber de hacer sus propios análisis internos de todo lo acontecido, sin esperar un pronunciamiento oficial del partido para certificar sus propias conclusiones.

 

Debemos recordar que la teoría revolucionaria, es la teoría política en términos intelectuales, más avanzada de la humanidad. Trasciende a la revolución burguesa y sus instituciones al servicio de las clases dominantes. Por tanto, los revolucionarios debemos preocuparnos de manera constante por desarrollar nuestra capacidad de análisis e interpretación de la realidad histórica. Nosotros no podemos ser como ellos, con una visión tan limitada, debemos trascender de la narrativa superficial, analizar los problemas de fondo, y accionar desde una disciplina consciente.

 

Una disciplina consciente significa obedecer orientaciones que tengan congruencia con nuestros principios revolucionarios. Por eso es tan vital la educación política de la militancia y se aprecian los esfuerzos que en ese sentido ha venido impulsando un programa de difusión radial, que ha identificado ese vacío, y siempre reserva un espacio para brindar valiosos aportes a la formación de un militante sandinista.

 

Una disciplina consciente es lo que nos permite comprender la necesidad que tiene la sociedad nicaragüense de consolidar la paz y crear condiciones para aprender a convivir con nuestras diferencias políticas.

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