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Edgard Lang Sacasa: «soy un hombre de bien, un revolucionario»

09 Abril 2019
Edgard Lang Sacasa: «soy un hombre de bien, un revolucionario»

Edgard Lang Sacasa nace en Managua el 21 de julio de 1955 en una familia adinerada. Hace sus estudios en el extranjero y al regresar se integra al FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional).

 

A finales de 1974 pasa a la clandestinidad. El sábado 19 de noviembre de 1977, es capturado por la Guardia Nacional. Edgard, al encontrarse en delicado estado de salud y herido en una de sus manos por arma de fuego, se ve obligado a salir del lugar donde se encontraba en la montaña y decide buscar tratamiento médico en la ciudad, pero es detectado por los esbirros somocistas y capturado en el acto.

 

Recupera su libertad gracias al asalto al Palacio Nacional, ejecutado por el Comando Rigoberto López Pérez. Radica en Cuba por varias semanas, luego pasa a Panamá y después ingresa clandestino al país, destinado al departamento de León. Bajo la responsabilidad de Oscar Pérez Cassar, integra el Estado Mayor del Frente Occidental, condición que ostenta cuando es capturado y asesinado.

 

El 16 de abril de 1979, seis dirigentes del FSLN en Occidente son capturados por la Guardia Nacional que luego los asesina en una casa del Reparto Veracruz, en los suburbios de la ciudad de León. Caen asesinados Róger Deshon Argüello, Edgard Lang Sacasa, Oscar Pérez Cassar, Aracely Pérez, Carlos Manuel Jarquín e Idania Fernández. La única sobreviviente, Ana Isabel Morales, logra escapar disfrazada de empleada doméstica.

Carta de despedida de Edgard Lang a sus padres

 

Queridos papás:

 

En los últimos meses han notado seguramente en mí una conducta un tanto extraña; no voy a fiestas, he abandonado la afición de todo hábito negativo, aparezco y desaparezco.

 

Esto se debe, queridos papás, a que soy revolucionario miembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

 

He tomado esta determinación por las siguientes razones:

 

1. He vivido, disfrutado y derrochado durante 20 años, mientras miles de niños, hijos de obreros y campesinos, tenían bastante hambre y morían de desnutrición y la falta de asistencia médica, mientras en nuestro país hay miseria y atraso.

 

2. La sagrada misión de todos los nicaragüenses es luchar por la liberación de nuestro pueblo. Esta generación está haciendo lo que las generaciones pasadas debieron haber hecho. Ustedes nos heredaron una Nicaragua esclavizada en la que reina la injusticia y el crimen. Nosotros no queremos que nuestros hijos nos hagan la misma acusación.

 

3. Los jóvenes no soportamos el olor que despide el régimen de Somoza; si nuestros padres se acostumbraron a ese gobierno podrido, nosotros estamos dispuestos a arriesgar nuestras vidas para terminar con él.

 

4. Me voy para la montaña porque en ella están los patriotas, los hombres honestos, los que todo están sacrificando por su pueblo.

 

Quiero que sepan que me voy voluntariamente, sin coacción ni presión de nadie: quítense (del pensamiento) por lo tanto de que alguien me está usando.

 

Dirían ustedes que soy un mal hijo. Es al contrario: ustedes quisieron que fuera un hombre honesto y en Nicaragua, compréndalo, sólo se puede ser honesto en estos momentos luchando con toda nuestra fuerza contra la tiranía somocista de la que ya está cansado nuestro pueblo.

 

No me busquen, mucho menos vayan a la Seguridad (órgano represivo de la Dictadura), pues eso pondrá en serio peligro mi vida, ya que estoy dispuesto a no entregarme vivo, si por culpa de ustedes me buscan y me localizan.

 

Les envío un beso y un abrazo. Les agradezco el esfuerzo y el sacrificio que hicieron para que yo fuera un hombre de bien. Pues bien, estos esfuerzos y sacrificios han dado su fruto: soy un hombre de bien, un revolucionario que es el escalón más alto a que puede aspirar un ser humano.

 

Envío un beso para Julia, los hijos de María Eugenia, Federico y Chico; también a las domésticas.

 

Quisiera que nuestra despedida no fuera dolorosa, pero las circunstancias históricas así lo han determinado. Yo quiero como Sandino, una "patria libre o morir" y por eso me voy.

 

Abrazos y besos de su hijo que los quiere más que nunca.

 

Hasta pronto, es decir "hasta la victoria final".

 

Edgard

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