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Debatir con respeto pero no con los vendepatria

26 Abril 2019
Debatir con respeto pero no con los vendepatria

Por Joel Alejandro Sánchez Sandino

Quiero parafrasear de alguna manera a una persona que admiro mucho. No fui su mejor alumno pero me ayudó más de lo que ella podría imaginar. Lilian Triana, quien es de esas personas que desde la sencillez más limpia es capaz de llegar a los meollos profundos, escribió un post donde reclama, de manera educada, respeto para Cuba, su país, particularmente de aquellos que quieren entrar en debates.

La profesora Lilian reconoce el respeto y el derecho pero pide que aquellos que quieren lo peor para su país (principalmente para sus compatriotas de dentro y fuera) se abstengan de interpelarla. Se refiere a aquellos que apoyan el recrudecimiento de la injerencia que hace tanto daño. Para los "amigos no cubanos" pide aún más respeto.

Digo parafrasear porque es exactamente la solicitud que hace falta en este país. Es claro que el debate serio, profundo, que apunta a plantear alternativas, que apunta al siguiente paso, se perdió. Por varios lados, pero del lado de la oposición más porque la consigna única de se fuera el presidente, no tiene más fondo.

Alguna vez pregunté a alguien: "qué es eso otro que querés". Aún la respuesta no llegó. Sí que llegó un cúmulo de insultos. Es exactamente la misma postura de Healy negando una discusión sobre el bienestar de las mayorías para rehuir a dos cosas: que no tienen plataforma y que no les interesa avanzar.

Yo tampoco me salvo de la subida de tono. En buen nica, cuando mi encachimbamiento llegó a su cenit, dije muchas cosas (que conste que no dije mentiras, solo que a veces las verdades se escondieron en el grito). Sin embargo siempre contesté la misma pregunta que hice e intento buscar respuestas más allá de la consigna.

Mi grupo de amigos se rompió porque dos personas decidieron que era mejor gritar que conversar y les pareció correcto hacerlo por un chat y no como amigos, de frente, en una discusión frontal pero respetuosa. A una de ellas me duele no tenerla de amiga. Al otro, por desgracia, le encontré las costuras y su amistad dejó de tener valor, por el tipo de persona que es.

Otra amistad apareció recientemente y fue lindo. No coincidimos en nada y sabemos que estamos en dos aceras distintas, pero ni nos corremos al debate, ni nos odiamos aunque ambos creamos que el otro está equivocado.

Además, recurriendo de nuevo a mi profesora, hay quienes alegremente saludan cualquier nuevo exabrupto del clown (payaso) que habita la Casa Blanca o del triste Almagro. Se frotan las manos cuando oyen la palabra sanción. De La Prensa y el canal de crónica roja ese no me sorprende, pues les pagan para ello. De los del exilio en hoteles tampoco espero nada. De la Alianza menos, a ellos les gusta la televisión, no la idea o el debate, menos la propuesta.

Me duele de los normales, como cualquiera de nosotros, porque hay un grado de "inhumanidad" (palabra de Lilian) en celebrar que dañen a tu pueblo. Y me preocupa aún más que crean que eso afecta al gobierno, porque la ignorancia es aún peor. Saludar sanciones para Nicaragua o es vendepatria o es indolencia. Ambas peligrosas. Y esa actitud es infinitamente peor que lo que sea imaginen de malo del gobierno.

Así es que –como me acaban de enseñar– al debate serio, respetuoso, que vaya más allá del grito, lo saludo, y defiendo el derecho de las personas a expresarse con altura. Paso de los que se alinean con la injerencia.

Gracias profesora.

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