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OEA solo sirve para destruir la democracia

05 Mayo 2019
OEA solo sirve para destruir la democracia
Por Glenn Sambola
 
Las maniobras de los gobiernos del Grupo de Lima y otros países subordinados a Estados Unidos en la OEA, en contra de los pueblos y gobiernos de Venezuela y Nicaragua, constituyen una flagrante violación a los principios del derecho internacional y son reflejo de la política exterior de los regímenes de la derecha populista que pretenden destruir cualquier avance de los gobiernos progresistas, sin importar los terribles daños y el sufrimiento que causan sobre sus poblaciones.
 
Conviene analizar el actuar de la OEA que repetidamente contradice su mandato y se alinea de la manera más cínica con la Doctrina Bolton, una construcción distorsionada de la Doctrina Monroe, que fomenta la desestabilización de naciones enteras y el derrocamiento de gobiernos democráticamente electos, para instalar a títeres y aliados en todo el hemisferio.
 
Difiere de la Doctrina Monroe debido a que responde únicamente a los intereses políticos de la diáspora contrarrevolucionaria de Cuba, Venezuela y Nicaragua radicada en la Florida, que ejerce una importante influencia en los resultados electorales de ese Estado, el de mayor tamaño entre los estados contestados entre Demócratas y Republicanos (swing states) de Estados Unidos.
 
La Doctrina Bolton no responde a los intereses económicos, geopolíticos o de seguridad nacional del pueblo de Estados Unidos y por el contrario amenaza con el retorno a la década de los años 60, 70 y 80 en las que decenas de miles de hermanos latinos y caribeños murieron a causa del capricho ideológico y geopolítico de los Estados Unidos.
 
Fareed Zakaria, corresponsal de CNN, expresó en una entrevista que John Bolton, Asesor de Seguridad Nacional de la actual administración, es una persona que cree que todo el mundo es enemigo de los Estados Unidos y recomienda al Presidente Trump en función de esa paranoica visión oscura de las relaciones internacionales. 
 
La historia nos muestra que la OEA ha sido manipulada por los operadores de la política exterior de Estados Unidos desde su fundación. La expulsión de Cuba en 1962, solo para solicitar su reingreso en 2009, demuestra la falta de seriedad de este foro regional. La salida de Venezuela en abril de este año y la amenaza de expulsar a Nicaragua, demuestra que Estados Unidos no acepta disentimiento de ningún tipo y está más que contento con predicarlo en coro.
 
Ante la des-democratización de la OEA, los gobiernos y movimientos progresistas debemos priorizar primeramente, la organización al interior de cada uno de nuestros países, procurando permanecer firmes en contra del intervencionismo. Un pueblo firme en sus convicciones no podrá ser vencido fácilmente por ninguna fuerza invasora, por la manipulación mediática o por sanciones económicas.
 
La diplomacia estratégica es el segundo elemento, que va más allá de las relaciones diplomáticas formales, procurando crear comités de solidaridad en los países agresores, el trabajo con organizaciones sociales, el acercamiento con universidades y centros de pensamiento y finalmente la penetración de los medios de comunicación y la opinión pública del electorado.
 
No debe sorprender que muy pocas personas en Estados Unidos se interesen por los crímenes cometidos en contra de Venezuela, Cuba o Nicaragua. Los estadounidenses rara vez ven CNN, Fox News, la BBC o menos aún Telesur o RT. Informar y movilizar al electorado en los países agresores no es una tarea fácil, pero pensar que existe otra opción viable sería subestimar a los apóstoles de la Doctrina Bolton. 
 
Finalmente, los gobiernos progresistas debemos evaluar nuestra participación en la OEA, especialmente cuando nuestros intereses no son priorizados y la soberanía de nuestros países es constantemente atacada. Después de todo, por qué participar en el circo de la OEA si el conductor del programa ha expresado públicamente que su mayor anhelo es nuestra eliminación.
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