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Los Montenegro, estirpe somocista

28 Mayo 2019
Los Montenegro, estirpe somocista

Parte 1

Tomado de «El 19» impreso, 17 de agosto de 2009

Los Montenegro, de Franklyn, no de (monseñor) Eddy, tienen un color particular, y son historia; amargas y perversas páginas de la historia, ¡que jamás vamos a olvidar! Perdonar sí, olvidar jamás. Precisamente, porque nunca más debemos permitir que ese espíritu del mal reviva en Nicaragua, o pretenda enterrar sus garfios ensangrentados, en nuevas carnes, o nuevas víctimas.

Los Montenegro, de Franklyn, son la historia triste, de victimarios, y víctimas, que los nicaragüenses enterramos en los años triunfantes del 79, y que jamás volveremos a ver. ¡Ni en nuestras vidas, ni en nuestra patria! No volverá ese pasado de crímenes sin razón. No volverán ni esbirros, ni tiranos. Nunca veremos imponerse en Nicaragua, a sanguinarios y desalmados que una vez hicieron trizas a miles, pero que no volverán.

Una Montenegro, precisamente, del mismo tipo sanguíneo, idéntica crueldad, y posiciones políticas igual de contrarrevolucionarias, es la que orquesta los planes del imperio, para desacreditar y desvirtuar la labor del Presidente Daniel Ortega y del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.

Esta Montenegro fue seleccionada, precisamente por sus orígenes en el somocismo, y por su profundo resentimiento personal con el sandinismo. Luego de la fuga y muerte de su hermano, el esbirro Franklin Montenegro Alarcón, a pocos meses del triunfo del pueblo, la peculiar Sofía empezó a "idear" su venganza contra los revolucionarios sandinistas, por lo que ella misma hace pocos días calificó como "la ejecución" de su hermano.

Sofía Montenegro Alarcón, pasó años planificando desquite y vendetta, personal y familiar, contra el Frente Sandinista, y particularmente, contra Daniel Ortega. Recordamos haberla visto en los portones de El Chipote, días después del 19 de Julio del 79, abogando por el genocida Montenegro. Abogando y desde entonces sentenciando, inculpando, amenazando...

Recordamos haberla escuchado proferir maldiciones, verbos en todas las conjugaciones posibles, y por supuesto más amenazas, en octubre de 1979, cuando supo que el bestial contrainsurgente, campeón de las sanguinarias Operaciones Limpieza, había perecido, pretendiendo escapar a la justicia revolucionaria.

Y recordamos también sus particulares, en los diez años del primer gobierno revolucionario, cuando iba ya articulando minuciosamente, alevosamente, su propia campaña vindicatoria, con máscara feminista. Y recordamos sobre todo cómo casi el mismo día en que Estados Unidos impuso a la derechista UNO en el Gobierno, esta Montenegro inicia su destape desguapando boca y labia, floripendiosa, en una extensa gama de insultos e improperios para lo cual, evidentemente, su creatividad no tiene límites.

Soez, pendenciera y mordaz, en todos los casos exhibe un obsesivo afán revanchista que ni sus gestos ni sus palabras pueden esconder. Su odio y saña personal, más inédita vulgaridad, han hecho que organismos y asociaciones prefieran andarle de largo.

Su compañía parece ser cada vez menos grata y sobre todo menos útil para quienes no comparten una manipuladora política de venganza personal mal vestida de género. Sobre todo, cuando está basada en la defensa consciente de un criminal de guerra que asesinó brutalmente a centenares de mujeres heroicas y que jamás habría terminado de pagar por el dolor y sufrimiento que causó a miles de nicaragüenses.

La venganza de Sofía, piensan muchos con prudencia y objetividad, no puede construir causas justas y mucho menos cultivar, sembrar o cosechar cosas buenas. La venganza, afirman, se acerca a la maldad. De allí que las palabras y acciones cargadas de odio, no tienen eco, ni pueden reproducirse para el bien.

"La venganza de Sofía, es suya. Y la ha usado para engañar desde falsas tribunas «feministas» a movimientos y personas aquí y allá", nos dijo una mujer que lidera organismos cristianos de base en barrios de Managua.

Manipular a muchos para vengarse personalmente, es algo que puede pasar un día, un año. Pero no todo el tiempo. Y ya la campaña y vendetta de esta avasallante mujer tocó plan. Tocó fondo. Y sólo ella parece no percatarse de lo difícil que le va resultando cada día articular detrás de sus planes pasionales, a quienes no tienen ni vela ni duelo en ese entierro suyo.

La Montenegro es genio y figura, sucesora ejemplar de aquel su hermano Franklyn, cuya trayectoria, presentamos.

Para conocimiento de muchos y razonamiento de mucho más que dirán "con razón, con razón...", copiamos a continuación la "biografía" de Franklin Montenegro, cuya muerte en fuga generó en su hermana Sofía un odio irracional contra el sandinismo que acumuló y ordenó pacientemente, día a día, durante diez años. Lo sacó con lujo de condiciones a partir de 1990, al amparo del gobierno derechista que impusieron los yanquis, presidido por la señora Chamorro, madre de su socio en CINCO, Carlos Fernando Chamorro.

Este es Franklin Montenegro

Franklin Montenegro Alarcón, conocido con el seudónimo militar "El Sagitario", supuestamente ascendido al grado de Teniente Coronel en la última promoción de la Guardia Nacional el 17 de Mayo de 1979, se destacó por su ferocidad en los combates y por su excesiva crueldad en la represión y en las llamadas "Operaciones de Limpieza". Recibió varios cursos militares en Nicaragua, Panamá y Estados Unidos, en infantería, contrainsurgencia, inteligencia y contrainteligencia militar, especialización en Academia de Policía e Investigación Criminal.

Recibió la medalla del mérito presidencial de Somoza. Participó en las más importantes operaciones de contrainsurgencia en las montañas del norte de Nicaragua entre 1974 y 1978, hasta que fue transferido a la Compañía Casual y a la EEBI (Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, batallón élite de asesinos somocistas).

Experto en judo y karate, Montenegro también fue entrenador de la EEBI, cuyo director, Anastasio Somoza Portocarrero, lo tenía como uno de sus oficiales más allegados y merecedor de privilegios, junto con Pablo Emilio Salazar "Comandante Bravo" y el "Capitán (Mario) Casco", quien murió combatiendo durante la ofensiva final en la ciudad de Estelí.

Se le vinculó como participante de la masacre de El Sauce, el 2 de Agosto de 1975, donde fueron asesinados los compañeros Hugo Arévalo, Gilberto Rostrán, Arlen Siú Bermúdez, Julia Herrera de Pomares (esposa de German Pomares, El Danto); Mario Estrada, Mercedes Reyes, Rodrigo Balladares, Juan y Leónidas Espinoza, quienes atendían una escuela guerrillera en "La Montañita", a 10 kilómetros de El Sauce.

Durante 1976 y 1977 estuvo a cargo como Jefe y Ejecutivo de los comandos militares de contrainsurgencia de Waslala y Río Blanco, en los que centenares de campesinos fueron torturados, asesinados o simplemente desaparecidos.

En 1977, en fecha 13 de octubre, la EEBI planeó un desembarco en San Carlos, con dos lanchones en el marco de entrenamientos. Uno debía desarrollarse en la zona pantanosa de Morrito, en el departamento de Río San Juan, coincidiendo con el ataque del FSLN a dicho cuartel militar. Esto involucró activamente a la EEBI en las acciones militares y concretamente a Franklin Montenegro.

El simulacro se convirtió en una acción verdadera. Según el periodista Roberto Sánchez, cuando fungió como reportero de "La Prensa" en 1977, posterior al ataque al comando de San Carlos, él vio con vida y capturados por la GN a los compañeros Donald Guevara, Elvis Chavarría y Roberto Pichardo. Sobre este último (Pichardo) el periodista Sánchez intercedió ante el Coronel Fajardo, jefe del puesto militar atacado, ya que lo conocía. Esto causó risa y burla de Franklin Montenegro, quien más rápido lo mandó a asesinar. Sobre Donald Guevara y Elvis Chavarría, se conoció que su ejecución fue ordenada posteriormente por el mismo Franklin Montenegro, jefe de las fuerzas de la EEBI que realizaban el ejercicio referido.

En febrero de 1978, durante la insurrección de Monimbó, Franklin Montenegro dirigió operaciones de limpieza a bordo de una tanqueta.

En septiembre de 1978, dirigió las "Operaciones de Limpieza" en la ciudad de Masaya y Estelí. En esta última ciudad se le señala como responsable de haber ordenado la muerte de los doctores Alejandro Dávila Bolaños, Eduardo Selva y la enfermera Clotilde Moreno.

Durante los últimos cinco días de la insurrección final, Anastasio Somoza lo nombró como jefe de la plaza militar de Rivas, en donde se desarrollaban importantes operaciones de posiciones, sustituyendo al también criminal somocista Alesio Gutiérrez Vega.

Fue capturado el 19 de Julio frente a las playas de Puerto Sandino, cuando trataba de huir hacia El Salvador, con parte de sus tropas a bordo de una desesperada caravana de lanchones de remolque, que se quedaron sin combustible.

Mientras se encontraba recluido en una de las celdas del "Fortín de Acosasco" estuvo durante algunos días frente a otra celda que ocupó Luis Manuel Toruño Montenegro "Charrasca" (destacado combatiente sandinista en León, detenido por desmanes delincuenciales poco después del triunfo revolucionario), asumiendo una posición de supremacía avasallante, pretendiendo intimidar al compañero sancionado. Realizaba largas y cargadas faenas de física retando al compañero a competir. Mostró durante ese tiempo una marcada actitud de desprecio al sandinismo y una clara posición ideológica reaccionaria.

"La EEBI se encargaba de las "Operaciones Limpieza" de los territorios urbanos de donde se retiraba el FSLN. La EEBI tal como describieron los organismos de derechos humanos, pasaba de casa en casa, y mataban o hacía desaparecer a quienes presentaran cholladuras en los pantalones, codos o rodillas. De éstas se encargaba Franklin Montenegro, alias "Sagitario", quien también posteriormente fue muerto por los sandinistas". (Párrafo del reportaje del periodista Eduardo Marenco en el Diario La Prensa en fecha 10 de Agosto del 2,000, Edición 22096, con el título: "Los gansos salvajes de la EEBI").

Parte 2

«Sagitario»

Fragmento de un reportaje de Eduardo Cruz, publicado por el diario La Prensa el 13 de agosto de 2017, bajo el título «Los tres "jinetes" de Somoza».

"No me digan cuántos son, díganme dónde están". Esa es una de las frases que sus excompañeros de armas le recuerdan a Franklin Montenegro, "Sagitario", quien respondía así cada vez que debía combatir a los guerrilleros sandinistas.

Graduado como cadete de la Academia Militar de Nicaragua en 1962, con el número 749, Franklin Montenegro Alarcón se ganó la fama de ser uno de los más feroces guardias somocistas en los combates contra los sandinistas, así como de ser cruel en exceso durante las llamadas "operaciones limpieza" que hacía la Guardia en los barrios de Managua.

Una de las muertes que más le dolieron al sandinismo, y de la cual Montenegro supuestamente fue artífice, fue la de Julia Herrera, la esposa de "El Danto", Germán Pomares Ordóñez. Sus excompañeros guardias dicen que Montenegro también era parte de la patrulla que causó la muerte del héroe sandinista. A Montenegro lo habían mandado a recuperar Jinotega, ciudad que había sido tomada por los guerrilleros.

(...)

Los crímenes de Montenegro

Franklin Montenegro, apodado "Sagitario", intentó huir como muchos de los guardias, tras el triunfo sandinista, pero no pudo. Los últimos cinco días de la guerra estuvo de jefe militar en Rivas. El 19 de julio de 1979 lo capturaron en la playa cuando intentaba fugarse hacia El Salvador.

En febrero de 1978 lo acusaron de haber cañoneado con tanquetas las calles de Monimbó. También de hacer "operaciones limpieza" en Masaya y en Estelí, donde habría ordenado la muerte de los doctores Alejandro Dávila Bolaños, Eduardo Selva y la enfermera Clotilde Moreno.

El poeta Ernesto Cardenal, en su libro "La revolución perdida", acusa a Montenegro de haber sido quien mandó a matar a Donald Guevara y Elbis Chavarría y el que destruyó la comunidad de Solentiname. "Recuerdo que una vez me detuvo en la calle muy borracho para decirme que le tuviéramos miedo porque él era un ránger de los Estados Unidos, de los que habían matado al Che Guevara", relata Cardenal.

La hermana de Montenegro, Sofía, sandinista, lo visitó en la cárcel, según cuenta Cardenal, y "le impresionó su dignidad en la derrota". "Perdimos. Soy un oficial de carrera y sé que perdimos. Ganaron limpiamente", le dijo a su hermana.

El 5 de octubre de 1979, según dijo el gobierno sandinista, a las 8:30 de la noche, Montenegro y otro famoso y temido ex guardia somocista, Pablo el "Chele" Aguilera, "fueron muertos cuando trataban de fugarse", cerca del Aeropuerto Internacional de Managua, supuestamente aprovechando una falla mecánica del vehículo que los trasladaba a "La Modelo". En realidad, les habían aplicado el "plan fuga".

Cardenal cuenta que la madre de Montenegro le pedía a Sofía que intercediera por su hermano, pero ella no podía. "Había películas filmadas por los mismos camarógrafos de Somoza en que él aparecía en un tanque dirigiendo el ataque contra Estelí, donde volaron las casas con toda la gente dentro. ¡Y ellos eran de Estelí! ¿Cómo lo iba a perdonar el pueblo?", escribió Cardenal.

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