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La misión de la prensa, por Rubén Darío

28 Mayo 2019
La misión de la prensa, por Rubén Darío

En su segunda estancia en El Salvador, Rubén Darío fundó y dirigió el diario "La Unión". En el número 85 del diario, correspondiente al 18 de febrero de 1890, cuando Rubén Darío tenía los 23 años, el poeta publicó un editorial bajo el sugestivo título de "Misión de la prensa", de acuerdo al rescate que hizo del mismo, el doctor Diego Manuel Sequeira, en Rubén Darío criollo en El Salvador.

En esa época no existían ni la radio ni la televisión ni mucho menos Internet. Por eso era tan importante la prensa escrita, a la cual se le denominaba genéricamente "la prensa", que era la que moldeaba la opinión pública de las élites. Cabe destacar que en esos tiempos, menos del 20% de la población sabía leer y escribir.

Este es el editorial:

La misión de la prensa

La pluma es arma hermosa. El escritor debe ser brillante soldado del derecho, el defensor y paladín de la Justicia. Son gloriosas esas grandes luchas de la prensa que dan por resultado el triunfo de una buena causa, la victoria de una alta idea.

Por eso los que rebajan pensamiento y palabra en ataques desleales e injustos; los que convierten la imprenta, difundidora de luz, en máquina exaltadora de ruines pasiones; los que hacen de ese apóstol: el periodista, un delincuente, un pasquinero; los que en vez de ir llevando una antorcha entre el pueblo, le corrompen, le ocultan la verdad y le incitan a la discordia; rebajan la noble misión del escritor; truecan el soldado en bandolero.

Sería absurdo suponer que lo que atacamos es la prensa de oposición: la prensa de oposición es necesaria en todo país libre. Sostenidos por leyes de libertad los partidos opositores juzgan y critican, según sus ideas, los actos de los Gobernantes.

Lo que lamentamos es el abuso, el encallamiento del periódico, la prostitución de la pluma. El contrario leal, convencido y culto, ataca bien, y hay que preparar para él la defensa prudente y el golpe noble. Es caballero con buenas armas, que combate por su idea de todo corazón.

El enemigo disfrazado, partidario de la mentira, que llega con dolo, pensando cómo herir traidoramente, escondiendo virtudes y méritos; negando obras verdaderas y armado de palo, piedra y cuchillo, debe ser visto con desdén y lástima. Así vuelve las espaldas avergonzado.

Censuramos el abuso que se hace de la imprenta, el cual, por desgracia en todos los lugares donde reina la libertad, surge para vergüenza de los escritores honrados.

En Centroamérica, el mal, está arraigado muy de antiguo... Ahora bien, nos explicamos que bajo un régimen tiránico, salgan a la sombra como manifestaciones del alma popular, hojas que denuncian con ira, claridad y crudeza, crímenes, delitos y arbitrariedades…

¡Y bien! Que combata la prensa opositora al Gobierno, en lo que le juzgue vulnerable; pero que lo haga con razón, con rectitud y con dignidad.

La prensa es la tribuna del pueblo, ha dicho Castelar, y en verdad, ella es la que siempre está abogando por los derechos de los pueblos; la que pone de manifiesto las conquistas de que es capaz el espíritu humano en su desenvolvimiento progresivo; la que hace resaltar los beneficios de la civilización en todos sus aspectos; la que levanta las causas nobles que regeneran a la sociedad; la que, en fin, pide -como Goethe-luz, más luz, allí donde imperan las tinieblas de la ignorancia.

Y como es grande y sublime su destino, grande y sublime debe ser su abnegación y su perseverancia.

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