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Carlos Vanzetti, un ser humano excepcional

30 Mayo 2019
Carlos Vanzetti, un ser humano excepcional

Hace 17 años, el 30 de mayo de 2002, murió en Managua Carlos Vanzetti, cuyo ejemplo, aportes y conducta humanista, marcaron para siempre la labor médica en Nicaragua, especialmente en la neurocirugía. Publicamos dos semblanzas.

Médico, guerrillero, ejemplo de humanismo

Por Melba Reyes (*)

Hace cuarenta años, en 1979, tras la derrota militar y política sufridas por la dictadura somocista, entró a Managua formando parte de la Brigada Internacionalista del Frente Sur "Benjamín Zeledón" el médico neurocirujano alemán nacido en 1935, Ernest Karl Fuchs nombre con que difícilmente unos cuantos podrán recordarlo en Nicaragua ya que durante fue guerrillero usaba como pseudónimo "Vanzetti" y ya en la vida posterior se hizo llamar Carlos Vanzetti. Y sus dos hijos, Carlos Ernesto y Carmencita fueron registrados con ese apellido.

Bartolomeo Vanzetti, por quien tomó el pseudónimo, fue un activista político, acusado por el sistema de anarquista y de asesino en Estados Unidos, durante el llamado Pánico Rojo, en los años posteriores al triunfo de la Revolución de Octubre en Rusia, bajo la dirección de Lenin. Junto a Nicola Sacco fue electrocutado. Ambos fueron exonerados simbólicamente en 1977 por el entonces gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis, reconociendo que eran inocentes, es decir, que no asesinaron a los dos hombres por los cuales fueron ejecutados

Como médico, el doctor Carlos Vanzetti tuvo mucha actividad en su época guerrillera desde su ingreso al país en 1978 y en la posterior guerra de agresión sufrida por el país en los años ochenta, operando a heridos en la cabeza y medicando a todo tipo de enfermo que lo necesitase.

Ya fuese operando, recetando tratamientos o recurriendo a los servicios médicos de otros especialistas, nadie que acudía al doctor Vanzetti perecía por falta de ayuda, porque además, él gestionaba ayuda internacional en medicamentos y equipos médicos. Lo vi una vez quitarse la camisa para abrigar a un enfermo semidesnudo. Y sacar dinero de su bolsillo para que un paciente y/o su familiar pagasen transporte para desplazarse. O para comprar algún medicamento –después de la privatización de muchos de los servicios de salud, entre 1990 y 2006– de alguien que lo necesitase con urgencia.

Lamentablemente, varios años después por celos profesionales fue víctima del agravio de compañeros y ex–alumnos en el Hospital Lenín Fonseca en el que él había desarrollado la especialidad. Este hecho lo afectó mucho emocionalmente. En 2001, postrado luego de una tromboflebitis, le dije entre otras cosas "la vida le dará su merecido a esas personas". Me contestó "un ateo como yo no cree en nada de eso; la vida es así, con situaciones agradables y desagradables y no hay vuelta de hoja ni nada que hacer".

Murió a los 67 años, el 30 de mayo de 2002, víctima de una trombosis coronaria. Sus cenizas fueron lanzadas en el cráter del volcán Santiago, nuestro volcán en actividad permanente, como había dispuesto en vida.

Aunque era el esposo de mi gran amiga Vilma Martínez, de Somoto, quien murió en accidente automovilístico en octubre 2008, él se mantenía muy ocupado y sólo lo vi cuatro veces, tres de ellas por atención médica a mi hermana a quien yo acompañaba.

Recientemente me enteré que él celebraba la Purísima en Somoto y a las personas pobres que acudían regalaba granos básicos, dulces, medios de aseo y enseres útiles. Vilma continuó la costumbre y no me queda la menor duda de que ahora serán sus hijos los que se ocupen de continuarla.

Unos cuantos humanistas como el doctor Vanzetti es lo que la humanidad doliente está necesitando, sean éstos ateos, o bien, creyentes que sean consecuentes con lo que comulgan.

(*) Versión editada del artículo originalmente publicado el 23 de julio de 2009, en el Blog de la autora "Esta es mi vida".

Fuchs, Ernest,  o el reconocido doctor Vanzetti

Por Eddy Kuhl, publicado el 30 de marzo de 2009 en El Nuevo Diario

Ernest Karl Fuchs nació en un pueblo de Alemania entre Frankfurt y Stuttgart en 1935 (1).

Ernest se graduó en medicina con postgraduado en neurocirugía y vivía en Berlín, donde era considerado uno de los mejores médicos de Alemania en su especialidad, había hecho varias innovaciones en ese campo.

Fue casado en primeras nupcias en Alemania donde tuvo dos hijos, uno pereció en un accidente esquiando en Los Pirineos, España, el otro vino a visitarlo a Nicaragua. En Alemania hizo mucha labor social ayudando a los enfermos de pocos recursos y simpatizó con los movimientos de izquierda, eso contrarió a las autoridades locales, coincidió con desavenencias con su esposa y terminó en divorcio. Un amigo le habló de la lucha guerrillera antisomocista en Nicaragua y se vino a  ayudar en el campo médico.

Ernest Fuchs llegó a Nicaragua  en 1978 y se ofreció como médico a las tropas guerrilleras. El escritor Sergio Ramírez le contactó con el llamado Frente Sur que estaba bajo el mando de Edén Pastora.

Allí hizo amistad con el comandante guerrillero Richard Lugo, cuyo seudónimo era comandante Sacco. Teniendo que escoger un seudónimo Carlos pensó que si Lugo era Sacco, el debería ser Vanzetti, en recuerdo de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti.

Después de la lucha armada de 1979 que derrocó al régimen de Somoza, Carlos Vanzetti (Carl Fuchs) dedicó su vida a ayudar al prójimo, trajo su propio dinero de Alemania para habilitar varios hospitales y clínicas médicas,  se comentaba que no cobraba los servicios que otorgaba a la gente de pocos recursos.

Con el nombre de Carlos Vanzetti tuvo su clínica en el Hospital Bautista; mi esposa Mausi compraba en el exterior y enviaba a Nicaragua instrumentos quirúrgicos delicados con dinero que él mismo conseguía en Alemania; así sostuvo la clínica de neurocirugía del hospital de Managua por mucho tiempo.

Se casó con Vilma Martínez, de Somoto (de padre salvadoreño, admirador de Farabundo Martí, conductor de rastras quien conoció en Somoto a la madre de Vilma).

El gobierno de Arnoldo Alemán quiso desconocerlo como médico porque no podía presentar su título como Carlos Vanzetti, sino solamente como Ernest K. Fuchs, pero tuvo mucho respaldo de la población agradecida y de sus colegas médicos, y al fin le dejaron de requerir ese título

Fuchs y Vilma procrearon dos hijos: Carmen María quien estudió alemán en el colegio alemán de Managua y en Alemania, luego fue a estudiar  medicina en Cuba, y  Ernesto, que estudió Administración de Empresas en una universidad en Managua.

Carlos Vanzetti trabajaba intensivamente en su profesión en Managua, el Hospital Bautista le facilitó poner su clínica allí, donde hizo muchas operaciones del cerebro sin cobrarle a la gente humilde.

A sus 65 años de edad empezó a dar síntomas de padecimiento cardiacos y cansancio por el exceso de trabajo, pero no quiso atender el consejo de retirarse o disminuir su actividad médica.

Murió de una trombosis coronaria en el año 2002 a la edad de 67 años.  En la hora de su muerte estuvo acompañado por su esposa Vilma, y sus  hijos Carmen y Ernesto, y el hijo que vino de Alemania.

La ciudadanía que conoció de su labor  humanitaria le extraña mucho.

(1). Según me cuenta su amigo Toni Keppeler,  en esa región todavía se habla un dialecto, diferente que el vecino suabo, Carlos Vanzetti lo hablaba bien.

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