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De repliegues, amnistías y victorias

13 Junio 2019
De repliegues, amnistías y victorias

Por Edelberto Matus

Las pocas fotos que se conservan del famoso repliegue táctico de los combatientes sandinista de Managua a Masaya, durante la ofensiva final contra la Dictadura Somocista, en su inmensa mayoría representan a jefes, guerrilleros y población en marcha, avanzando hacia su objetivo. Se ven sus caras cansadas, al resto de la exhausta multitud detrás de ellos, pero siempre hacia adelante, de frente.

Es una alegoría a la convicción en la victoria final. Casi no hay fotos de espalda. La misión, aunque parece un abandono de las trincheras, es en realidad el cumplimiento de una orden de avance, de consolidación, de marchar al combate definitivo, el que dará el gran triunfo de la guerra.

El Frente Sandinista ha vivido, en su larga y heroica historia, muchos repliegues tácticos, para acumular fuerzas, recomponer sus filas, preparar el gran asalto, reconsiderar estratégicas y rutas certeras, cuidar a sus combatientes, restañar las heridas. Todo con el alto propósito del triunfo.

Y así, desde 1967 a 1974, la guerrilla no realiza operaciones ofensivas importantes y callan también los fusiles en la montaña, un silencio sólo roto por el martirio de nuestros héroes en las ciudades y pequeñas operaciones de subsistencia en la profundidad de las selvas.

En 1977 y 1978 los combatientes toman y dejan ciudades y pueblos sabiendo que sus acciones aún no eran definitivas, sólo la necesaria preparación del pueblo, para enfrentar en campo favorable al enemigo.

La insurrección final será el escenario donde la táctica guerrillera vencerá a la Academia gringa contrainsurgente, al arsenal poderoso de la GN y convencerá a los que todavía (afuera y adentro) creían imposible un triunfo militar sobre una Dictadura dinástica.

La obra maestra del repliegue táctico a Masaya (que nos recuerda la experiencia guerrillera china y vietnamita), la idas y venidas en las colinas fortificadas del sur de Nicaragua, el repliegue de los combatientes de los barrios del suroeste de Managua...

Un gran concierto de teoría y práctica del arte de la guerra de guerrillas, dirigido por la diestra mano de nuestros grandes líderes y ejecutada a sangre y fuego por nuestro pueblo combatiente.

El repliegue es parte del inagotable arsenal operacional de un conflicto. Y así también sucede en la vida misma, que a su manera es una guerra por la sobrevivencia.

Recientemente nuestro Gobierno, claro de la necesidad de la paz social en Nicaragua, de que la vuelta a los caminos del desarrollo pasa por la reconciliación, aunque ésta sea a costa de perdonar a los que provocaron el odio, la confrontación y la muerte inicua de cientos de coterráneos, presentó una polémica Ley de Amnistía, que fue aprobada por nuestra Asamblea Nacional.

Polémica, porque los sandinistas estamos conscientes de que volveremos a ver en las calles, libres de culpa, a saqueadores, torturadores y asesinos, que hace apenas un año se nos robaron el sueño de una patria en progreso y paz. Nos cuesta digerirla, entenderla, aunque sepamos que más de cincuenta de estas leyes han apuntalado los periodos de paz a lo largo de nuestra convulsa historia.

Polémica porque los favorecidos y los que aún libres han conspirado contra Nicaragua, dicen no quererla (aunque gustosos y raudos han salido a abrazar en libertad a sus familiares y seguir proclamando su "derecho" al caos) y juran luchar por su derogación, gozando plenamente de sus beneficios.

Una Ley polémica, dolorosa, amarga como medicina, empero, terriblemente necesaria como la amputación de un miembro engangrenado que amenaza la vida.

Pienso, entonces, que esta amnistía (aunque no se la merecen), es una ofrenda, un chance a la paz, como diría John Lennon, pero para los sandinistas es otro repliegue táctico, un interludio, un paso atrás para coger impulso, para buscar y conseguir la victoria.

Una victoria legítima, sin odio, sin guerra. Una victoria total contra los vendepatrias, pensando, únicamente, en los jóvenes, en los niños, en las nuevas generaciones que merecen un país digno, amable, solidario y próspero.

En las fotos del futuro los nicaragüenses verán marchar de frente a un Frente Sandinista digno, que aún en sus Repliegues históricos no retrocede jamás, solamente toma atajos hacia la gran Victoria del pueblo.

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