Escúchenos en línea

La canción de Residente y su mensaje para reflexionar

03 Marzo 2020
La canción de Residente y su mensaje para reflexionar

Por Lucas Martinelli, Revista y Editorial Sudestada

Vengo de escuchar "René", la canción nueva de Residente, después de leer sobre días comentarios de toda índole al respecto. Aparentemente, hay mucha gente criticándolo, esgrimiendo el argumento de que se trata de un millonario que intenta escribir sobre sensibilidades "de barrio" y que se trata ni más ni menos que de "otro rico que se hace el triste", con ello desacreditando de cuajo la canción y su mensaje.

A mí me parece una interpretación facilista y superficial. Creo, en una primera escucha, que la canción invita a otro tipo de reflexión más profunda, más precisamente, sobre los efectos del ascenso social.

Todos sabemos qué es el ascenso social, aunque sorprendentemente, casi ninguno de nosotros sabe ponerle nombre: Es ese constante deseo de ascender de clase, de tener más dinero, de finalmente subir en la escalera social y tener que dejar de preocuparnos por la guita, el alquiler, y las cuentas a pagar. Es lo que nos venden en cada empleo corporativo que tomamos ("Si trabajás duro, hay posibilidades de progreso") cada vez que nos venden un producto (Con sus publicidades de gente bella y promesas de pertenencia) cada vez que vamos al supermercado, que estudiamos una carrera, que vamos a trabajar. Todo lo hacemos con la esperanza de, un día, ya no tener que hacerlo. Esta aspiración está en el corazón del sistema capitalista. Es lo que le permite tener a la mayoría de la población mundial tolerando situaciones de pobreza con la esperanza de algún día dejarlas atrás por sus propios medios.

La canción de Residente, entonces, plantea el dilema post-dilema: ¿Qué pasa cuando lo conseguimos?

¿Nuestros sueños se vuelven realidad? ¿Finalmente alcanzamos la iluminación, el nirvana, el descanso que esperábamos? ¿Podemos realmente sentarnos a disfrutar del logro hasta morir? ¿Sucede realmente eso? La respuesta de "René" es un contundente NO.

Y es un NO muy crudo y cierto: No hay nirvana. Llegás y seguís siendo la misma persona destrozada que eras antes. Incluso peor que antes. No existe realmente la utopía del ascenso social. El capitalismo mastica también a los ricos. Sólo que de distinto modo a nosotros: Mientras a nosotros nos rompe el cuerpo, las horas y la salud, a ellos les roba el alma. El precio a pagar para pertenecer a esa élite de mansiones lujosas es estrés, depresión, soledad, la presencia de personas viles alrededor, y el ritmo de vida constante y cruel de aquellos a quienes el capitalismo selecciona de entre las masas y pone a trabajar generando riquezas cual vacas lecheras hasta que los deja secos o los reemplaza por otros.

No existen los nuevos ricos, esa es la verdad. Los ricos son los mismos de siempre, el resto de nosotros, Residente incluido, sólo consumimos la fantasía de algún día ser como ellos, porque es lo que nos dan de comer para mantenernos dóciles, jugando bajo sus reglas.

En el maravilloso documental "American Factory" (Netflix) hay un momento, sobre el final, cuando un magnate chino de la industria automotriz se permite (sorprendentemente) dejar de lado la etiqueta corporativa y suelta una reflexión increíblemente dolorosa:

"La China de mi juventud era pobre, pero siento que antes era más feliz. Ahora vivimos en una nueva era, de prosperidad y modernidad, pero tengo una sensación de pérdida. Extraño las ranas croando y los grillos chirriando de mi infancia. Extraño las flores silvestres del campo."

Estos testimonios, si bien no deben servir para justificar las acciones de una clase entera (La gente que me conoce o me lee usualmente por acá sabe que siempre soy el primero en atacar a la burguesía apenas se presenta una oportunidad.) pero son importantes para entender, realmente, los efectos devastadores que tiene el capitalismo y sus estructuras sobre los humanos y su humanidad, incluso en aquellos que son los "beneficiados" por él. Para atacar eficientemente algo, se precisa conocerlo: El problema es la burguesía como clase social, no los individuos.

Aquel magnate finaliza su reflexión sacudiéndose la nostalgia y aclarando que "Sólo piensa esas cosas cuando está triste" casi como si hubiera cometido un error explayándose. Al menos René, un pibe de barrio como cualquier de nosotros que de pronto ha sido arrojado a la maquinaria carnívora de la industria de la música se dedica, desde su lugar adquirido de privilegio, a echar un poco de luz y generar conciencia sobre lo que sucede en el mundo capitalista cuando finalmente lográs tu sueño:

Te despertás.

Comentar     Arriba

Descarga la aplicación

en google play en google play