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Calma responsable, confianza y esperanza

17 Marzo 2020
Calma responsable, confianza y esperanza

Por Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua

Vamos adelante aprendiendo todos juntos a mantener la calma responsable, a atender todas las indicaciones que emanan de nuestras autoridades nacionales y de las autoridades internacionales de salud, aprendiendo todos juntos a querernos más, a cuidarnos mejor, a querer más y a cuidar mejor a nuestras familias, especialmente a nuestros viejitos, abuelitos, a los hermanos que tenemos con alguna forma de enfermedad crónica, o con alguna discapacidad, a querernos más y a cuidarnos mejor.

Estamos aprendiendo juntos a enfrentar esta calamidad que recorre el mundo entero. Puede ser un cataclismo o puede ser también educación para asumir la vida con sus valores esenciales y elevar como humanidad nuestra comunicación en el hogar y en la familia, esa comunicación y ese afecto que a veces perdemos de vista, porque estamos tan ocupados en otras cosas, que no damos a las cosas del corazón el valor supremo que tienen.

Este evento que obliga al mundo entero a tomar tantas medidas para proteger a los pueblos, nos llama la atención también como humanidad, sobre nuestro modo de vida, nuestros modelos y a lo mejor nos está señalando también las urgencias de transformar nuestras prioridades y de transformarnos para ser promotores de esos valores esenciales: la familia, el afecto, la comunidad, prioridades humanísticas, y luego, por supuesto, la fe y la confianza en Dios, desde todos los credos.

En Nicaragua, hasta el momento gracias a Dios no se reportan casos. Y siempre decimos hasta el momento pero eso no significa que no compartamos como pueblo solidario el sufrimiento de tantas personas y familias que en el mundo conocen, como estamos conociendo ya otras formas de vida, con grandes dificultades, con grandes desafíos, con retos inmensos, con mucha angustia, mucho sufrimiento.

A la par de todo esto vemos surgir la voluntad y la fuerza infinita de los pueblos que además estamos evidenciando que queremos ser cada vez más solidarios, más fraternales y sentirnos cada vez más acompañados y también por supuesto más seguros. Porque esta experiencia nueva, inédita, nos llama a todos a la comunicación, a la coordinación, a la comprensión, a la solidaridad y, sobre todo, a la convivencia armoniosa que moviliza las fortalezas humanas de paz y bien en todas partes.

Reconocimiento especial a trabajadores de la salud

Estamos trabajando aquí como Estado, como gobierno, como movimientos sociales, como juventud, abnegadamente, en todo el país. Y queremos darles un abrazo fuerte a nuestros trabajadores de la salud, nuestro respeto y reconocimiento a los médicos, especialistas, enfermeras, auxiliares, a todos nuestros hermanos que realizan inmensos esfuerzos en nuestro modelo de coordinación interinstitucional y de presencia directa, desde la familia y la comunidad, un modelo bendecido, un modelo reconocido.

Esta mañana la doctora Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud, con sede en Washington, nos llamó y reconoció los grandes esfuerzos que hace nuestro país desde nuestro modelo, ese modelo que tenemos, bendecido modelo familiar y comunitario de salud, que está reforzando todo el trabajo que cotidianamente hacemos. Reforzándolo e incrementándolo para prepararnos, estar listos, pero sobre todo para estar en comunicación y coordinación directa con las familias, para que la calma se mantenga gracias a la confianza que sabemos que tenemos en nuestra Nicaragua bendita: confianza en Dios y confianza en un modelo exitoso de protección, de prevención y de atención a las familias nicaragüenses.

Agradecemos a la doctora Etienne su llamada y a todo el personal de la OPS en Nicaragua, a la compañera y hermana Ana Treasure, a todo su equipo, sus especialistas, ese trabajo dedicado y abnegado de coordinación respetuosa con nuestras autoridades.

Carissa reconoce precisamente esos esfuerzos que hacemos todos los días en un país como el nuestro, porque estamos en la comunidad, estamos identificando y siempre tenemos identificados aquellos casos que ameritan atención especial: por ejemplo los enfermos crónicos, los diabéticos, los que padecen insuficiencia renal, que es numerosa en Nicaragua. Todo esto lo tenemos identificado por ese modelo potente de salud familiar y comunitaria, que tenemos en nuestro país.

Y agradecemos a Dios porque lo podemos tener, porque eso exige devoción, dedicación de los trabajadores de la salud a los que estamos reconociendo grandemente con un abrazo fuerte de nuestro Comandante Daniel y de todos nosotros.

Siempre recorremos el país promoviendo salud y vida

Cumplimos con las indicaciones de nuestros especialistas y de nuestras autoridades, que recorren el país como brigadas de promoción de salud y vida. Además lo hacemos siempre –esto no es nuevo. Incrementamos ahora todas las medidas, pero lo hacemos siempre, y esa es una fortaleza por la que agradecemos a Dios Nuestro Señor.

Reconocimiento en grande también a los educadores, que desde las escuelas, centros técnicos, universidades, en ese modelo respetuoso de educación preventiva estamos trabajando todos los días, a toda hora, para conocer mejor esta experiencia mundial inédita, porque es un aprendizaje de la humanidad, del mundo entero, y para continuar acatando todas las medidas que se van dictando, de prevención, de atención, de protección.

Las escuelas en todo el país constituyen una inmensa energía de aprendizaje para la protección de la vida, una educación que forjamos con toda la aplicación de estas medidas que trasciende incluso esta terrible pandemia, porque además nos enseña todas las normas de higiene básica que debemos tener todos los días para protegernos de esta pandemia y también de todas las enfermedades infecciosas, tropicales, que conocemos, que atendemos y que además monitoreamos cotidianamente en nuestro país.

Nuestro reconocimiento al SINAPRED que coordina con el MINSA toda la inmensa labor de educación responsable, protectora, preventiva.

Las escuelas, los centros comunitarios de salud, el SINAPRED, todos los tendidos y tejidos sociales, las alcaldías, las entidades de gobierno, de estado, todo lo que es ese entramado de seguridad que tenemos en el país, de protección de la seguridad de las familias, seguridad ciudadana, seguridad soberana, las organizaciones comunitarias que gracias a dios son también potentes en nuestra Nicaragua, la base precisamente de ese modelo de salud, potente, potente, que tenemos en nuestro país; seguimos trabajando, pidiéndole a Dios fuerza para trabajar sin cansancio y trabajar con esperanza. Este es un combate humanitario que nos convoca y nos une a todos.

Coordinados y comunicados

Hermanos, estamos en comunicación y coordinación con todas las instituciones especializadas, nacionales e internacionales, regionales también, por supuesto.

Agradecemos también la llegada, mañana miércoles, de la brigada de expertos y especialistas de la hermana República de Cuba, campeona en solidaridad... Cuba, ¡nuestra hermana revolucionaria! Esa brigada que trae estos técnicos, teóricos, médicos, especialistas en enfermedades tropicales, intensivistas, centros de ingeniería genética también, el laboratorio que tiene todos los protocolos, BioCubaFarma, es la Brigada Henry Reeve. Nos presentarán esos protocolos que han sido exitosos, porque se han tratado personas, familias en distintos países, en China, y tuvieron éxito, gracias a Dios, nuestros hermanos especialistas cubanos con toda su experiencia. Son protocolos que se han venido aplicando y que vamos a conocer el día de mañana, para aprender más.

Agradecemos la llegada de los hermanos cubanos con esos protocolos y con todo el catálogo de los medicamentos con los que precisamente han logrado combatir esta y otras enfermedades en tantos países del mundo.

Agradecemos el apoyo que hemos recibido de países hermanos. Hemos recibido apoyo de las embajadas acreditadas aquí, que se han comunicado siempre expresando solidaridad. Hemos recibido apoyo de la República de China-Taiwán, su pueblo, su gobierno, siempre presentes, que contribuye con equipamiento y recursos adicionales para la preparación y atención indispensables.

También queremos hacer una mención especial de todo el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), el trabajo experimentado, eficiente, creativo e innovador que realiza, coordinando un Plan de Contingencia Regional que estará listo en los próximos días, para atender este drama que vive el mundo y que vive nuestra región por supuesto.

Agradecemos esos Informes completos que nos envían todas las noches, las mañanas, los Reportes continuos, toda la labor informada e informativa que realiza el ex-Presidente Cerezo, Secretario General del SICA, todo su equipo y su jefa de gabinete, la hermana Olinda Salguero. Esmerados esfuerzos que agradecemos profundamente; esfuerzos de coordinación para políticas económicas, para políticas de salud, por supuesto, respetuosos de las decisiones que toman los estados en todos los campos donde hay que coordinar en un momento como este, ¡agradecidos profundamente!

Esperanza y confianza

Y a todo el pueblo nicaragüense reconocemos esta tranquilidad que la fe nos da, porque es desde la fe, la confianza en Dios, la esperanza y la confianza que tenemos además todos, como decíamos, en un modelo exitoso, de presencia directa en las comunidades, que nos hace comunicarnos, que nos ratifica esa solidaridad que es natural entre nicaragüenses, y que siempre nos permite compartir y promover la convivencia armoniosa que es clave en momentos como este, momentos que vive el mundo, inéditos. Son dramas inéditos, pero también mucho aprendizaje.

Todos los días trabajamos, todos los días estamos trabajando con pensamientos y oraciones solidarias para el mundo entero, y nos encomendamos a Dios y a nuestra madre María todos los días también, para seguir asumiendo con sensibilidad, tranquilidad, sensatez, cordura, espíritu de familia y comunidad, estos desafíos que, como decíamos, son planetarios.

Estos desafíos además, también lo hemos dicho ya, deben convocarnos a la unidad. Nuestro país es pequeño, pero es grandísimo de alma, porque es grande en fe y esperanza. Siempre fraternales, así somos. Siempre solidarios, así somos. Y siempre estamos atentos a todo lo que represente seguridad, trabajo, protección, dedicación y paz. Nos protegemos porque nos queremos unos a otros. Esa es la esencia del amor al prójimo: ¡amor a Dios, amor al prójimo!

En esta Nicaragua cristiana, solidaria, nuestro estado, nuestro gobierno, nuestra presidencia, nuestra institucionalidad, nuestros modelos de organización comunitaria, nuestros organismos, movimientos sociales, juventudes, todos estamos juntos, confirmando nuestro cariño fraternal y ese excelso deber de cantar. ¿Qué quiere decir cantar? Quiere decir orar. Quiere decir trabajar. Quiere decir estar atentos. Quiere decir vivir con esperanza. Porque, con toda seguridad estos momentos difíciles pasarán en el mundo entero, y mucho aprendizaje nos irán dejando.

Seguimos siendo, gracias a Dios, un país abierto, gracias a Dios también un país de cariño, de seguridad, de trabajo, de protección efectiva, presencia en las comunidades, de paz y bien.

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