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Aquél 25 de febrero (lo que viví como fiscal de la UNO)

25 Enero 2008
Aquél 25 de febrero (lo que viví como fiscal de la UNO)
«...¿No se llama democracia a esa quisicosa política que cantan los poetas y alaban los oradores? Pues, maldita sea esa democracia. Eso no es democracia, sino baldón y ruina...» ¿Por qué?, Rubén Darío
Han transcurrido 18 años desde aquel 25 de Febrero de 1990. Sin embargo no sería raro que esta efeméride pasara inadvertida en los medios de la derecha, pues el año pasado la omitieron. Tal vez quedaron aturdidos ante la pérdida de vigencia de su postulado "democrático" que inducía a evitar – de cualquier manera – el regreso de los sandinistas al "poder", o quizás correspondió a una intención de mutilar la historia para que no podamos evaluar la "democracia" instaurada. Es muy probable que nuevamente pasen por alto ese acontecimiento, y sigan con su rabieta por el hecho de que un señor tuviera que regresar un partido alquilado a su legítimo dueño. Esta última disposición admininistrativa ha sido calificada, por esos medios y algunos sobrados y sobradas, como "confiscación" y "atropello" a la "democracia". ¡Que concepto de democracia más estrecho!. Personalmente creo que el día decisivo fue el 18 y no el 25 de ese mes. Para el 25 de Febrero la decisión ya estaba tomada. El día 18 de Febrero se realizó el cierre de campaña de la Unión Nacional Opositora en la Plaza de la República (o de la Revolución, da igual). En ese lugar pude percibir un estusiasmo inusual, y no fue sólo por el hecho de que se hayan concentrado 70 mil personas cuando tan sólo algunos meses atrás la oposición organizaba marchas de 500 personas. Recuerdo que le comenté a la coordinadora de la Casa de Campaña del Distrito VI (que estaba ubicada en la "Primero de Mayo"): El día de hoy se acabaron los indecisos. (Antes de seguir quiero destacar que el sector que se autollama anti-sandinista sólo pudo superar la asistencia del 18 de Febrero de 1990 hasta en Octubre del 2006, cuando el PLC cerró su campaña electoral en la "Plaza de la Fe". Y de manera curiosa le cayó lo que yo llamo la "Maldición de Juan Pablo II", pues por lo visto todo el que cierra campaña en ese predio se expone a un revés electoral de dimensiones no previstas. En este caso quedaron en un tercer lugar y no fueron suficientes sus "conjuros" para que se derramara lo que ellos llaman "la marea roja del campo que vota con el corazón", una forma bonita de decir que apelan a la ignorancia. Al parecer ya tuvieron su "oscurantazo", y deberían agradecer que ya está restaurado el sitio histórico de la Plaza de la República o de la Revolución, porque al convocar a este lugar podrán minimizar sus gastos y sus riesgos). Y llegó el 25 de Febrero de 1990. Para abordarlo, nada mejor que una breve anécdota. Recuerdo que por haberse enfermado el fiscal propietario tuve que asumir el rol de fiscal de la UNO en la Junta Receptora de votos. Todo transcurrió sin incidentes. Pero al momento del escrutinio tuve un comportamiento por el cual me pidieron explicación. Se estaban apilando de manera muy rápida las boletas que favorecían a cada partido, y noté que por error una boleta marcada en la casilla 5 (FSLN) se ubicó dónde se estaban colocando las boletas marcadas en la casilla 1. Solicité que se detuviera el proceso de colocación de boletas, indicando la razón y con ello se procedió a extraer la boleta en cuestión. Se contabilizaron los votos y el resultado en acta quedó de la siguiente manera: UNO (183) – FSLN (124). Tomando en cuenta la forma en que se contabilizaron los votos, estoy seguro de que si no se hubiera evidenciado el error, el resultado en acta hubiera sido: UNO (184) – FSLN (123) Luego me preguntaron el por qué procedí de esa manera, y les respondí de manera muy sencilla: El fiscal debe garantizar el respeto a la voluntad popular (sea cual fuera el resultado), las personas que asistieron a votar depositaron su confianza en todas las personas que estamos en esta junta. Puedo dar fe, con conocimiento de causa, de que fue un proceso transparente. Y el resultado final ya lo conocemos. Pero tan sólo 2 días después ya estaban buscando como torcer la voluntad popular. A algunos no les bastaba con haber ganado, no se conformaban con que el pueblo no habia otorgado la cantidad de votos necesarios para reformar la constitución, y ya estaban pensando en recuento para obtener un 60% mediante trampas. La lectura del resultado electoral era clara: el pueblo había decidido un relevo en la administración de gobierno sin renunciar a los derechos que hubiera adquirido a partir del 19 de Julio de 1979, dentro de los cuales estaba la participación en elecciones periódicas transparentes. La candidata presidencial ganadora nunca hubiera soñado con aspirar a ese cargo de elección popular si no hubiera caído la Dictadura Somocista. Sin embargo, se inició un proceso de reversión de las conquistas en materia de salud y educación. Por ejemplo, el analfabetismo comenzó a crecer de manera galopante y al parecer les resultó oportuno para "capacitar" a los que "votarían" en futuras elecciones con el "corazón". Esa no era la "democracia" que ofrecieron en campaña. En menos de 1 año se despidieron entre 60 y 70 mil personas con el plan de "reconversión laboral", mediante el cual los cesantes podrían asociarse para convertirse en "empresarios". Ese plan fue una de las mayores mentiras si tomamos en cuenta que quien fungiera como ministro de la presidencia pasó a ser empleado del Grupo Pellas después de haber sido un próspero empresario. Luego se reformó la constitución y se cambiaron las reglas del juego electoral - con la colaboración del MRS – para obstaculizar una victoria electoral del Frente Sandinista, y darle forma legal al postulado de que la "democracia" era incompatible con el retorno de ese partido al gobierno. Cuando la UNO obtuvo la victoria estaba vigente el precepto de que se gana una elección con mayoría relativa. Sin embargo ahora se nos quiere vender la idea de que ese invento de las 2 vueltas siempre ha existido. En 1996 fuimos testigos de un proceso "electoral" cuyo resultado no es confiable: Boletas en los basureros, actas con tachaduras y "reparos" y otras movidas turbias. Sólo en Managua se tuvieron que anular 50 mil votos por esas "irregularidades", lo que era una razón suficiente para anular la elección municipal porque la diferencia entre el "ganador" y el segundo lugar no sobrepasaba los 10 mil votos. ¿A esa le llaman "democracia"?. En el año 2001 el CSE resolvió - 1 día antes de las elecciones - el fraudulento voto con 2 testigos. Si consideramos que los que llegaron a votar con testigos aparecieron masivamente casi al cierre de las Juntas Receptoras de Votos (cuando ya estaban cansados los miembros de junta), y que el Resultado electoral reveló una constante del 90% de participación: ¿Por qué no hubieron huecos donde anteriormente vivían los que votaron con 2 testigos por haber "cambiado" de domicilio? ¿Será que la gente del campo se trasladó a la ciudad y viceversa? ¿O algunos votaron por segunda y hasta por tercera vez?. Es oportuno recordar que el sistema automatizado "colapsó" en esa ocasión ¿Será que la transparencia del sistema no permitía introducir resultados tan dispares con el padrón de junta y con la realidad de los movimientos migratorios internos? Y al final se terminaron creyendo que el "testigazo" tenía precedentes en la dinámica electoral, al punto que un señor que se considera "ético y transparente" haya referido en el 2006 que el pueblo esperaba votar con 2 testigos, tal como estaba "acostumbrado" a hacerlo. En cualquier país medio decente esa práctica se consideraría fraudulenta. ¿Eso es "democracia"? Ahora resulta "normal" que los fiscales electorales procedan con muy mala fe, y que lleguen con la orientación de torcer la voluntad popular mediante la figura de la impugnación. ¿Esa es la "democracia" que se fomenta? Pero sobre todo, en el año 2003, los "demócratas" nos involucraron en un conflicto internacional, nos expusieron a represalias e hicieron lo que el sandinismo no hizo: arriesgar la vida de los jovenes militares nicaraguenses en otro país. Y nada de eso de que los jóvenes fueron voluntarios a Irak, eso sería cierto si no existiera un código militar y si esa actitud sobrada hubiera nacido del Ejército. Los mismos "demócratas" se encargaron de agotar su campaña intimidatoria del retorno del servicio militar y de la exposición de los jóvenes al peligro (por eso le dieron mayor énfasis a lo de las remesas en la elección del 2006). Ese envío de tropas por razones "humanitarias" - a un país ocupado militarmente - fue censurado por la misma nación que financiaba esa estadía. El canciller de la época cometió el desliz de decir que ese país argumentó que ya no podría garantizar fondos para un segundo envío de tropas, porque su constitución prohíbe el financiamiento a mercenarios. El Canciller instintivamente quiso rectificar por la palabra "fuerte" que utilizó, pero la verdad es que en otros países están acostumbrados a llamar a las cosas por su nombre. El diccionario español es muy claro y asocia esa palabra a tropas que por estipendio sirven en la guerra a un poder extranjero. (Sin embargo, esos mismos diputados que ratificaron el decreto con el que se arriesgó la vida de los jovenes en el exterior y se lesionó la dignidad de la institución armada, ahora sostienen que es el actual gobierno quien desea "involucrarnos en conflictos internacionales" y con ello procuran distorsionar el tema de la amplia colaboración en el marco de lo que se conoce como ALBA. Los de la nueva "izquierda" se han sumado a esa campañita, pues bajo la misma premisa de los "demócratas" han manifestado públicamente que Nicaragua no debe formar parte de ninguna "coalición militar". Por lo visto todos ellos están dentro de una misma caricatura.) En su momento se introdujo un recurso por incostitucionalidad en contra de ese decreto que arriesgó la vida de los jovenes en el exterior, y todavía sigue durmiendo en la gaveta de algún escritorio de la Corte Suprema de Justicia. Sería oportuno que ese recurso se resolviera de una vez por todas, para dejar al desnudo tanto a los que en una oportunidad no la pensaron para involucrarnos en conflictos internacionales como a sus diligentes colaboradores limpia rostro. Para concluir: Nos ha sorprendido el señor que regresó el partido alquilado a su legítimo dueño. Ha calificado esa decisión administrativa como un "atentado" contra la "democracia", y nos ha querido colocar "contra la espada y la pared": "Estan conmigo o están con el Pacto". Sólo le faltó decir: La "democracia" soy yo. La Diputada Baltodano se expresó en términos similares para descalificar la disposición administrativa que reivindicó los derechos a un indio de Masaya. Al parecer la diputada Baltodano tomó en serio la disyuntiva que le impuso la rabieta del señor, y ya se enlistó para convertirse en cruzado por la "democracia" y con ello perder lo poco que le queda de identidad. ¿De qué "democracia" hablan? Sólo podrían estarse refiriendo a todo el baldón y ruina que quieren ocultar con esa palabra. En los años 80 me calificaban como "reaccionario" por criticar todo aquello que consideraba equivocado, y hace poco me preguntaron que si era Danielista. ¡Qué cosas!, Así es la vida.
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