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El bien común y la salud pública

12 Junio 2020
El bien común y la salud pública

Por Francisco Javier Bautista Lara

La razón y el valor siempre se impondrán a la traición y a la ingratitud.
Platón

1. El "bien común" es el fin único del Estado, e incluye justicia, seguridad, defensa, salud, educación, seguridad social, desarrollo económico, protección medioambiental… En cada época y bajo determinadas amenazas o circunstancias, según la necesidad de interés general de la nación, algunos propósitos adquieren énfasis o prioridad por el bienestar colectivo según la obligación del Estado frente a situaciones concretas que afectan al país y sus ciudadanos.

2. En contexto de agresión o invasión armada, la necesidad de defensa de la patria es el énfasis del bien común, por lo que las fuerzas militares se convierten en el eslabón central para enfrentar, junto a todos los componentes institucionales, sociales, políticos y económicos, la agresión extranjera. Entre soldados y ciudadanos surge heroísmo, dignidad y compromiso patriótico, pero también, por ser el eslabón humano de mayor riesgo, no faltarán quienes, vencidos por la cobardía, serán llevados a abandonar, renunciar o a evadir el deber, incluso a la traición, entonces estarán contra el bien común, a favor de la agresión externa que suele comprar o halagar complicidades locales.

3. En tiempos de auge delictivo o agudos conflictos de violencia, como los que azotan durante las últimas décadas a tres países del norte de Centroamérica, la seguridad ciudadana y la prevención de violencia, constituyen el énfasis del bien común, y las fuerzas de orden, seguridad y policía, son parte del eslabón principal y de mayor riesgo frente a la amenaza que daña a la sociedad. Entre quienes cotidianamente deben enfrentar el problema surgen actos heroicos, actuaciones comprometidas en la protección de la vida, la libre movilización y la propiedad de los ciudadanos frente a la destrucción que ocasiona la violencia. También surge miedo, corrupción, cobardía, abuso, traición, abandono y renuncia para evadir la obligación de servidor público o ser cómplice de la delincuencia.

4. Frente a epidemias o problemas que afectan la salud colectiva, la salud pública es prioridad del bien común. Son los trabajadores de la salud el eslabón principal alrededor de los cuales se articulan los componentes del estado y la sociedad. Entre ellos se revela el servicio desinteresado, loable y heroico, propio de su vocación, de quienes sean fieles al Juramento de Hipócrates: "viviré y desempeñaré mi práctica con honor y rectitud", pero también, frente al riesgo, surgirá el miedo, la mala intención y la inclinación mercantilista del oficio, algunos van abandonar, renunciar o esconderse, evadirán el deber ante la amenaza viral a la salud pública, tratarán de frustrar o descalificar por intereses mezquinos los esfuerzos sociales e institucionales, y, por lo tanto, atentan contra el bienestar común.

5. En otras circunstancias, frente a desastres naturales, terremotos, huracanes o catástrofes medioambientales –por ejemplo, el incendio en Amazona y Australia– el bien común está encaminado a superar la amenaza, y serán los bomberos o agentes de entidades especiales para enfrentar desastres, junto con los organismos sociales e institucionales, los llamados a superar la emergencia y atender a la población en riesgo. Entre las personas que ejecutan las tareas de peligro, surgirá el heroísmo en el servicio y también el abandono al dejarse vencer por miedo o irresponsabilidad.

6. Las naciones del mundo tratan de superar una particular y reciente amenaza (pandemia Covid-19) que colapsó los sistemas de salud privatizados y desiguales incluso de los países más ricos y poderosos del mundo, puso en evidencia la desigualdad y el injusto orden económico y social global. Esta amenaza que ha traído duelo y tristeza tiene un elemento viral (químico–biológico) agravado por la peste de la manipulación y desinformación, la pandemia inducida del pánico, medidas extremas excluyentes y autoritarias, decisiones nacionales según la realidad soberana de los estados en función del bien común, según su capacidad social e institucional.

7. Nicaragua, frente al complejo problema global, resiste y superará la pandemia Covid-19 conforme sus circunstancias y limitaciones heredadas y recientes, con un "modelo de salud que atiende un enfoque preventivo a personas, familias y comunidades con acciones proactivas" (Libro Blanco, 25.5.2020), asume como política pública una estrategia de equilibrio entre Pandemia y economía, ante una población ocupada mayoritariamente en actividad informal (80%) y que vive en el campo (40%), lo que es incompatible, –por causar mayor daño–, con medidas de confinamiento y cierre económico–social (excluyentes, insostenibles, insuficientemente efectivas), asumiendo, según otras prácticas y opiniones científicas, medidas de prevención, fumigación, higiene, educación comunitaria y escolar, vacunación masiva, solidaridad, distanciamiento físico y atención médica especializada gratuita para superar con responsabilidad el riesgo a la salud colectiva con menor daño posible. El país enfrente el inesperado fenómeno mientras trata de recuperarse de las consecuencias destructivas (humanas, sociales y económicas) y desestabilizadoras del fallido golpe de Estado (2018), de las sanciones ilegales, arbitrarias y del hostigamiento político constante de Estados Unidos, en una campaña desmedida e inhumana de desinformación y manipulación orquestada por actores internos y externos que atentan contra el bien común y no cesan de su propósito injerencista, antipatriótico y no cívico a pesar de la epidemia que nos afecta.

8. Los militares frente la agresión a la patria, las fuerzas del orden ante la violencia delictiva e inseguridad extrema, los trabajadores de salud en una epidemia, los rescatistas frente a las calamidades, en el entendido que, la defensa, la seguridad ciudadana, la salud pública y la protección frente a desastres en cada circunstancia son énfasis del bien común, serán los servidores públicos de mayor exposición, vulnerabilidad y riesgo, quien por la naturaleza de su oficio y vocación estarán en la primera línea de servir, podrán ser héroe, ángel o protector por su valentía y dedicación, pero también, si es vencido por miedo, abandonará, renunciará o se esconderá en la comodidad, incluso, es posible que se preste a actos de traición o conductas irregulares, por corrupción, halago o intereses personales, actuará opuesto a la política pública de defensa, seguridad o salud pública, podrá ser obstáculo contra el bien común, fin del estado que la sociedad y las instituciones deben sobreponer al interés particular: egoísta, oportunista y ajeno a la vocación de servicio. Con justa razón, en los momentos más críticos, dice el orador y veterano de la guerra civil norteamericana Robert Ingersoll: "Las manos que ayudan son más nobles que los labios que rezan".

La oposición política, instrumento de injerencia política y económica externa, principalmente de Estados Unidos, quienes están empecinadas en mentir, manipular, sembrar pánico aprovecharse de la pandemia y la preocupación social para desestabilizar el país, afectar al sistema de salud pública –primera línea en la lucha por la vida y la salud– y por lo tanto a la población mayoritaria que lo requiere frente a la epidemia y demás padecimientos. Nicaragua y los nicaragüenses somos víctimas de "bullying internacional" y a veces racismo o xenofobia (particularmente en Costa Rica) azuzado por el poder político, mediático y virtual, en cuyos actos vergonzosos participan lamentablemente algunos organismos e individuos inescrupulosos. Pretenden rendir y doblegar la dignidad del país con falsedad, bloqueo y sanciones para asegurar dependencia y sometimiento. Es inhumano, oportunista, criminal y pecaminoso, va contra todo principio ético, contra la legítima autodeterminación del pueblo nicaragüense, es antipatriótico, no cristiano, atenta contra el derecho a salud inclusiva, prosperidad con equidad y paz social.

Quienes recurren al sistema público de salud y no a una clínica privada, quienes usan el transporte colectivo, viven del día a día y necesitan del trabajo cotidiano para su sustento, son la mayoría de los nicaragüenses, prioridad del estado por el bien común y de los creyentes, porque son los pobres y vulnerables por exclusión injusta, la opción preferencial.

Honor, gloria y gratitud a los servidores públicos de la salud que sirven con valentía, humanismo, vocación y dignidad por el bien común. Venceremos juntos la adversidad, superaremos los obstáculos internos y externos, heredados e inducidos. Saldremos adelante con fe, esperanza y solidaridad, con las personas de buena voluntad.

Salud, paz y bien.

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