Escúchenos en línea

Confinamiento y no confinamiento

12 Junio 2020
Confinamiento y no confinamiento

Por Moisés Martínez González

Según veo con el confinamiento no se garantizó evitar el contagio, menos erradicar el virus por completo, igual que pasó con la estrategia del no confinamiento a la población. Solo ha sido cuestión de tiempo que el virus llegue de un lugar a otro.

En ambas estrategias hay personas asintomáticas, casos leves, casos graves, recuperados y fallecidos; lamentablemente estos últimos mayormente en población adulta con enfermedades crónicas. También hubo personas que no les afectó por X razón, aun estando expuestas.

Con confinamiento o sin confinamiento fue y sigue siendo responsabilidad de cada persona asumir su cuido, el de su familia y de su comunidad tanto frente al Covid–19 como ante cualquier epidemia o pandemia. En ambas situaciones ante síntomas del virus es deber recurrir al centro de salud y hospitales.

En Nicaragua el sistema de salud es gratuito, comunitario y solidario, llega a tu casa, te da el tratamiento y seguimiento, a diferencia del resto de Centroamérica.

Los países que asumen cualquiera de ambas estrategias, confinamiento o no, tienen personal médico expuesto y afectado. Obviamente todo contagio de virus, epidemia o pandemia, expone sobre todo al personal de salud. España tiene hoy más de 51,849 servidores hospitalarios infectados con Covid–19, teniendo una estrategia de confinamiento.

Todas las poblaciones confinadas en sus ciudades que ahora empiezan a salir, al igual que las ciudades no confinadas, tienen personas contagiadas con Covid–19 en las casas, calles y hospitales.

La diferencia entre confinamiento y no confinamiento está por verse, pero seguro uno de ellos tendrá que ver con el despegue económico de cada país. La estrategia de confinamiento es una estrategia de corto plazo. En ninguno de los 2 sistemas se ha erradicado el virus y mientras no haya una vacuna o un tratamiento de shock siempre estaremos frente a un brote epidémico como todo virus no erradicado.

Aunque el virus salió de China y se propagó por el mundo entero, los seres humanos somos propensos a buscar culpables, así que esperemos el señalamiento político, social y religioso de sus líderes. Nadie quedará a salvo de esta valoración o devaluación, incluida la mayoría de los medios de comunicación tradicionales que se dedicaron a sembrar el pánico, y a contar y glorificar los fallecidos del Covid–19 como señala Michael Levitt, ganador del Premio Nobel de Química en 2013

"¿Por qué glorificamos las muertes por coronavirus y no glorificamos las muertes de todos los demás fallecidos? Normalmente en el mundo mueren diario 150 mil personas. Quizás no deberíamos glorificar la muerte de nadie", reflexiona. Destaca que eso sucedió en muchas partes del mundo: "la intención fue contar los números, los números grandes".

En esto el Papa Francisco ha sido más prudente, cuidadoso y coherente. Pero no sus subalternos, noveles sacerdotes locales que desde un púlpito autoconfinado se han dedicado de manera personal a meter más miedo en la población y a opinar sobre cuestiones de salud pública laica, de la que poco saben.

Ya veremos mi amigo locuaz que nos dice el tiempo.

Comentar     Arriba

Descarga la aplicación

en google play en google play