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Los últimos meses de la lucha: la toma de Sébaco

06 Julio 2020
Los últimos meses de la lucha: la toma de Sébaco

Por Abilio J. Flores L

La Unidad de Combate "Carlos Arroyo Pineda" en la que yo estuve integrado los meses anteriores al triunfo de la Revolución, formaba parte de la Columna "Crescencio Rosales". Esta operaba en los alrededores de Matagalpa y se movía, con sus distintas unidades de combate, desde el Cerro la Amolonca, que era nuestro campo de entrenamiento, pasando por San Dionisio, San Ramón, El Tuma hasta Aranjuez.

A comienzos de mayo de 1979 la Unidad de Combate "Carlos Arroyo Pineda" estaba en la zona de Aranjuez, buscando como avanzar hacia Matagalpa. La guardia nos detecta y empieza a morterearnos. Después de ese choque con la guardia avanzamos hacia la zona montañosa de Selva Negra y de aquí nos dirigimos hacia a la carretera Matagalpa/Jinotega.

En la carretera nos encontramos con unos compas que nos informan que un grupo de las tropas especiales de la guardia vienen avanzando desde Jinotega con pañuelos rojinegros. Entonces decidimos mantenernos allí y montamos una emboscada. Son como las nueve de la mañana, a finales de mayo aunque no recuerdo exactamente la fecha. Se aparece la guardia con una tanqueta y en una camioneta van dejando piquetes de soldados a lo largo de la carretera. Llegan a dejar uno de los piquetes exactamente enfrente de donde estamos nosotros. Entablamos el combate que duró todo el día. Le hicimos aproximadamente ocho bajas pero cae nuestro hermano Sergio Cruz.

Más abajo Nelson Castillo tiene montada otra emboscada, como a cien metros al sur de la entrada de Palcila. Estos compañeros inutilizan la tanqueta que queda tirada allí. Esa tanqueta hoy se encuentra a la entrada de Selva Negra.

Los combates en Matagalpa

Después de estos combates llega un correo con la orientación de subir a la cresta de la montaña de Selva Negra que allí estaría esperando la Columna Crescencio Rosales. Cuando logramos subir ya no hay nadie, entonces los de la Escuadra "Carlos Arroyo Pineda" decidimos avanzar hacia Matagalpa, por el interior de la Comarca Molino Norte. Dormimos donde hoy es el Hotel Barcelona y pasamos recuperando unas armas por la PROLACSA. El Gerente nos entrega dos pistolas y cuatro escopetas lo que nos permitió armar más gente.

Llegamos al Comando instalado en la casa de Erick Smith, en Guanuca, y allí Javier Carrión nos manda a ubicar a la salida de Jinotega, desde donde hoy es el Barrio Liberación hasta el Pancasán. En esta zona organizamos a la gente, abrimos hoyos casa por casa, recuperamos armas y establecimos nuestro Comando en la casa de Olga Larios. Avanzamos hasta el Colegio San Luis y la guardia se repliega.

Estando en esta zona nos llega el aviso de parte de Álvaro Baltodano de que mataron a Salvador Gutiérrez (Marcelo) y la orden de trasladarnos al Eskimo.

Estando en El Eskimo, de donde era la casa de la doctora Rizo una cuadra al este, nos damos cuenta que viene unos 120 guardias entrando por el cementerio. La población y los combatientes empiezan a combatir y no los dejan entrar a la ciudad. Los desvían por el cementerio, el Colegio San José y la obligan a ir bordeando Matagalpa. Pasan por el barrio Palo Alto hasta llegar al barrio 5 de junio. Por donde iba pasando la iban combatiendo por lo que sufrió numerosas bajas y heridos antes de llegar a la casa de Frank Lanzas Tercero, donde se refugió. Nuestra Unidad de Combate se dispuso a combatirlos y los sitiamos durante 3 días. Salieron en desbandada hacia el Cerro de La Granja donde los llegó a buscar un helicóptero que es repelido por otras fuerzas combatientes, impidiéndoles auxiliar al grupo de la Guardia que ya iba severamente diezmado.

Después de estas acciones nos fuimos a presionar el cuartel de la guardia. En eso estábamos cuando meten otra oleada de guardias –los Gansos Salvajes de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI)– en el que también venía el Coronel GN Flores Lovo, jefe del Comando– por el puente del INEP. Pasan por el parque y se meten al comando. Pero en esa travesía caen varios guardias, se recupera un Galil y hieren al compañero Armando Moncada (Fredy).

Flores Lovo degüella a 16 reos políticos

Tres días después se salen del cuartel y se van hacia el Cerro El Calvario pero antes de irse, Flores Lovo degüella a aproximadamente 16 prisioneros políticos que estaban en la cárcel, entre otros Guy Rourk y don Ricardo Castro. También asesinaron al Coronel de la Guardia que, en comunicación con el Frente Sandinista, había acordado rendirse y entregar la plaza.

Desde el Cerro El Calvario Flores Lovo y sus criminales morterean la ciudad mientras los push and pull la bombardean con rockets destruyendo una buena parte de su estructura. También comienza a operar un avión al que los combatientes le pusieron el dundulalio (Dundo Eulalio) encargado de ubicar los comandos sandinistas para destruirlos con una ametralladora 50, mientras un helicóptero dejaba caer bombas de 500 libras de fosforo blanco. Por esa razón es que alrededor del Comando no quedó nada en pie.

Después de toda esta jornada, la Escuadra Carlos Arroyo Pineda es mandada a descansar al Comando el Eskimo. Estando allí, el 29 de junio se nos orienta presentarnos al Comando de Chepe León (Bayardo Arce) ubicado en la Casa de los Chirinos, donde hoy es el Restaurante Casa Blanca.

Allí, en posición de firmes, recibimos la orden de irnos para Sébaco, por que es urgente detener los refuerzos de la guardia que vienen de Managua para quitarle presión a Estelí y Matagalpa. Salimos entre las ocho y las nueve de la noche, a trote por el Río Grande de Matagalpa que corre paralelo a la carretera, logrando llegar hasta Sébaco a las 4:30 am del día siguiente. Entramos por la parte este del río, avanzamos hacia el pueblo y ya la población de Sébaco nos estaba esperando con comida y bebidas.

La Toma de Sébaco

Cuando llegamos, ya estaba en Sébaco la gente de "Justo" (Leonel Guido Ochoa) –llegados de Estelí– y empezamos a oír los primeros tiros. La gente de Justo nos manda la orientación de donde ubicarnos y quedamos a seis cuadras del Comando.

Comenzamos la presión a la GN por el lado norte, donde está una estatua o virgen, con una ametralladora calibre 30 y sitiamos el Comando todo el día y la noche del 30 de junio. A esas alturas ya le hemos hecho algunas bajas a la GN entre ellos unos coreanos que quedaron tendidos en la carretera frente al cuartel.

El grupo de Justo nos informa que, desde la parte oeste, ellos le van a hacer presión con una manguera de gasolina para que cuando comience el fuego y empiecen a salir en desbandada les presentemos combate. La guardia empezó a salir, hasta vestidos de mujer para que no se les reconociera, y a algunos los capturamos. Otros presentaron pelea y fueron abatidos por nosotros que estábamos a una cuadra del cuartel. Lo que nos dividía era la carretera.

Se mantuvo la presión tanto por la gente de "Justo" como por nosotros, los de la Escuadra "Carlos Arroyo Pineda" hasta que logramos tomarnos el cuartel.

Luego, al hacer un reconocimiento del terreno escuchamos unos lamentos en un escusado, que estaba en el patio del cuartel. Eran unos soldados heridos de gravedad que los habían echado allí los mismos guardias junto con 32 rifles garand. Sacamos a los heridos, que murieron momentos después, y también los fusiles que luego el pueblo los lavó todos y los trajimos a Matagalpa.

Una vez tomado Sébaco, llega Chepe León –el compañero Bayardo Arce que estaba detrás de la jugada– a valorar la situación y a darnos nuevas orientaciones. Nos mandan a relevar a unos compañeros, al kilómetro 95 carretera a Managua, que tenían varios días de estar emboscados esperando a una guardia de Ciudad Darío. Esta guardia venía con unas ametralladora 30 y 50 disparando a nuestra escuadra "Carlos Arroyo Pineda" emboscada a un lado, y a la de los estilianos al otro. Por su potencia de fuego nos fuimos replegando hasta llegar a Sébaco. Allí tomamos la decisión de regresarnos a Matagalpa.

La misión por la que llegamos a Sébaco había sido totalmente cumplida. Sébaco había sido liberado.

Nota: Son mis recuerdos después de 41 años. Una síntesis, que pueden ampliarse o enriquecerse. Los aportes que puedan hacer otros compañeros para ir completando la historia de los hitos del FSLN, siempre serán bienvenidos.

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