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El sandinismo es tan inmenso como el mar

08 Agosto 2020
El sandinismo es tan inmenso como el mar

Por Evelio Jarquín

Creo que el sandinismo y su fuerza organizada es garantía para la paz, la estabilidad y el desarrollo de nuestro país. La pregunta es: ¿cómo tener un Sandinismo inagotable?

Como premisa hay que pensar en el relevo generacional de manera tal que se convierta en una prioridad partidaria. ¿Qué debemos hacer para sembrar valores y cosechar conciencia? Trabajar en función de la formación política e ideológica de los jóvenes, retomar el inmaculado ejemplo de nuestros héroes y mártires, pregonar con la palabra acompañada de acciones que generen espíritu de cuerpo, animados por el mensaje práctico ejemplarizante.

La juventud y nosotros los veteranos sandinistas debemos unir esfuerzos para ser un eslabón vital de continuidad de una nueva generación consciente, con fortaleza ideológica, con principios y valores. Hay que conocer la historia de Sandino y su ejército de hombres descalzos, hay que enseñar el significado de la lucha de Sandino y su gran legado, es urgente educar para construir conciencia.

Es importante conocer el significado histórico de la inmolación de Rigoberto López Pérez cuando ajusticia al tirano en la Casa del Obrero en León. Rigoberto no era un aventurero. Amaba su vida, a su madre y a su familia, pero su sacrificio significó el principio del fin de la tiranía somocista.

Luego se funda y se forja el Frente Sandinista de liberación Nacional, con Carlos Fonseca, gran ideólogo que recogió y le dio vitalidad teórica y práctica al pensamiento y legado de Sandino y el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional. Vinieron batallas difíciles para conformar una vanguardia político militar, que pasa por difíciles pruebas y reveses como Raiti y Bocay en 1963, luego Pancasán el 27 de Agosto de 1967, donde caen valiosos hermanos. Historias desgarradoras de grandes héroes caídos que deben ser recordados y respetados siempre.

Los relatos de torturas crueles en las cárceles, el asesinato de miles de campesinos en el territorio nacional para despojarlos de sus tierras, la muerte heroica de Julio Buitrago el 15 de julio de 1969 combatiendo a casi 400 guardias hasta caer heroicamente en combate totalmente desigual, la caída épica de Leonel Rugama el 15 de enero de 1970 con su ejemplo de lucha de luchador inclaudicable gritando a más de un centenar de guardias "¡que se rinda tu madre!".

La caída en combate el 3 de abril de 1970 de Luisa Amanda Espinoza y de Enrique Lorente Ruiz en el barrio Ermita de Dolores, de la ciudad de León, combatiendo hasta morir sin rendirse; la toma de la casa de Chema Castillo el 27 de diciembre de 1974 con el comando Juan José Quezada que libera a los reos políticos, se rompe el silencio y se golpea en el corazón al Somocismo. Este operativo de gran relevancia histórica, pone al Frente Sandinista vigente y vigoroso.

La dolorosa caída en combate del Comandante Carlos Fonseca en el 8 de noviembre de 1976; el ataque al cuartel de la Guardia en San Carlos en octubre de 1977; la heroica insurrección de Monimbó en febrero de 1978; la toma del Palacio Nacional por el Comando Rigoberto López Pérez con resultados exitosos: liberación de los reos políticos, recuperación económica, divulgación de un comunicado de denuncia de las atrocidades cometidas por la Guardia Somocista y la propuesta del FSLN al pueblo de Nicaragua.

La dolorosa Insurrección de Septiembre de 1978, con saldos lamentables por la criminalidad de la Guardia y el subproducto: a partir de entonces el pueblo no paró de luchar hasta desembocar en la ofensiva final que inicia el 3 de junio y concluye victoriosa el 19 de julio de 1979 con el triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Ese triunfo fue posible con el sacrificio de miles de combatientes, colaboradores y un pueblo dispuesto a luchar hasta vencer.

Esta historia de lucha inclaudicable, de Patria Libre o Morir, de hombres y mujeres conscientes, valientes, firmes, es el legado a seguir en este nuevo contexto histórico por el relevo generacional consciente, militante, firme, inclaudicable y leal a la causa revolucionaria, a la causa de los desposeídos.

El ejemplo es vigoroso para atraer y formar valores y principios.

¡Hasta la victoria siempre!

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