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19 de Enero en Diriamba

20 Enero 2010
Por Freddy Antonio Narváez Adentrarse en las calles mitológicas de Diriamba un 19 de enero es cosa seria. Cada cuadra inundada de parroquianos ataviados con sus mejores vestimentas, alegres, entusiasmados, no importa si es día de semana o feriado, San Sebastián mueve los hilos ancestrales de este pueblo que aun preserva como sus mas preciados valores; el juéguense y sus innumerables tradiciones entre las que sobresale el culto al maíz que como hijos del juéguense lograron camuflarle a los españoles e invocarlo junto con el amor a su patrono milagroso, es asi como vemos surgir en enero los deliciosos vasos de chica, las rosquillas, bollos dulces y cajetas de maíz revueltas en pinolillo oloroso y sugestivo, el picadillo, los nacatamales y toda una gama de productos gastronómicos hijos del maíz. Lo mas emblemático de Diriamba es el 19 de Enero, sus calles abarrotadas de diriambinos haciendo rueda a los bailes del viejo y la vieja, baile nativo que aun nos recuerda el paso cancino de Julio Simona y su hermano, ahora reeditados por la Ruth Galán y su hijo en homenaje al recordado "Pilin", como disfrutamos de estar cerquita del juéguense, baile que es símbolo y estandarte de la procesión y que siempre precede al Santo Patrono pues tiene la responsabilidad de hacerle camino a la imagen, es un baile tan serio y solemne que crea en el ambiente un sentimiento de apego a nuestro santo patrono, el sonar de los chischiles y el ru ru ruuuuuu hacen que el mundo nos envidie, luego el gigante, cuanta nostalgia nos da recordar al capi y su cofrecito de monedas, el capi con su andar lento y seguro, descalzos los pies, limpio y humilde, siempre fue un icono todos los 19 de Enero y lo seguirá siendo en mi imaginario personal, al igual que la vaca y su penetrante mu muuuuuuu, guiada por las manos danzarinas de Salvador Cárdenas "El Conejo". La magia del 19 de Enero no radica más que en el tope de los santos, fecha esperada por Carazo, que saturación de fervor religioso y desborde cultural del de verdad, el pueblo honra a sus patronos pero con alegría, bailes, güipiles, mascaras, colorido y música, mucha música. Este año vi. Cosas nuevas, por ejemplo tres niñas vestidas de princesas en medio del baile del Toro guaco, que hacían? No se. También vi. lastimosamente el juéguense dividido en tres grupos, además de un cerco policial a las tres imágenes innecesario por que en la historia de esta tradición, nunca se necesitó seguridad para las imágenes, la policía debe ir afuera, donde se ubican los delincuentes (que en estas fiestas nos visitan), quizás fue de buena fe pero insisto, innecesario. Vi también renacer el relevo, niñitos de manos ataviados con trajes del juéguense, una parejita de niños despachándose el viejo y la vieja de forma magistral, un niño en una marimba ejecutando como los grandes los dos bolillos, luego en la percusión se tiró un solo en el manicero, digno de aplausos que no se hicieron esperar. Este año, San Sebastián hizo las paces conmigo, le pedí disculpas por algún mal entendido, siempre hemos sido camañecas, siempre ha sido camañeca de todos los diriambinos, pero se molesta cuando lo olvidamos y si queremos pagarle con algo material, te lo devuelve, asi me lo corroboró doña Cora Elvir, devota de San Sebastián pero de las de verdad; alguien se comprometió a ser mayordomo, luego se arrepintió y llevó dinero al párroco, éste le dijo "yo con ese hombre no me meto, si queres regresarte es cosa tuya", apenas llegó a su casa se sintió mal lo acostaron, sintio un bulto en la almohada, buscaron y ahí estaban los 30 mil pesos que llevó de limosna, San Sebastián es serio, por algo es santo. Asi fue con mi abuelita Luz, de 90 años un 19 de Enero salió bailando de india, un joven guapo (dijo ella después), se le acercó y bailó con ella, al despedirse le dijo que se llama Sebastián, murio segura que su santo patrono bailó con ella, asi es Diriamba ama su santo y ama sus tradiciones. Alguien siempre quiere inventar, que ahora vamos por aquí, que ahora no pasa por allá, pero no es asi, el Real Cabildo de San Sebastián, gente humilde del pueblo es el guardian del santo y quien decide las solemnidades, asi como las pagas de promesa, no hay equívocos, los priostes son autroridad el 19 de Enero, se hace como está establecido, si aquí vive un diriambino que fue mayordomo, el santo pasa a saludarle, y el ciudadano debe rendir los honores correspondientes; carga cerrada y chica para el pueblo. Otros se comprometen por amor al santo, Doña Cora es una de las sobrevivientes a esta casta de devotos, como un día lo fue Doña Cruz Mayorga, la Mami; Teresita Siero, Doña Inesita Chong, como todavia lo es la Celeste Larios, la Coco su hermana, todavía admiramos la ultima toalla que Doña Cora le trajo al santo, linda, imponente, impresionante, o las plumas que trae de Estados Unidos de pavo real legitimas para engalanar los sombreros del juéguense, cada sombrero puede llevar de 6 a 12 docenas de plumas, de ahí lo impresionante del baile. El 19 de Enero se mueve todo el pueblo, los que acompañan la procesión, los que amanecen cuidando lugares en la carretera, los que venden comida, los chinameros, los ruleteros, los tomafoto, los campesinos que vienen del interior del municipio en sus bestias sin pedigrí a acompañar al santo y van detrás de los chicheros a paso lento, con paciencia, cuidando de no machucar a un prójimo. Diriamba es una ciudad viva, pero el 19 de Enero es mas viva aun. Realmente ese día nos envidian en todo el mundo.
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