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Los diputados no son intocables

28 Abril 2008
"No me podés tocar, porque soy inmune". Amparándose en la frase anterior, una hija de Arnoldo Alemán pretendió evitar la consumación de una orden judicial. Pero además, se creyó con el derecho de proferir todo tipo de insultos a una Juez y a los miembros de la Policía Nacional que ejecutaron esa orden judicial. La entonces diputada suplente – hoy diputada propietaria – no tomó en cuenta que la pudieron haber confinado bajo arresto domiciliar. Pudo ser detenida en flagrante delito (desacato e irrespeto a la autoridad). Sencillamente las autoridades policiales no quisieron aplicar la ley. El caso del diputado pistolero (Fernando Avellán), ese elemento que puso en peligro la vida de centenares de personas, es similar. Fue llevado a un distrito policial y con el sólo presentar su credencial de diputado se le dejó ir como si nada, cuando en realidad debieron conducirlo a su vivienda y dejarlo bajo arresto domiciliar. La Policía Nacional fue sumamente indulgente y no aplicó la ley. Recientemente 3 diputados encabezaron a un grupo delincuencial que conducía a varias personas en contra de su voluntad. Pero esos diputados no fueron detenidos porque la policía decidió no intervenir. Algunos diputados han llegado a creer que pueden hacer cualquier cosa. El colmo, un diputado sobrado cree que puede estar recetando cárcel a los magistrados del Consejo Supremo Electoral porque tal vez piensa que él es impune. La ley de inmunidad deja claro – en uno de sus artículos – que inmunidad no es sinónimo de impunidad. Cuando se reformó esa ley no se eliminó ese artículo, pues de haberse hecho se hubiera tornado la ley de inmunidad en ley de impunidad (en franca apología del delito). Lo que pasa es que algunos, de manera intencional, quieren mantener en el olvido ese artículo. Y todo para que pensemos que los diputados pueden cometer un delito – incluso frente a la policía - y ser intocables. LEY DE INMUNIDAD Ley No. 83 de 21 de marzo de 1990 Publicado en La Gaceta No. 61 de 27 de marzo de 1990 Capítulo IV Disposiciones finales Artículo 15.- El funcionario que goza de inmunidad podrá ser detenido cuando se le encuentre en flagrante delito; tendrá casa por cárcel hasta que la Asamblea Nacional dicte su resolución. La resolución de la Asamblea Nacional no podrá exceder de 60 días posteriores a la detención. Las reformas a la ley No. 83 de 1990 y de 1991, no contemplan modificación alguna del Articulo 15. Cuando la ley es clara no cabe ninguna interpretación. Por ejemplo. Si un diputado procura evitar la restitución judicial de un bien, si amenaza a un juez o a la policía (o si empuña armas en contra de ellos) puede ser detenido de inmediato. La policía tiene toda la capacidad para reducir a ese diputado sin mayor afectación física para él (o ella). Al quedar ese diputado bajo arresto domiciliar queda inhabilitado temporalmente, y en consecuencia puede ser acreditado su respectivo suplente. Y será este último quien participe en una sesión para decidir sobre la desaforación del primero. ¿O habrá quien crea que un diputado que sea capturado en flagrante delito podrá llegar a sesionar como que si no ha pasado nada?. Dirá que sí sólo aquel que crea que inmunidad es sinónimo de impunidad. Antes de concluir solo quiero recordar el día en que se reforzó la seguridad de la Asamblea Nacional. Durante la sesión en la que se desaforó a Arnoldo Alemán fue notoria la presencia de las fuerzas especiales de la Policía Nacional. Eso no fue una militarización del parlamento, sencillamente las fuerzas del orden estaban dispuestas a aplicar ese Arto. 15 al diputado que intentara poner en peligro la vida de otro diputado. Llegó la hora de que se aplique el Arto. 15 cuando sea justo y necesario.
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