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¿Quién ayudó al médico cubano traidor?

08 Marzo 2011
Por José Roberto Martínez, Periódico DigitalCentroamericano y del Caribe Finalmente el cirujano pediatra Rafael Pablo Fontirroche Cruz, quien desertó en octubre de la brigada médica cubana en Nicaragua, pudo respirar sosegadamente al cumplirse su anhelado sueño de llegar a Miami. Y no es para menos, luego de haber vivido una larga aventura centroamericana –no exenta de contratiempos y sobresaltos– que sólo pudo sobrellevar gracias a una inusual ayuda de "diplomáticos" norteamericanos. A su llegada a Miami, mostrándose eufórico y con lágrimas en los ojos asumió, como suele ocurrir en estos casos, el socorrido papel de perseguido político –siempre etiquetados de "alto rango"– para lanzar las consabidas declaraciones en contra del gobierno de La Habana. "Me vi forzado a escapar". "Si Cuba tuviera libertades, si en Cuba hubiera oportunidades, yo no hubiera venido a este país. Y sobre todo, no me hubiera separado de mis tres hijas y mi esposa", dijo Fontirroche a su arribo al aeropuerto Internacional de Miami. No podía ser de otra manera. Se trata del mismo e ineludible guión sobre el que están precisados a emitir sus declaraciones cualquier desertor cubano para recibir el beneplácito de los grupos de la ultraderecha cubano americana, pero que también sirven a la administración norteamericana y a sus servicios especiales para alimentar la permanente campaña mediática y de guerra psicológica contra la Isla. En apariencias la deserción del joven especialista respondería al permanente esfuerzo de Estados Unidos en su labor subversiva contra Cuba la que también incluye la promoción a la deserción de profesionales, en particular aquellos que trabajan en programas de colaboración con otros países. Tal accionar no es nuevo. Desde agosto del 2006 la administración de George W. Bush –a propuesta de la CIA– puso en marcha un plan cuyo único objetivo es despojar a la Isla de profesionales vinculados a proyectos de colaboración con otros países, con especial énfasis en el personal de la salud, el cual, con total desfachatez, publicitan con el nombre de Cuban Medical Professional Parole Programa (CMPP, por su sigla en inglés). Pero la historia del médico Fontirroche Cruz va por otro derrotero. La atipicidad de su caso se puso al descubierto frente al inusual interés y las urgentes gestiones emprendidas por "diplomáticos" norteamericanos en los países centroamericanos por los que él transitó en su azarosa aventura. Y ahora se nos pretenden ocultar recurriendo de manera conveniente al programa CMPP para amparar su ingreso al territorio norteamericano. En efecto, el joven médico cubano siempre soñó con emigrar a Estados Unidos, aunque en todo momento evitó exteriorizarlo para no buscarse problemas. Pero poco a poco su sueño se fue convirtiendo en una obsesión al punto de intentar infructuosamente contraer matrimonio con alguna ciudadana extranjera que le posibilitara abandonar legalmente el país. Decepcionado decidió esperar con paciencia su oportunidad, pues nunca contempló la opción de una salida ilegal por su alta peligrosidad. Sin embargo, no fue hasta finales del 2009 que la suerte le sonrió al conocer que integraría la brigada médica que laboraría en Nicaragua. Fue así que llegó a ese país el 27 de febrero del 2010 y en la primera ocasión que tuvo visitó la Embajada norteamericana en Managua. Allí fue recibido nada menos que por Martial Pierre, Primer Secretario y Director de la Oficina de Asuntos Regionales. En realidad el Sr. Pierre era el Jefe de la Estación CIA en Managua desde noviembre del 2007. Todo un veterano en la agencia que ha prestado servicios en varios países de África, América Latina y el Caribe, especialmente en algunos en los que ocurrieron "revoluciones y gobiernos de izquierda o comunistas". Este norteamericano de origen haitiano también estuvo destacado en Haití desde el 2003 al 2007. Precisamente en ese país llevó a cabo con total éxito la misión que lo encumbró: el golpe de Estado al entonces presidente Jean–Bertrand Aristide. En su primer contacto con el médico cubano el experimentado oficial de la CIA vio una oportunidad de satisfacer ciertos requerimientos de la agencia relacionados con la colaboración cubana en Nicaragua, pero consciente de que no podría utilizarlo por mucho tiempo: su visita a la Embajada norteamericana era un lamentable inconveniente que se tornaría riesgoso. A partir de ese encuentro los acontecimientos comenzaron a sucederse de manera vertiginosa y el pediatra cubano, antes el temor de ser enviado a Cuba, decidió abandonar la misión médica lo que movilizó a la Estación CIA en Managua. Ante la imposibilidad de poder salir legalmente del país con destino a Estados Unidos, Fontirroche Cruz se mantuvo viviendo oculto en una casa con el apoyo de la ciudadana nicaragüense Marta Lorena Mejías Méndez, también relacionada a la Embajada norteamericana, con la que mantenía relaciones íntimas. No tuvo otra alternativa que esperar la ayuda prometida para alcanzar su sueño americano. La ayuda finalmente llegó. Pero como generalmente sucede en cualquier plan los imprevistos no tardaron en aparecer. El médico cubano fue detenido el 30 de enero intentando ingresar ilegalmente a El Salvador por El Almatillo, frontera con Honduras, con una cédula de identidad nicaragüense falsa ayudado por un traficante de personas, luego de tratar además de sobornar con una alta suma de dólares al controlador de migración salvadoreño. Consultada la Embajada norteamericana en San Salvador sobre la visa parole encontrada al médico cubano, los funcionarios de esa sede no solo confirmaron su autenticidad sino que de inmediato evidenciaron un inusual interés solicitando insistentemente su liberación y se le permitiera continuar viaje hacia los Estados Unidos. Tales gestiones fueron encabezadas, al menos públicamente, por el Ministro Consejero, el Sr. Robert Blau. Un hombre con amplia experiencia en misiones en el exterior del que se sospecha vinculado a los servicios especiales norteamericanos, incluso no se descarta que también a la inteligencia israelí. Todo un especialista en labores subversivas contra gobiernos progresistas y que en El Salvador –como fue revelado por WikiLeaks– ha convertido en blanco de sus ataques a dirigentes del FMLN en el gobierno que preside Mauricio Funes. El Sr. Blau es también un conocedor del tema cubano, pues con anterioridad trabajó en la Sección de Intereses Estadounidense en La Habana con el cargo de Consejero Político y Económico. Su principal misión en la Isla –como se ha denunciado en algunos medios –fue instrumentar la labor subversiva, ocupándose personalmente de la atención a los grupos de la llamada disidencia. Y dedicó especial esfuerzo a intentar –infructuosamente– el entendimiento entre sus principales "lideres". "Una misión imposible", según él mismo ha reconocido en privado. Aunque el médico cubano tuvo que enfrentar la justicia salvadoreña, para "suerte" de él ya se encontraba al frente de la Estación CIA en ese país, un viejo conocido, el Sr. Martial Pierre. Son conocidas las grietas existentes en el sistema judicial salvadoreño y los "diplomáticos" norteamericanos conscientes de esa vulnerabilidad no tardaron en mover sus hilos, a espalda de las autoridades, para lograr que en el juicio celebrado en el municipio Pasaquina, cercano a la frontera con Honduras, el juez, Licenciado Jaime Mauricio Cruz Umazor, ordenara su liberación y dispusiera su entrega a los funcionarios de la Embajada norteamericana Rafael Párraga y Thomas Almord, quienes, contra toda lógica, estuvieron presentes en el juicio. Cuando menos resulta extraña la decisión del juez al concluir que el cubano no cometió ningún delito cuando en realidad portó y usó documentación falsa para ingresar al país, delito previsto y sancionado en el artículo 288 del Código Penal salvadoreño. Pero aún más, que dispusiera su entrega a la Embajada norteamericana sin basamento legal alguno, cuando debió ponerlo bajo custodia de las autoridades migratorias por encontrarse en el país en una situación irregular. Rafael Párraga, funcionario de la Embajada norteamericana, posteriormente se personó en el juzgado Paz de Pasaquina y recogió la resolución. Allí también se presentó de manera inexplicable la señora Marta Lorena Mejía Méndez (la amante del médico cubano en Nicaragua), quien se identificó con la cedula de identidad nicaragüense 610–24259–0000D y dijo ser la esposa del pediatra Fontirroche Cruz para poder recuperar una maleta que éste había dejado en resguardo en la frontera El Almatillo, la cual entregó al mencionado funcionario. Según un alto funcionario de la cancillería salvadoreña, el caso del Doctor Fontirroche Cruz generó de inmediato suspicacias en varias instancias del gobierno salvadoreño de que se trataba de un informante de la CIA que querían poner bajo protección en territorio norteamericano, debido al excesivo interés y presiones realizadas por funcionarios de la Embajada estadounidense en San Salvador. Decretada la expulsión del pediatra cubano, que había permanecido en todo momento bajo custodia de la Embajada norteamericana, fue trasladado en un auto de esa sede a Honduras donde fue recogido por otro de la misión diplomática norteamericana en Tegucigalpa, la que se ocupó de montarlo en un avión con destino a Estados Unidos. Tales fueron las aventuras y desventuras de este pediatra cubano que gracias al operativo montando por "diplomáticos" norteamericanos, que involucró a varias Estaciones CIA en Centroamérica, pudieron ingresarlo en el territorio norteamericano utilizando la cobertura del Medical Professional Parole Programa (CMPP), que, no por gusto, preside el cubano americano y viejo colaborador de esa agencia de espionaje, Emilio González.
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