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La Constitución y los timbuco-calandracas

18 Marzo 2011
Por Carlos Escorcia Polanco. Los que a gritos exigen el "estado de derecho" en Nicaragua y que al quedarse sin discurso, colocados a la defensiva por las encuestas que ellos mismos pagaron, deberían leer el art. 48 de la Cn, el cual dice: "Se establece la igualdad incondicional de todos los nicaragüenses en el goce de sus derechos políticos; Mientras el Arto 48 establece dicha "igualdad incondicional", el articulo 147 contradice al 48 y le prohíbe al pueblo de Nicaragua el derecho soberano y la facultad de reelegir al presidente de la república, sin hacerle la misma prohibición a los diputados de la Asamblea Nacional, aun cuando dichos diputados vayan en la misma balota en que aparecen los candidatos a la presidencia. ¿Por qué esa discriminación que le concede a los diputados mas derechos que al presidente? La Carta Magna es la ley suprema de la nación, pero no es las Sagradas Escrituras, no se trata de la biblia, se trata de un instrumento jurídico humano, por lo tanto imperfecto y como tal sujeto a errores, los cuales a como se hacen, también se deshacen. ¿Acaso el presidente Ortega no puede tener "igualdad incondicional... en el goce de sus derechos políticos"? ¿Puede la Constitución permitir la re-elección de los diputados, pero no la del presidente y los alcaldes? ¿Puede la Constitución otorgar derechos a unos ciudadanos en un artículo y negarle esos mismos derechos a otros ciudadanos en otro artículo? ¿Existen constitucionalmente 2 categorías de ciudadanos, primera y segunda clase? ¿Puede la constitución contradecirse a si misma? Evidentemente que sí porque una cuidadosa comparación entre los artículos 68 y 147 así lo confirma. Los legisladores que escribieron tales artículos, obviamente no fueron lo suficientemente cuidadosos al aprobar artículos que se contradicen entre si, generando de esa forma la inconstitucionalidad de la ley, asunto que según la misma constitución solo puede ser resuelto por la Corte Suprema de Justicia. Esto es más que motivo suficiente para interponer recurso por inconstitucionalidad de la ley, como en efecto lo hizo el presidente Ortega y los alcaldes afectados. Cuando tal cosa sucede, es la Corte Suprema de Justicia la llamada a resolver dichos conflictos constitucionales, máxime cuando se interpuso un recurso contra dicha contradicción. El Arto 164, inciso 4 dice textualmente: "Son atribuciones de la Corte Suprema de Justicia: 4) Conocer y resolver los recursos por inconstitucionalidad de la ley." La Carta Magna de los nicaragüenses fue redactada por hombres y los hombres nos equivocamos. La Corte Suprema de Justicia, única facultada para resolver conflictos constitucionales, resolvió mediante fallo de ineludible cumplimiento que el artículo 147 el cual prohíbe la reelección presidencial era inaplicable precisamente por contener una flagrante contradicción constitucional. No son Arnoldo Alemán, ni Fabio Gadea, ni Eduardo Montealegre, ni Enrique Quiñonez, ni ex–militares retirados, ni ninguna “sociedad civil” asalariada de una potencia extranjera, los facultados para resolver un recurso por inconstitucionalidad de la ley, sino la Corte Suprema de Justicia y esta ya dió su fallo, permitiendo la reelección presidencial. El argumento politiquero, demagógico y leguleyo que considera el fallo avalando la reelección del presidente Ortega como supuestamente “ilegal, ilícito e inexistente” no tiene ningún asidero constitucional, mas que un recurso idiomático que no puede anular la autoridad constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Quienes ligera e irresponsablemente rechazan la resolución del máximo tribunal del pais como lo es la Corte Suprema de Justicia, son los mismos individuos que alegremente aceptaron otra resolución de la Corte Suprema de Justicia, integrada únicamente por magistrados arnoldistas, la cual absolvió al ex-presidente Arnoldo Alemán de cargos de corrupción y enriquecimiento ilícito. Esa doble moral, ese doble patrón de valoración de un fallo del alto tribunal, es un soberano acto de hipocresía y demagogia politiquera de la oligarquía blancoide y la burguesía chapiolla. Lo que es bueno para el ganso tambien es bueno para la gansa. Si aceptaron como válida la resolución únicamente de magistrados arnoldistas, pero técnicamente con quorum para hacerlo, absolviendo a Arnoldo Aleman de todos sus robos, ¿por qué no aceptan ahora una resolución que reconoce la soberania de todo un pueblo de elegir a quien ellos quieran, solo porque estaba integrada únicamente por magistrados Sandinistas, pero también técnicamente con quorum legal para hacerlo? Los demagogos de las paralelas históricas “timbuco-calandracas” ven horrorizados como se encaminan a una segura y aplastante derrota electoral, por lo que desde ya siembran la confusión para disimular su fracaso en los comicios, intentando deslegitimarlos por adelantado y pretendiendo presentar como ilegal la candidatura del presidente Ortega. Huérfanos de un discurso coherente y atrayente que pueda competir con el demoledor mensaje de esperanza que enarbola el FSLN para las clases humildes, la oposición antisandinista parece impotente de detener una segura y humillante debacle electoral.
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