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EEUU comienza operación desestabilización política estilo Bolivia

31 Mayo 2008
A través de su embajada, el Gobierno de Estados Unidos inició este semana su "operación desestabilización política" en Nicaragua, hecho que virtualmente ha pasado desapercibida por el Ministerio de Relaciones Exteriores, MINREX, más empeñado -como los chompipes- en la figuración de sus funcionarios ante las cámaras de televisión que en velar por el país. Tal operación, es encubierta con declaraciones del embajador Paul Trivelli en "determinados" medios de comunicación, en las que asegura que con ella "no financiamos a ningún partido político, ni manifestaciones", pero oculta toda una campaña, meticulosa y militarmente planeada, porque constituye "la cabeza de playa" para llevar a Nicaragua a la situación del hermano país de Bolivia, en lo relativo a la inestabilidad política. Según el diplomático, el proyecto en donar 320.000 dólares a 15 "organismos de la sociedad civil", tiene como objetivo fomentar "la participación ciudadana, el sistema democrático", programa anunciado y publicitado, lo que ha su juicio lo hace "transparente", pero es completamente "oscuro" el fin que persigue. La legación estadounidense verdaderamente "tempraneó", porque desde más de cinco meses antes de las elecciones municipales, ya creó una estructura de lo más "visible" para crear desestabilizad política antes de esos comicios, con la entrega de más de 20.000 dólares por organismo de la sociedad civil, si la distribución fuese igualitaria, pero unos recibirán más y otros menos, lo que dependerá de la importancia "estratégica" para los intereses de Washington. Veamos a los "organismos" que financiará Estados Unidos y compruebe usted que nunca, ninguno de ellos, ha trabajado en "participación ciudadana", y lo que el gobierno de ese país busca es penetrarlos, comprarlos y después hacerles pagar con rédito las monedas de plata que están recibiendo. Los financiados son: la Asociación Religiosa de la Iglesia Pentecostés del Nombre de Jesucristo de Nicaragua y Grupo Radial Romance; la Asociación para la Sobrevivencia y el Desarrollo Local; el Centro Ecuménico Antonio de Valdivieso (CEAV) en asociación con Red de Jóvenes Nicaragüita (RJN); y el Centro de Investigaciones de la Comunicación (CINCO). Además el Centro para Programas de la Comunicación en asociación con el Movimiento por Nicaragua; la Comisión Permanente de Derechos Humanos; las Comisiones de Justicia y Paz; la Diócesis de Estelí en asociación con Radio 15 de Septiembre; la Fundación Desafío en asociación con Dúo Guardabarranco; y la Fundación Jinotegana para el Desarrollo Sostenible. También la Fundación Nakawé; la Fundación Nicaragua Nuestra, la Fundación Rubén Darío para el Desarrollo Humano; el Instituto de Administración y Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) en asociación con Fundación de Jóvenes para el Desarrollo Socioeconómico Nueva Generación; y la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe de Nicaragua (URRACAN). Ante esta lista vale la pena preguntar ¿cuándo una de esas "fundaciones" ha trabajado en "participación ciudadana"? ¿No aparece entre ellas el denominado "Movimiento por Nicaragua", afín al señalado por el fraude multimillonario de los CENI Eduardo Montealegre, y que en Matagalpa hace unos días no logró reunir ni a 100 personas? Observen que figuran en esa lista varios medios de comunicación como Radio 15 de Septiembre, del diputado pistolero y bocatero Enrique Quiñónez, el Grupo Radial Romance, el Centro de Investigaciones de la Comunicación, de Carlos Fernando Chamorro, y hasta el Grupo Guardabarranco. Incluso, mezclan a la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe, URRACAN, la que nunca ha logrado la categoría para ser incluida en el Presupuesto General de la República, pero que el CNU, Consejo Nacional de Universidades, cerró un ojo y la acogió e incluyó en beneficio de los costeños, y hasta la Universidad de Ingeniería. La estrategia es clara: van a desestabilizar políticamente desde organismos religiosos de las denominaciones evangélicas, desde la Diócesis de Estelí, de la denominación católica; desde las universidades, "indoctrinando" a los jóvenes decepcionados de un país en el que no hay oportunidades, por el derroche y la corrupción de 17 años de gobiernos neoliberales. Trivelli lo dejó claro: el proyecto también incluye la financiación de publicidad, "spots" para citarlos textualmente, y escucharemos a un Quiñónez más vulgar, más sucio, desee su 15 de septiembre, y veremos cantidad de encuestas -por supuesto manipuladas- del Grupo CINCO de Carlos Fernando Chamorro, y hasta el arte de Guardabarranco, en esos "mensajes". Sólo un ciego no podría percibir que este proyecto sólo es la punta del iceberg, y que desde ahora hasta noviembre, la campaña se arreciará y habrá dólares por montones (y por debajo) a "determinados" medios de comunicación, a "ciertos" sujetos a los que denominan "forjadores de opinión pública". Nicaragua, al igual que la mayoría de los países del mundo, está al borde del precipicio, por la sostenida alza de los precios del petróleo que empujan a su vez la espiral inflacionaria, sometida por un brutal y doloroso desempleo, por los remanentes del huracán Félix, y por otros factores objetivos ya conocidos, y lo que menos necesita es desestabilización política. Por otro lado, se equivocan los estrategas de los adversarios de las artimañas del imperio, si piensan que esta operación les "beneficia", porque al desnudarla y combatirla, hacen que la gente "se olvide" de los problemas que le aquejan, y la sumergen en una "politización" más aguda. Nadie puede predecir que la situación económica y social de nuestro país va a cambiar de mayo a noviembre, cuando se efectúen los comicios municipales, y si las condiciones empeoran servirán de caldo de cultivo -como lo espera esta operación- para un mayor desencanto, frustración de la gente, que redundaría en un apoyo masivo a estos planes. Repito: no me toca defender al gobierno del presidente Daniel Ortega, tendrá sus defensores, por militancia, por simpatía o por obligación; pero como cabeza de Gobierno tiene el deber de mantener la estabilidad del país, su gobernabilidad, la tranquilidad de sus ciudadanos. Si esta operación no es desmantelada a tiempo, es más que previsible una campaña electoral más politizada y pondría en peligro "la fiesta cívica" que se supone es. Y por ello pagaremos todos, en especial las futuras generaciones, que como la actual está decepcionada, por falta de oportunidades de trabajo -fundamentalmente- a pesar de los esfuerzos en esa dirección. El espejo de Bolivia está presente: financiamiento público estadounidense a pequeños "proyectos" para la sociedad civil para comenzar, luego financiación oculta a los políticos oligarcas y reaccionarios, a sus medios de comunicación, para obtener una desestabilización general, cuya solución responda sólo a los intereses de Washington.
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