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La «honesta» y careadora «propuesta» de don Fabio

14 Noviembre 2011
Con cuanta seriedad don Fabio “El Honesto” arrugó el entrecejo para decir que renunciaba a su diputación porque el proceso electoral “desde sus orígenes era sucio y espurio”. No cabe duda que esa descalificación no saldría de su boca si el resultado de las elecciones le hubiese sido favorable, pero la montaña de votos que ofreció con tanta arrogancia y agallaje, resultó ser como el retumbante parto de los montes: un ratón que salió corriendo entre los matorrales, tal como cuenta la famosa fábula. Se acuerdan…, Para apuntalar la campaña electoral de don Fabio sus corifeos anunciaban con bombo y platillo que la honradez del cuentacuentos era su mejor oferta política. Gadea -llegaron a decir-, es el prototipo del candidato que esbozan y quieren los obispos politiqueros. Pero aprecia Sancho lo que son las cosas. Don Fabio “El Honesto” se desvivió y puso todos los recursos de su arcaica senectud para -al poder de los poderes-, ser candidato. A sabiendas -como siempre lo ha dicho- que todo el proceso electoral era viciado. La ambición del “desinteresado” don Fabio le llevó a eludir las reglas de su propio partido y no tuvo escrúpulos en distanciarse de su consuegro, al que tantos favores le debe, con tal de lograr su propósito. Pero, como diría Marco Antonio ante los asesinos de César, “Don Fabio es honorable”, “Fabio no es ambicioso”, “Los ambiciosos son los que le rodean”, “Fabio es hombre probo y si dirigió su puñal contra Cesar /Alemán), fue por el bien de Roma”. Actualizando el discurso de Marco Antonio diríamos ahora: “Según propia confesión Fabio es honrado, es honorable, no es mentiroso y si traicionó a alguien no fue por ambición. Sólo quería ser presidente y seguir libando con toda honestidad las mieles que ya ha libado como diputado en el PARLACEN y las de otros cargo públicos que le regaló su consuegro. Que no queden dudas. Fabio es un desinteresado patriota y por eso defendió su candidatura “de dedo” como gato panza arriba. Pero no es que sea ambicioso. Es amante del buen vivir y del buen yantar sobre todo si eso sale del dinero del pueblo. Pero esos pecadillos son lícitos en el bendecido sistema neoliberal que defiende el obispo Báez y donde su “dedáctico candidato” don Fabio, se mueve como pez en el agua. Debes entender, tozudo Sancho, que sin querer queriendo -como dice el Chapulín Colorado-, don Fabio se sacrificó por la Patria. Su santa pasión llegó al clímax cuando tuvo que manosear su honradez para participar en el juego sucio de unas elecciones, que de antemano decía que eran deshonestas. París bien vale una misa, más si es concelebrada por mitrados. Poderoso caballero es Don Dinero… Sin embargo don Fabio es sumamente honrado y no le atrae caer en la tentación de las riquezas. De todo esto se colige que don Fabio es el paradigma de la honradez. Y por supuesto honrados son los que conforman su movimiento político (PLI-MRS) que acatan sus valores y postulados. Honrado el líder y honrados sus apóstoles. Sin embargo, qué cara de difunto puso “El Feo” cuando su jefe renunció por “honradez” a su diputación. Dicen que fue un chamarro dundeco de Gadea para ver quien lo acompañaba en su decisión y quien era el Judas de grupo. Aquello fue un careo para ver si Mundo y sus adláteres renunciaban también a sus diputaciones, haciendo honor a la honestidad de su líder y a su afirmación de que el proceso electoral era deshonesto. Pero siempre… Poderoso caballero es Don Dinero. Don Mundo, siempre tan elocuente y decidor, tragó gordo, hizo de tripas corazón y no dijo esta boca es mía. Igual mordaza se impusieron sus secuaces que parecían haberse tragado una camándula. Dejaron al líder hablando como loco… ¡Locuritas provectas! Imaginaciones campesinas del Galope, dijeron sin decirlo. El silencio de estos “inocentes” se presta para algunas elucubraciones. ¿Será que en materia de “bisne” las elecciones fueron honestas? ¿Será que no hubo tiempo para proponer planes de desarrollo para el pueblo que no fueran argumentos bancarios y del “dame que te doy” con la túnica del pueblo? Ahora si, don Mundo, es valedero decir que aún para los tapudos el silencio es de oro”. Don Fabio y don Mundo me recuerdan al gato y al zorro (ambos caballeros muy honestos) que se burlaron de la ingenuidad de Pinocho y lo vendieron para que sirviera de payaso en el circo diabólico del imperio de los juguetes. Dos honestos camaleones que cambian de colores según la ocasión. Honestos de nuevo cuño. Honestos del alpiste. Honestos “cherry” del apantallamiento.
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