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Enredados en su propio laberinto (I)

15 Noviembre 2011
Por Carlos Escorcia Polanco Primera de dos partes Los autodenominados “sectores democráticos” de las paralelas históricas se han colocado a sí mismos en un callejón sin salida. Luego que hablaron horrores del Consejo Supremo Electoral, se enfrentan con el dilema de si deben o no deben asumir las 26 diputaciones que ganaron en “las elecciones más fraudulentas de la historia” las que obviamente no consideran parte del fraude aunque estén en las mismas boletas con las que se cometió el supuesto fraude. Los magistrados electorales tienen sus períodos vencidos por mandato partidario de Metro Centro II, pero los millonarios reembolsos que recibirán del CSE no tienen ningún período vencido. Llevan 3 años maldiciendo la vaca, ahora pretenden beberse la leche. Pagaron unas encuestas que les mostraron “la escritura en la pared.” Sabían que la debacle venía, que iban rumbo al precipicio, pero como el avestruz, enterraron la cabeza en la arena y se negaron a ver la realidad. El fulgurante resplandor de mas de medio millón de tejas de zinc los dejó ciego y sordos. Cada diputación conlleva un megasalario de cinco mil dólares, 200 galones mensuales de gasolina, la libre introducción de un vehículo, mas un presupuesto de 20 mil dólares anuales para obras sociales prebendarias, oficina equipada con computadoras, aire acondicionado, teléfonos, secretaría, cafetera, etc. Toda una minidependencia que implica influencia política. Van acaso los 26 diputados del PLI-MRS a renunciar a semejantes “prestaciones” con las que ni siquiera sueña el 80% de los nicaragüenses que sobreviven con dos dólares diario? Van estos 26 diputados a insistir en el carácter fraudulento de las elecciones y negarse a aceptar megasalarios que ademas de chorrear sangre, equivalen a 167 veces el salario de un jornalero? Para los comicios de 1996 Oscar Arias expresidente de Costa Rica y observador del Centro Carter, al tener conocimiento de de las miles de boletas que aparecieron tirados en los cauces, cínicamente se dirigió al comandante Ortega y con irónica frialdad le dijo: “Daniel, te robaron la elección; si esto hubiera ocurrido en Costa Rica, hubiera sido motivo suficiente para anular toda la elección. El problema es que, aunque tengás razón en tus reclamos, nadie te va a creer, por lo tanto te aconsejo que aceptes la derrota por el bien del país.” Testigos de este derroche de desfachatez fueron el ex-presidente Carter y el padre Miguel D’Escoto. El comandante Ortega, sabiendo que había sido víctima de un atropello electoral, pero consciente de la necesidad de mantener la estabilidad de la nación, aceptó los resultados, pese a ser ilegítimos. El CSE era bueno siempre y cuando el perdedor fuera el FSLN. Para las elecciones de 2006, la oposición se llevó la gran sorpresa que el FSLN se alzó con la victoria con un 38%. El candidato de ALN, Eduardo Montealegre obtuvo un 31%, cifra similar a la que obtuvo el candidato impuesto de dedo por Eduardo Montealegre en las actuales elecciones. Bastaron los primeros dos años de gobierno Sandinista para que los pisos y techos de las tendencias electorales cambiaran dramáticamente. Con las elecciones municipales de 2008, la oposición comprendió inmediatamente que la correlación de fuerzas entre Sandinismo y antiSandinismo había cambiado ante sus ojos y su suerte estaba echada. Desesperada, la oposición convierte el tema del “fraude” en su caballito de batalla por los siguientes tres años. Era materialmente imposible para la Oligarquía criolla y la burguesía chapiolla retroceder el reloj de la historia y aceptar la generosa oferta petrolera hecha por el presidente Chávez al ingeniero Bolaños, pero olímpicamente rechazada por el mandatario nicaragüense por órdenes del general Collin Powell, durante un vuelo de Panamá a Nicaragua en el “Air Force two” en el que viajaban ambos. La oposición descubre con alarma, luego de las elecciones municipales de 2008, que el pueblo aprecia el marcado contraste entre esos 17 años de “economía social de mercado” en donde los pobres se vuelven más pobres, los ricos más ricos, la salud y la educación dejan de ser un derecho para convertirse en inventario de un mercado persa y la agenda social de un gobierno Sandinista que cuenta con toda la generosidad del mismo convenio petrolero que Bolaños rechazó con arrogancia. Lejos de buscar una reingeniería social y política, lejos de buscar intensamente como “reinventarse”, lejos de hacerse un profundo auto examen de conciencia, los “sectores democráticos” de las paralelas históricas, anémicos de ideas frescas y carentes de creatividad, prefieren cometer suicidio político atacando frontalmente todo lo que hace el gobierno Sandinista. Habiendo perdido totalmente la brújula y la iniciativa política, ridículamente se dedican a defender como asunto de estado una fuente de agua con luces artificiales. Critican amargamente como comadres de cuartería los arreglos florales que ornamentan los actos oficiales y elevan a categoría de delito de “lesa humanidad” la práctica de la primera dama de consumir agua mineral. Llegan al colmo de inventar unas tarimas “climatizadas” que le “vuelan” aire helado por la espalda a los altos funcionarios del gobierno durante los mítines populares y hasta los bautizan con el escandaloso nombre de “espectáculo gubernamental con los pobres.” La embajada de las barras y las estrellas preocupada les advierte que no pueden quedarse en ese pleito infantil de atacar los arreglos florales de la primera dama, ni defender fuentes de agua o criticar el agua “Perrieri” que muchos de ellos también consumen. Para las elecciones municipales de 2008, los apagones de 14 horas diarias habían virtualmente desaparecido, la salud y la educación habían sido desprivatizadas, la cooperación “voluntaria” en las escuelas estaba prohibida, casi 40 mil madres solteras habian recibido el programa Hambre Cero, los precios del pasaje urbano se estabilizaron y los transportistas estabán recibiendo subsidios para llantas y piezas de repuesto. A las paralelas históricas timbuco calandracas les interesó más boicotear y torpedear al gobierno de Ortega que “reconquistar” el favor de las masas que ellos mismos empobrecieron al grado de forzar la estampida migratoria jamás vista en nuestra historia, ni siquiera en tiempos de la agresión militar de Estados Unidos en la década de los 80s. La Oligarquía ve desesperada que carece de brújula, adolece de un discurso atrayente y no logra superar su obsesión antiDaniel, patología que cual cáncer político le carcome el alma. En efecto el cáncer del antiSandinismo nunca le funcionó a Somoza tampoco le funcionó a las paralelas históricas. Enredados en su propio laberinto, los “sectores democráticos” lanzan diariamente un ignominioso torrente de inmundicia contra el presidente, con ataques absurdos que le otorgan a Ortega el don de la obicuidad convirtiendolo en un semidios que controla los más mínimos detalles privados de los ciudadanos. La ausencia de verdaderas propuestas de solución a los problemas sociales del pueblo, los hace trastabillar. Dando palos de ciegos, la oposición se aferra a cuanto pleito pasional pueda tener una pareja en un motel, tratando de probar que a Ortega le interesa encubrir el delito en el que una mujer embriagada haya sido violada por su amante. En medio de una despiadada campaña mediática contra el FSLN, el gobierno de Ortega continuó avanzando. El programa usura cero, calles para el pueblo, becas escolares, amargamente vilipendiadas como “becas prebendarias”, la pavimentación de calles, ridiculizadas como “pavimento electorero”, van permeando lentamente la conciencia popular que mira que este gobierno sí se preocupa por ellos.
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