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Enredados en su propio laberinto (II)

16 Noviembre 2011
Por Carlos Escorcia Polanco Segunda parte y final Antes de las elecciones, la oposición chingastera, se enzarzó en un canibalismo destazándose ante las cámaras. Sin ningún rubor, no parecían políticos, sino comadres de barrio diciéndose hasta de lo que iban a morir. Se sacaron todas las mantillas al sol, mientras Ortega, desde palco alto sonreía y continuaba, inaugurando carreteras pavimentadas y auxiliando a los damnificados en los albergues. En dichos refugios la oposición brilló por su ausencia, destacándose únicamente la presencia de voluntarios evangélicos y militantes de la Juventud Sandinista. Aún así, el patético octogenario, don Fabio Gadea, prometió una “montaña de votos” basándose en el espejismo de media docena de “multitudinarias” concentraciones en el país, ninguna de las cuales llegó a las 25 mil personas. Mientras todas las encuestas coincidían en darle a Ortega una ventaja de cuatro a uno, el candidato a la vice-presidencia, sin aportar la mas mínima evidencia creíble, proclamaba que los del FSLN, “van perdiendo las elecciones.” A dos semanas de concluidas las elecciones, la “montaña de votos” nunca se produjo. Organismos de fachada directamente vinculados al gobierno de Estados Unidos recibieron centenares de miles de dólares para capacitar a sus fiscales. Que clase de capacitación les dieron a sus fiscales que no supieron defender el voto? Porque no denunciaron a la salida de las JRVs “en caliente” el supuesto robo? Al fin de cuentas las cámaras del imperialismo, CNN y UNIVISION estaban listas para informar al mundo el robo de las elecciones. Desde las municipales del 2008, cuando fueron advertidos por el propio embajador yanque semanas antes, que ya tenían perdidas las elecciones, la oposición se dedicó a cultivar con mucho esmero y malicia, la fantasía de un futuro fraude, sabedores que estaban enredados en su propio laberinto. Como defender los 17 años de crueldad gubernamental con los pobres? Como desandar lo andado y sobre todo, como parar a Ortega que superaba con creces a “Santa Claus” que repartía ALBA-bendiciones a diestra y siniestra? Como explicar la alegría de los pobres que ya no tenían que comprar la gasa, el algodón, el alcohol, el agua destilada, las jeringas, el suero y el agua oxigenada para sus pacientes en los hospitales? Como parar a Ortega y su “mega-corrupción” del ALBA, repartiendo millones de dólares, mas generoso que el niño Dios en época navideña? Como desaparecer los casi mil buses nuevecitos, resplandecientes que les hieren los ojos a los oligarcas, penetrándole los anteojos de sol “Ray-ban” y quemandoles la delicada retina de las clases opulentas? Como opacar el refulgente resplandor de millones de tejas de zinc de los barrios pobres en todo el país, barrios que jamás conocieron los oligarcas? Como? Era como volver a filmar la serie de televisión, “Misión Imposible.” Que hacer entonces? La única forma era crear la fantasía de un fraude, fomentar la idea de un futuro fraude. Se gastaron miles de toneladas de papel y centenares de barriles de tinta, para repetir cotidianamente que habría fraude. Sería innecesario recopilar pruebas de irregularidades durante las elecciones, porque para la oposición el inexistente fraude ya estaba consumado antes de iniciado. Un periodista bajo cuya gestión gerencial quebró un diario revolucionario, gastó centenares de horas-hombre y millones de neuronas para crear el libreto del inexistente fraude venidero. La ex heroína Sandinista, Dora María Tellez, hoy una lumbrera apagada en el firmamento de la Revolución Popular Sandinista y en franco retroceso otoñal, declaró que la única forma en que el FSLN podría ganar las elecciones era por medio del fraude. Las cámaras de televisión del imperio, con una clarísima agenda politiquera antiSandinista, con predeterminados prejuicios ideológicos antagónicos a los mas caros anhelos y esperanzas de las clases populares, nunca pudieron generar las pruebas de vídeo documentando la cacareada “montaña de votos” ni las “valientes” denuncias de los fiscales de la “democracia. Los reporteros de CNN y UNIVISION tenían que hacer milagros para dar la impresión ante las cámaras que el rechazo popular al fraude era “masivo” pero esas mareas humanas jamás aparecieron. La nueva estrella apagada de la oligarquia, la comandanta DOS, hace un llamado, mas patético que dramático a “derrocar” a DOS, ya. Creyendo que estábamos en la ofensiva final de 1979, cuando si enfrentábamos una verdadera tiranía y el pueblo pagaba con su vida su compromiso Sandinista, la envejecida ex-guerrillera esperaba un “levantamiento popular” que no da visos de comenzar por ningún lado. La oposición ha fracasado estrepitosamente. Ya no les queda mas que añorar la época de las elecciones supervigiladas por tropas de la marinería yanka. No les queda mas que invocar el alma en pena del filibustero William Walker, el mercenario de ojos grises de Tennessee, solo que esta vez, cabalgando sobre los coloniales hombros de la observación europea de la OTAN, organización criminal con las manos ensangrentadas por el genocidio del pueblo libio. Con orgullo confían mas en los colonialistas europeos que en sus propios fiscales que tampoco estuvieron a la altura de sus capacitaciones financiadas con dinero del imperio, ese mismo imperio que nos impuso a Somoza por medio siglo. Saben bien, pero callan, que la Europa de Olof Palme y de Felipe González ya no existe, que lo que existe ahora es un neofranquismo y neonazismo resucitados en los verdugos de países que tuvieron la desgracia de poseer petróleo. Su última esperanza no está en Nicaragua, porque aquí ya perdieron las esperanzas. Sus esperanzas están cifradas en las presiones y amenazas que en estos precisos momentos ejerce el imperio desde Washington, para que agitando el síndrome de William Walker, bajo el chantaje de la Casa Blanca, el Consejo Permanente de la OEA desconozca las elecciones. Tanto durante la agonía de la tiranía somocista en 1979, como durante el golpe de estado en Honduras en 2009, tales sueños gorilescos fracasaron. Se salvará esta vez la Oligarquía de sus estertores finales o va la comunidad internacional a respetar la soberana voluntad del pueblo nicaragüense? Solo haciendo valer el principio de autodeterminación, podrá esta clase social que “se salvó” del naufragio de 1979, descansar finalmente en paz en su tumba política, de la que jamás deberá volver a salir, para felicidad de las generaciones venideras de la Nicaragua libre y luminosa.
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