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Dura lex, sed lex

30 Agosto 2012

 

Por Rev. Miguel Ángel casco González.

Dura lex, sed lex es una expresión latina, originaria del Derecho romano, que traducida literalmente, significa ley dura, pero ley. En español, su traducción sería "la ley es dura, pero es la ley" (haciendo entender la misma en un contexto de aplicación inevitable, incluso aunque resulte desfavorable).

Viene la expresión, en definitiva, a producir un mensaje conminativo a respetar la ley, en todos los casos, incluso aunque nos perjudiquemos con ello. El respeto a la ley beneficia el futuro y beneficia a la comunidad. La aplicación de la Ley -en el caso de la UDC-  aunque dolorosa para ellos, la misma surtiría efectos positivos en el futuro. Ya  Ley Electoral es flexible cuando permite que los partidos políticos que participan en las elecciones municipales pueden correr aun cuando no completen el cien  por ciento de los municipios y candidaturas y si a eso se le agregara otras dispensas entonces      se vendría  producir desorden,  irrespeto a la Ley  y al mismo electorado.

Uno de los directivos de la UDC declaró que ellos pensaban hacer campaña solo en cuarenta municipios, eso además de revelar una profunda debilidad organizativa es un irrespeto para los más de noventa municipios restantes. Uno de los problemas que adolecen algunos partidos políticos es que piensan y  actúan como si Managua es Nicaragua y a falta de una estructura partidaria bien organizada, para llenar las listas recurren a última hora al padrón electoral, inscribir menores de edad  o poner nombres inexistentes. La columna vertebral de todo partido descansa en su estructura organizativa a nivel de JRV, CV, municipios, barrios y comarcas,  entonces los resultados se ven. Los resultados electorales no se inventan ni se dan por obra de magia son el fruto de un trabajo tesonero, creativo y permanente.

La dirigencia de la UDC en vez de andar argumentando que  no calificación porque el CSE les ha aplicado criterios políticos y que son víctimas de una persecución, deben de aceptar y reconocer con honestidad y objetividad que no pudieron llenar un requisito indispensable como era el inscribir como mínimo el 80 por ciento de candidatos en igual porcentaje de municipios.

El fracaso de la UDC y de su principal dirigente Agustín Jarquin, también conlleva un fracaso para el grupo de Evangélicos en la Política que preside el pastor Saturnino Cerrado, quien ya había fracasado con el respaldo que había dado al APRE en las elecciones Nacionales,  creyendo  que moverían a miles de evangélicos a votar por ellos, no sacaron ni el uno por ciento. El no cumplir con lo que la Ley establece no se resuelve con oraciones o culpando a otros. La Ley es dura, pero es la Ley.

 

Rev. Miguel Ángel casco González

Presidente de la Coordinadora Evangélica-CEPRES

 

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