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Meditación en tiempo de Cuaresma

23 Febrero 2013

Por Clemente Guido Martínez

Para creer es necesario dejar de creer. Si no niegas, no conoces. Si no renuncias a la comodidad de tus creencias, no caminarás a la luz. Si no destruyes el ídolo creado por tu inteligencia, no verás la inteligencia de tu origen. Cree en Jesús para caminar hacia la luz y en luz; conocer la verdad sobre la luz; vivir lleno de luz como hijos de la luz; y dar a luz como Jesús.

Creemos en demasiadas cosas, incluso contradictorias entre sí. Porque somos receptores de miles de ideas oscuras que consumimos todos los días a través de los medios de comunicación social y la propaganda comercial. El príncipe del mundo tiene servido a la mesa, un banquete de basura con apariencia de delicioso manjar. Pero al consumirlo, se oscurece nuestra capacidad de ver la luz y quedamos capturados por la inteligencia de la carne, que sojuzga la vitalidad del espíritu.

Hemos heredado creencias eclécticas. Algo de hebreos, algo de griegos, algo de romanos, algo de los Sumerios, algo de españoles, algo de árabes, algo de mayas, algo de aztecas, algo de las culturas ancestrales autóctonas. Y con la revolución de las comunicaciones, se han incrustado en nuestras creencias, algo de hindú, algo de budista, algo de zoroastrismo, algo de magia y algo de astrología. Y al final, tantas falsas luces oscurecen el camino, la verdad y la vida que nos ofrece Jesús.

Algunos han optado por creer solamente en sí mismos. Han dejado de creer, dando el primer paso para creer, pero se han estancado en la soberbia del egocentrismo absoluto, impidiéndose a sí mismos caminar por la luz plena. La soberbia de erigirse en la luz misma, les impide ver la luz de su origen. Son como la luna, enamorada de sí misma por la luz que refleja, sin reconocer que hay un sol que se la brinda.

Cuando la humanidad pensaba que el sol giraba alrededor de la tierra, había oscuridad en la inteligencia humana. Cuando descubrió que no era así y que nuestro planeta es una infinita molécula de un universo que supera nuestra imaginación, miles renunciaron a sus creencias, dejaron de creer, pero no fueron capaces de descubrir en el universo que se abría a sus ojos, la magnífica luz del origen; la que Jesús nos invita a conocer por su medio.

En la ciencia reciente se tejió la teoría del Big-Bang, expansión del universo producto de la explosión original, y profetizan la muerte del universo cuando la expansión llegue a su límite y se contraiga nuevamente para culminar en el punto de enfriamiento o calentamiento total. Y la ciencia se convierte en creencia, pues no pueden probar lo que dicen, son puras teorías a las que hay que creerles sin pruebas, pero piden pruebas de la luz que Jesús ofrece a la humanidad.

Nacer en una sociedad apellidada cristiana, no garantiza por sí la autenticidad de la fe cristiana en la vida cotidiana de esa sociedad. Y esto es porque nacemos y crecemos oyendo de Jesús, practicando rituales o defendiendo creencias que nos acreditan como seguidores de Jesús, pero en un significativo porcentaje morimos sin conocer a Jesús y mucho menos su oferta de ser para nosotros, el camino, la verdad y la vida.

En Europa se proclama hoy en día la muerte de la fe. Se desconoce a Jesús vivo, y hasta hacen documentales y películas para demostrar que no era más que un buen hombre, otros ni se preocupan de él, pues no lo encuentran en los textos históricos, por lo tanto no es sujeto de la historia u objeto de estudio. Diferencian a Jesús de su Iglesia, limitándose a tratar de conocer el fenómeno político de la cristiandad en el Siglo I al III, cuando se oficializa su fe en el Imperio Romano. Ignoran el significado de Koinonia. No hay cuerpo sin cabeza, ni Iglesia sin cena pascual.

En algunos países de África, Asia y Oceanía, se persigue a los cristianos. En América se vive bajo el signo de la cruz, pero solo pocos quieren compartir la pasión, solo quieren gozar de la resurrección.

En el mundo, en relación a la población mundial los que nos decimos cristianos somos solamente el 33% de la población.

 Según estas estadísticas, somos 2100 (dos mil cien millones de Cristianos).

II.2 Distribución del cristianismo en los cinco continentes

América: 36.5%

Europa: 26.2%

África: 19.2%

Asia: 17.0%

Oceanía: 1.1%

II.3 Distribución del cristianismo mundial en sus distintas confesiones

Población mundial de cristianos: 2, 135, 783, 000

Católicos: 52.4%

Independientes: 18.4%

Protestantes: 16.2%

Ortodoxos: 9.5%

Anglicanos: 3.5%

 La forzada pregunta es: ¿cuántos de esos 2,100,000 (dos mil cien millones) de cristianos hemos aceptado a Jesús como el camino, la verdad y la vida, y creemos en Él?

No creas que el hecho de ser protestante, ortodoxo, anglicano, católico o independiente, haga que aquellos que profesan esta fe, realmente hayan tenido la oportunidad de conocer a Jesús, de encontrarse cara a cara con él, de dejar que su luz ilumine la vida y se convierta en el centro de su vida.

No estoy juzgando a nadie. Solamente constato una realidad evidente.

Según la Vicaría de Pastoral del Vaticano, de ese 52.4% de católicos en el mundo, solamente un 10% son considerados católicos comprometidos. Es decir, que participan de la vida en Iglesia, son parte de la KOINONIA.

II.5 Total de cristianos católicos en el mundo

Católicos alejados : 1,007,092,800 : 90%

Católicos comprometidos : 111,899,200 : 10%

Total de católicos: 1,118,992,000 : 100% (*)

Y el 90% son considerados por la misma Iglesia Católica como católicos "alejados".

No voy a opinar si ese 90% conoce o no a Jesús, pero la misma Iglesia Católica los reconoce como "alejados", por lo tanto débiles ante las tentaciones del mundo moderno. Voy a partir de una premisa, que el 10% de católicos comprometidos, conocen a Jesús. Esa es la sal, la levadura.

En las Iglesias no católicas, la situación puede ser muy parecida. Conozco a muchos cristianos que han nacido en familias cristianas no católicas que no viven su fe en comunidad, ni se les nota la vida en el Espíritu Santo. Por eso, habría que pensar si también habrá en estas Iglesias un porcentaje alto de cristianos sin Jesús en sus vidas cotidianas.

El 90% de los católicos alejados, deben dejar de creer para comenzar a creer. Necesitamos un cambio de mentalidad, un encuentro personal con Jesús. Necesitamos que alguien nos presente a Jesús, que se nos predique, para nacer a la fe y comenzar a caminar en la luz. Necesitamos que el bautismo sea asumido, necesitamos madurar en la Fe.

Jesús está vivo. Él vino a visitarme a mi casa en la semana santa del año 2008. Y desde que lo acepté conscientemente como mi Salvador, mi vida ha sido un torbellino de cambios graduales, que han significado muchas batallas espirituales, que todavía vivo todos los días de mi vida.

Jesús está vivo, yo sentí su poder esa noche de jueves santo del 2008, cuando me hizo postrarme ante su presencia amorosa. Toda mi soberbia, mi orgullo, mi endiosamiento, mi pecado, todo me aplastó contra el suelo, pero Jesús tomó todo ese peso y lo echó sobre sus hombros, dándome una mano para levantarme y secar de mis ojos las lágrimas que yo despreciaba tanto por considerarlas para gente débil.

Dos semanas santas después, en el año 2010, estaba renunciando a la lucha. Me declaraba incapaz de seguir a Jesús, consideraba que mi espíritu no era capaz de vencer a mi carne. Me acomodaba a vivir como cualquier otro cristiano del montón. Pero el Espíritu Santo sella con sello de fuego, no se puede escapar de su amor. Y el mismísimo Papito Dios me invitó a visitar su tierra santa en Israel en febrero del 2012, hace un año. Un libro, un testimonio de fe.

Un año después de la bendita peregrinación por Egipto e Israel, la que hice con la bendita comunidad de cristianos denominada Centro Internacional de Teoterapia Integral (CENTI), aquí estoy, compartiendo con ustedes este testimonio y estas meditaciones. Nunca es tarde para volver a comenzar el andar por el camino de la Luz. Jesús es el camino, Jesús es la luz, Jesús es la verdad, Jesús es la vida, nadie llega al Padre sino es por Él.

Durante el último año, las batallas espirituales han sido intensas. He sido herido, he desobedecido, he sido curado cada vez, perdonado cada vez; ha triunfado el Espíritu Santo muchas veces sobre mis debilidades, me ha protegido de mis enemigos, me ha rescatado del maligno, me ha formado, me ha guiado, ha continuado su proceso de conversión de mi vida, cambio de mentalidad, renovación, sanación, restauración, metonimia. Nunca deja de trabajar, es un alfarero persistente, no se agota, no toma vacaciones, no se desespera, no se enoja, no se impacienta, siempre está forjando su obra en el alma del creyente.

Te invito a vos que me lees hoy. Si ya estás caminando en la luz, ¡sigue, no te desanimes! Nadie dijo que sería fácil.

Si no has iniciado el camino, acércate a la Iglesia, donde te prediquen a Jesús y te ayuden a conocerlo, porque El está vivo y el Espíritu Santo del Amor está dispuesto a comenzar contigo una nueva vida. ¡Nunca es tarde para comenzar! Te doy testimonio de esta verdad. ¡Nunca es tarde para comenzar! ¡Nunca renuncies a luchar!

ABBA que nos ama, está al final de la cima del monte Sinaí. Esperándonos. Peregrinos somos en la vida, de El venimos y hacia El vamos, por el camino de Jesús.

Amén.

(*) Si deseas consultar mi fuente es: http://www.vicariadepastoral.org.mx/domund_7/hojas/2007_09.htm

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