Vicente Padilla, un estratega en formación Chinandega. Por Carlos Sandoval/Radio La Primerísima

Vicente Padilla, un estratega en formación Chinandega. Por Carlos Sandoval/Radio La Primerísima
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Cuando terminó el campeonato Germán Pomares le pregunté a Vicente Padilla si estaba dispuesto y listo para dirigir los Tigres de Chinandega en la Liga Profesional. En ese momento me dijo escuetamente “no sé. Habría que pensarlo”. Directo, humilde e impredecible, así es el joven timonel de los Tigres.

Hace dos meses que comenzaron los entrenamientos. Viéndolo trabajar en el día a día, exprimiendo y sacando lo máximo de cada uno de sus peloteros, me hizo recordar el feroz competidor que fue en grandes ligas, ese que no se arrugaba en momentos grandes.

Esto es diferente –me dijo un día el joven Álvaro Rubí jr., exhausto después de un entrenamiento– es la mejor preparación que en mi corta carrera he recibido.

Padilla me dijo que “la gente me criticó por el draff, pero no analizan que escogí mi equipo pensando no solo en esta temporada, porque el jugador que se escogió estará con nosotros los próximos tres torneos”.

Después de un paso fugaz por ligas menores, Padilla ascendió en solo tres meses a Grandes Ligas, para forjar una sólida carrera de 14 años en los cuales ganó 108 partidos.

“Chentón”, como se le conoce popularmente a Padilla, tuvo muy buenos coach de pitcheo en su carrera de 14 años en las Grandes Ligas, pero tajantemente dice que el que más le enseñó y le ayudó fue Carlos Arroyo, quien según dice Vicente, era sencillo y sabía mucho. “Con él, mi sinker mejoró, deslizaba más rápido”, dice el orgullo de doña Florentina Ordóñez.

Vicente asimiló mucho lo que recibió de todos los timoneles que tuvo: Buck Showalter, Jerry Manuel, Ron Washington, Joe Torre y Terry Francona. Sin embargo, sus ojos se encienden cuando habla de Joe Torre. Es como su modelo a seguir, porque según Padilla, sabe mucho de beisbol.

A Vicente le gusta trabajar con el talento joven, cree firmemente en el potencial de su equipo y para él nadie está fijo, pues los puestos se ganan así como el respeto.

Mientras hablamos, le grita al pitcher que está lanzando: “¡Estás dejando el codo muy adentro! ¡Atacá la zona! ¡Tirá pegado sin miedo, sino aquí te van a batear”. Es como que si el cerebro de Padilla estuviera en el montículo y el brazo del lanzador.

Aquí en Nicaragua apenas hace nueve meses debutó como manager, tiempo suficiente para darnos cuenta, que a Vicente hay que tenerle listo el uniforme para dirigir nuestra selección nacional de beisbol.

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